Los líderes internacionales de la izquierda democrática han construido una importante expectativa en estos últimos días por el evento que tendrá lugar los próximos 17 y 18 de abril en Barcelona, y que es organizado por la "Movilización Progresista Global", una plataforma creada a fines del año pasado por el español Pedro Sánchez y el suizo Stefan Löfven, y con el apoyo desde la primera hora del brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva. El encuentro tiene características esenciales que lo hacen muy relevante a los ojos del gobierno de Yamandú Orsi, pese a las críticas políticas internas que recibió esta semana.
El mandatario frenteamplista, como fue informado, es uno de los invitados de primera línea, y dan por hecho su asistencia referentes mundiales de la izquierda, medios de comunicación de España, como El País de Madrid, y así consta en la página oficial de este movimiento, donde lo incluyen en la sección de "ponentes", junto con una mínima biografía en la que se asegura que "su gestión se destaca por políticas exitosas en soberanía alimentaria, inclusión social y sostenibilidad ambiental".
Claudia Sheinbaum, presidenta de México, quien comunicó este viernes que también asistirá, en una declaración ante la prensa sostuvo que en el foto se encontrará con Lula, Sánchez, el colombiano Gustavo Petro "y el presidente de Uruguay".
Sin embargo, Orsi todavía no definió qué hará. Porque si bien considera muy importante ir, en línea con los argumentos que maneja la Cancillería que lidera Mario Lubetkin, lo cierto es que la fechas del evento prácticamente coinciden con la conmemoración del Desembarco de los Treinta y Tres Orientales, este domingo 19 de abril. Es una de las fechas patria cruciales, pero más aún lo es en el contexto de un período en que se celebra el Bicententario de la Declaratoria de la Independencia. Y participar de estas celebraciones —una obligación de estricto de rigor para cualquier mandatario— es "particularmente" importante para Orsi, que tiene un público y conocido "perfil histórico", dijo a El País una fuente de Presidencia.
Razón por la cual Orsi se tomó algunos días más para meditar, y anunciará su decisión "la próxima semana", precisó un integrante de su equipo de trabajo diario.
Arriba de la mesa también está la posibilidad de viajar y regresar a tiempo de Barcelona para asistir al acto patrio en la playa de la Agraciada el otro domingo.
Los argumentos para asistir y las críticas
La noticia de la invitación, y la probabilidad de que Orsi responde asistiendo, es cuestionada en filas de la oposición. El senador del Partido Colorado Andrés Ojeda fue uno de los más duros. Dijo esta semana que en caso de que el presidente viaje a España, él no votará la venia de autorización —un acto simbólico, puesto que el Frente Amplio tiene mayorías en la cámara alta.
"Esto no es una cumbre, no va a haber un acuerdo bilateral, no hay acuerdos económicos ni de ningún tipo" dijo Ojeda en rueda de prensa. Para el legislador colorado, es "sumamente inconveniente" que Orsi vaya al evento", ya que "no se trata de las tareas que tiene que hacer el presidente en materia de política internacional". Días antes, con el mismo rechazo, el diputado también colorado Felipe Schipani había reclamado en X que si Orsi asistía a esta cumbre estaría en contradicción con el artículo 77 de la Constitución, en donde se establece que el presidente "y los miembros de la Corte Electoral no podrán formar parte de comisiones o clubes políticos, ni actuar en los organismos directivos de los partidos, ni intervenir en ninguna forma en la propaganda política de carácter electoral".
Estas salidas fueron a su vez respondidas por el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, quien cuestionó a la oposición por hacer, en este último tiempo, "escándalo por cualquier cosa", y agregó que entendía "natural que los presidentes tengan relación con otros jefes de Estado". "Hay una cumbre sobre la democracia en la que va a participar el presidente. No va a participar de un evento político-partidario sino de una cumbre donde el tema central es la democracia", dijo el jerarca.
La evaluación que hacen en el Palacio Santos va en ese mismo sentido, precisó a El País un miembro del Poder Ejecutivo. Porque, en primer lugar, la importancia de la cumbre —al margen, o además, de la afinidad ideológica con los invitados— se debe justamente a la cantidad de mandatarios que se podrá encontrar Orsi y su delegación, lo que supone una nueva oportunidad para intercambios bilaterales y para continuar fortaleciendo la vocación "multilateral" que tiene su administración, que no ha cejado en sus esfuerzos de participar en cuanto ámbito internacional Uruguay sea capaz de estar.
De hecho, según información traslada a la Cancillería, hay 15 autoridades de primera línea que ya confirmaron su asistencia: además de Petro, Lula, Sheinbaum y por supuesto Sánchez, se espera la comparecencia del primer ministro de Albania, Edi Rama; de la de Barbados, Mi Mottley; del de Eslovaquia, Peter Pellegrini; el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, y el de varios países africanos; y se estima que estarán presentes el presidente del Consejo Europeo, António Costa y la de Irlanda, Catherine Connolly, entre otros.
"¿No deberíamos estar donde habrá una quincena de jefes de Estado?", se preguntan en el gobierno, que por estos días, con la voz de Lubetkin (ver recuadro), volvió a insistir en posicionar a Uruguay como un actor que propicia la paz y la potenciación de organismos regionales, como la Celac, para impulsar soluciones a la crisis global ocasionada por la guerra en Oriente Medio.
Estar en esta cumbre es estar en el "mundo de la socialdemocracia", y allí "Uruguay debería estar y sumar", sintetizó la fuente.
Lubetkin dijo que la Celac tiene que "ser parte de la solución global" ante crisis mundial por guerra en Irán
El ministro Mario Lubetkin volvió a defender la importancia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), organismo que por primera vez es presidido por Uruguay, en un foro realizado este viernes por la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.
El tema de la convocatoria de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura era las “implicaciones del conflicto en Medio Oriente”, en particular las consecuencias que tiene la guerra en Irán, y el bloqueo del estrecho de Ormuz, en el suministro de las cadenas globales, y su directo impacto en la comercialización de alimentos, que como suele ocurrir afecta más negativamente a los países en desarrollo.
“Un tercio de los fertilizantes mundiales depende de esta vía”, recordó Lubetkin en su intervención, transmitida por streaming, y en referencia al comercio marítimo que sale del Golfo Pérsico. “Y su interrupción coincide con el inicio de las temporadas de siembra de ambos hemisferios”.
La relevancia que esto tiene, y los enormes efectos perjudiciales que pueden desencadenarse si esta guerra se extiende por mucho tiempo más, no han llegado a la “conciencia” de las sociedades de la región, advirtió Lubetkin, para quien, con este panorama, no se pueden eludir las “responsabilidades de organismos como la Celac” en la necesidad de generar ámbitos de intermediación. “Entendemos que el escenario exige respuestas urgentes pero coordinadas”, sobre todo en el plano “conceptual”, matizó.
El tablero mundial ofrece, entonces, la oportunidad de que América Latina haga valer su condición de “potencia alimentaria”, pero sobre todo —reiteró— que la organización que la nuclea sus Estados (es decir, la Celac) responda a la misión “histórica” de “ser parte de la solución global” en este momento de crisis. “Hay una exigencia mucho mayor de cómo América Latina tiene que enfrentar este desafío”, concluyó el canciller.
-
Civila dijo que sintió "desazón" por críticas en la interna del Frente Amplio y reclamó que sean "genuinas"
Tres Minutos
Gobierno asume gravedad por aumento de personas en calle y apuesta a cambio de modelo para “amortiguar” impacto
Caso Cardama: los "contactos" que hubo con el astillero en gobierno del FA, cuando tenía un "clavo" para vender
Cruce entre senadora del FA y dirigente colorada por personas en calle: "Dejá los videitos y trabajá"