ENTREVISTA

Martín Lema: “Más de la mitad de los programas se rediseñarán”

Fue una piedra en el zapato de la gestión de la exministra frenteamplista Marina Arismendi. Hoy, al frente del Mides, se juega su mayor desafío político.

Martín Lema, ministro de Desarrollo Social. Foto: Leonardo Mainé.
Martín Lema, ministro de Desarrollo Social. Foto: Leonardo Mainé.

-El presidente Luis Lacalle Pou dijo que el cambio en el Mides -la salida de Pablo Bartol y su designación- respondían a la intención de darle una impronta política a la cartera. ¿Qué quiere decir esto?

-Mucha articulación. Tenemos que ayudar a abrir puertas, pero sabemos que no lo podemos hacer solos. Por eso hay que acercarse más a otros organismos del Estado, como ser la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) y el Ministerio del Interior.

-Hoy se ve una gran cantidad de gente en la calle, revisando los tachos de basura. ¿Cómo está actuando el Mides ante estas situaciones?

-He hecho muchas recorridas en estos días. He visitado refugios por sorpresa y lo cierto es que se está trabajando bien. Adelantamos el Plan Invierno y fue un acierto, está funcionando. El Mides, de todas formas, implica arreglar problemas de último momento todos los días: se nos incendió un refugio y tuvimos que replantearnos cómo conseguíamos más plazas; y después tenemos el tema del COVID-19, que esta semana hubo 12 refugios que entraron en cuarentena. A través de la articulación con ASSE, además, incorporamos dos ambulancias con equipos permanentes para reforzar la atención sanitaria a personas en situación de calle. En los próximos días vamos a tener andando la policlínica móvil, con consultorio médico, odontológico y asistente social en Montevideo; y habrá otra en Canelones, que irá desde Las Piedras a Pando. Antes, cuando había ola de frío, unidades militares pasaban a convertirse en refugios; ahora, en coordinación con el ministro Javier García, acordamos que en los departamentos en los que no hay refugios estén atendiendo permanentemente, haya o no ola de frío.

-Todo ministro que llega tiene una suerte de retórica fundacional, y luego sucede que todos los inviernos se mueren personas en situación de calle…

-Cuando una persona está en situación de calle y puede tener riesgo de muerte ya se tiene claro cómo actuar, porque sacamos un decreto para organizar esto. Si el Mides lo detecta se notifica a ASSE; allí actúa un médico que deberá certificar que realmente haya un riesgo, y en caso de que la persona se niegue a ser trasladada, con la colaboración del Ministerio del Interior vamos a atenderlos sí o sí. Lo nuestro no es un eslogan, es una actitud: no vamos a dar a ninguna persona por perdida.

-¿Cuántos cupos disponibles tiene el Mides en Montevideo?

-A lo que se aspira para el mes de julio son 4.164 cupos, pero ya estamos trabajando en más alternativas.

-¿Y cuántas personas hay en situación de calle en la capital?

-El último censo es del año pasado y se contabilizaron 3.900, eso es entre los que están en población de calle pero ya están en refugios y los que duermen a la intemperie. La idea con estos últimos es persuadirlos para que acepten ir a los refugios.

Martín Lema y Andrea Brugman, nueva cúpula del Mides. Foto: Estefanía Leal
Martín Lema y Andrea Brugman, nueva cúpula del Mides. Foto: Estefanía Leal

-Si el último censo es el de julio del año pasado, en el que se contabilizaron 3.900 personas, y ahora apuestan a llegar a 4.164 cupos y entienden que además deben pensar en nuevas alternativas, asumo que creen que son más los que están en situación de calle. ¿Es así?

-Como estamos esperando el censo nuevo, que será en julio, no me quiero precipitar; lo que sí puedo decir es que preferimos estar bien armados por si el número de cupos que se necesita es mayor. Hay consecuencias de la pandemia que todavía no están medidas y eso nos obliga a estar bien preparados. Lo que prevemos, sí, es un invierno muy duro. Hemos tenido conversaciones con Inumet que ya nos están dando una idea de esto. Sabemos que la situación va a ser compleja.

-Bartol dijo en una entrevista con El País en enero que “hay personas que no quieren” salir de la situación de calle, y que por eso es muy difícil sacarlos. ¿Esto es así?

-Cuando los equipos incentivan a las personas que están en la calle a ir a los refugios no todo el mundo opta por hacerlo. Por eso es que se ha trabajado en programas alternativos, por ejemplo Viviendas con Apoyo, que lo que hace es dar una vivienda transitoria. Es el caso también de los paradores nocturnos, espacios para que las personas se acerquen a tomar algo calentito, y cuando llegan ahí tratamos de convencerlos de ir a los refugios. Que digamos que no vamos a dar una persona por perdida tampoco quiere decir que a veces no vayamos a tener que lamentar situaciones difíciles. Es más que nada un tema de actitud. Nos pueden pasar cosas, pero lo que no nos va a ganar es el cansancio.

-¿Tienen medido cuántos de los que están en la calle tienen problemas de consumo? ¿De qué manera complejiza esto la situación?

-No tengo números actualizados, pero es un porcentaje importante.

-Recién usted me hablaba de que se intervendrá con ASSE y el Ministerio del Interior en casos donde haya “riesgo de vida” inminente. En su momento el expresidente José Mujica planteó, también, la posibilidad de una internación compulsiva para las personas que tienen problemas de consumo. ¿Estaría de acuerdo con esto?

-Ninguna herramienta que esté sobre la mesa luego de una cantidad de consultas técnicas y de la viabilidad de la instrumentación, y estoy hablando en abstracto, hay que descartarla. No hay que tener ataduras ideológicas. La gente necesita solucionas concretas y definiciones claras. Lo que pasa es que muchas veces no alcanza con tomar una decisión y listo, hay que coordinar con otras instituciones a ver si las cosas están en condiciones de hacerse. Nosotros tenemos certezas de que ASSE y el Ministerio del Interior van a poder intervenir en esas circunstancias, por eso sí dimos ese paso; si no, estamos hablando de ciencia ficción.

-El fallecido ministro del Interior, Jorge Larrañaga, también advertía que las personas no podían estar en la calle, y se hicieron operativos para instarlos a ir a los refugios en el invierno pasado. ¿Esto seguirá haciéndose?

-No he hablado de esto en concreto. Lo que estamos haciendo desde el Mides es incorporar especialistas para buscar la manera de que las personas vayan a los refugios. Pero insisto en que no se descartan herramientas.

-¿Cómo cambió el tipo de población que está en la calle debido a la pandemia? ¿Hay gente que nunca había vivido una situación así antes?

-Obviamente que el COVID-19, que ha puesto en jaque al mundo, lleva a que personas que están al límite traspasen la línea hacia el escenario más complejo.

Lacalle Pou saluda a Martín Lema, nuevo presidente de la Cámara de Diputados. Foto: Darwin Borrelli
Lacalle Pou saluda a Martín Lema. Foto: Darwin Borrelli

-Hace dos años había personas en situación de calle y desde el Mides se advertían los mismos problemas: consumo de drogas, problemas de convivencia, enfermedades mentales. Ahora, con la pandemia, ¿esto cambió? ¿Hay personas en la calle que no tienen ninguno de estos problemas y lo están porque no tienen trabajo?

-Sí, claro. Me ha pasado de conocer a muchos que quieren salir adelante. El otro día estuve con personas que tienen discapacidades leves. Una persona en silla de ruedas me contaba que tenía trabajo, que tuvo un accidente de tránsito, perdió el empleo y por eso terminó en la calle. De un momento para otro una persona que está estable, que está muy lejos de terminar a la intemperie, tiene un golpe de mala suerte y chau. Hay una cantidad de gente que lo que nos está pidiendo son oportunidades.

-Cuando usted asumió dijo que iban a revisar algunos programas. ¿Cuáles están bien y cuáles precisan una revisión?

-Lo primero que hicimos cuando llegamos fue pedir una radiografía de todos los programas. El Mides tiene un presupuesto de $ 18.500 millones. El 58% va a programas generalistas, que son las transferencias económicas y son tres: las asignaciones familiares del Plan de Equidad, la tarjeta Uruguay Social y la Asistencia a la Vejez. Estos programas llegan a aproximadamente un millón de personas; antes de la pandemia eran unas 817.000. Estamos trabajando en focalizar estas transferencias, dándoles un mayor seguimiento para poder detectar si alguien que no precisa las está recibiendo y otro que sí precia, no. Después hay otras 61 líneas de acción más y ahí están los programas no generalistas, que son los que dijimos que íbamos a revisar, que son 50.

-¿Y con qué se encontraron?

-Con grandes problemas de diseño que generan dificultades de monitoreo y evaluación. Por ejemplo, un adelanto de un informe que se está elaborando advierte que solo 27 líneas de acción de las 64 que nombré al principio, el 42%, tienen un monitoreo sistemático, y de estas solo dos tienen un monitoreo de metas. Conclusión: hay 37 líneas de acción que no tienen monitoreo. A su vez, en lo que refiere al funcionamiento, solo 20 de las líneas de acción tienen evaluaciones con vigencia sustantiva con la toma de decisiones. O sea que, prácticamente, hay 51 líneas de acción sin evaluación. O sea, no se evalúan, y esto lleva a que haya problemas de impactos, de metas; no sabemos a cuántas personas deberíamos llegar ni a cuántas estamos llegando. Si nos focalizamos solo en los 50 programas no generalistas, puedo adelantar que más de la mitad van a ser revisados y rediseñados.

-Cuando hablamos de programas no generalistas nos referimos, por ejemplo, a Uruguay Trabaja.

-Exacto. Y ese es un caso muy particular, porque según lo que detectamos nueve de cada 10 personas que participan de Uruguay Trabaja no logran sostener un trabajo formal por más de tres meses en el período de un año luego de su pasaje por el programa. La tasa promedio de inserción laboral del programa es de apenas un 8%. A su vez, casi la totalidad de las metas propuestas para Uruguay Trabaja no se consiguen, esto lo dice ya una evaluación de 2017-2018. Esto lo vamos a cambiar, vamos a rediseñarlo, a hacerlo mejor.

-Si va a hacer todos estos rediseños uno podría decir que en su opinión la estrategia que estaba llevando adelante el ministerio era mala.

-¿En qué fecha?

-Hasta que usted asumió.

-No, esto es un trabajo de evaluación y monitoreo que ahora pedimos que se intensifique. El 13 de marzo de 2020 llegó la pandemia y el Mides tuvo que atender un montón de emergencias sociales. En nuestro caso, si bien estamos en pandemia, entendemos el grado de incertidumbre pero conocemos contra quién estamos peleando. Entonces, dentro de esta misma etapa, que comenzó con Bartol, creemos que tenemos que continuar con una revisión de los programas.

-Usted en su momento dijo que el Mides era un “comité de base” del Partido Comunista, en referencia a algunas ONG que eran financiadas por la anterior administración y que tenían nexos con ese sector político. Es el caso, por ejemplo, de una radio de San José que se financiaba en parte con lo que los trabajadores de un refugio estaban obligados a aportar. ¿Con qué situación se encontró en el ministerio en cuanto a las ONG? ¿Ya se hizo algún tipo de monitoreo?

-Estamos repasando todo. La rectitud y la transparencia para nosotros son fundamentales. La conducta que reclamábamos, más allá de una observación o no del Tribunal de Cuentas, es la que queremos implementar.

-Un problema histórico que se suscitó en esta cartera fue el de las contrataciones directas, pues a veces la necesidad de resolver rápido una situación ha llevado a que se haga esto. ¿Cómo va a manejar al respecto?

-Es lógico que cuando hay una situación como la que se vive en una pandemia hay veces que se tienen que tomar decisiones rápidas y esto lleva a que se tenga que recurrir a ese tipo de instancias. Lo que yo reclamaba en el período pasado era la falta de transparencia. Más allá de la planificación a mediano y largo plazo, en el Mides debemos resolver situaciones puntuales cada día. El Plan Invierno es un ejemplo claro, y más en pandemia. Tenemos un plan elaborado de mediados de mayo a fines de octubre, pero diariamente hay que estar tomando decisiones. Un caso concreto: al haber varios refugios en cuarentena, tuvimos que buscar alternativas excepcionales, porque el principal objetivo es que la calle no sea una opción para pasar la noche. Fue así que resolvimos en estos casos específicos recurrir a pensiones. Y para mejorar la herramienta, acabamos de acordar con el ministro (del Interior, Luis Alberto) Heber que cuando se active el mecanismo de la pensión, se active a su vez el servicio 222 para la seguridad de ese lugar.

-¿Cuántos pedidos de informes hizo en la pasada administración?

-Más de 500.

-¿Y cuántos recibió en este mes que estuvo al frente del Mides?

-¡Un montón! Y los vamos a responder.

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