En la coalición republicana ya hay quienes razonan que, antes de continuar con un debate que por momento se torna circular acerca de si deben o no comparecer bajo un lema único en las elecciones de 2029, el bloque político tiene que plantearse cómo avanzar hacia una maduración institucional que permita evitar dolores de cabeza como el que tienen en este momento: qué postura mostrar, cuando claramente no hay unanimidad, ante una invitación del presidente de la República a que se reúna el oficialismo y la oposición en una misma reunión, en la previa a la Asamblea General de Naciones Unidas que se hará dentro de unos días en Nueva York.
Porque en este caso no se trata de una cuestión de matices o diferencias de pareceres, sino directamente de posiciones contrarias de parte de los dos socios más grandes de esta alianza que gobernó en el período pasado bajo el liderazgo de Luis Lacalle Pou: mientras el secretario general del Partido Colorado, Andrés Ojeda, ha sido explícito sobre la importancia de tener este encuentro que él mismo promovió días atrás en conversación con Yamandú Orsi, en el Partido Nacional —cuyo presidente, Álvaro Delgado, en un principio había aceptado la propuesta, que luego rechazó— entienden que no están dadas las condiciones como para participar de una instancia como la planteada, por dos grandes motivos.
El primero, adelantado por El País este miércoles de mañana, lo puso en palabras Delgado por la tarde, en entrevista con VTV Noticias, en donde explicó qué le dijo al jefe de Estado en la conversación telefónica en la que le pidió que la reunión con todos los referentes partidarios fuera postergada.
"Ayer (por el martes) de tardecita lo llamé y le dije con mucha honestidad, en esto hay que ser muy franco, (que) el lunes pasó algo que fue un punto de inflexión difícil de comprender e inaceptable, y que fue la conferencia de prensa del Frente Amplio apuntando directamente a Lacalle Pou y hablando de casi ser cómplice o autor de un fraude al Estado" en el caso Cardama.
El otro motivo, más de índole estratégica, tiene que ver con la oportunidad de quedar asociado a un gobierno que, si bien mostró un moderado repunte en la última encuesta de Cifra, tiene cifras poco favorables en su aprobación, además de que, según entienden varios dirigentes del Partido Nacional, tampoco está claro en su rumbo, y los problemas políticos internos, sobre todo en su gabinete, son visibles a diario.
"Si quieren apoyo para endurecer las medidas de seguridad, por supuesto que podemos ir, pero para algo tan intrascendente como es esto de la ONU...", dijo a El País el senador blanco Sebastián Da Silva, sobre el corazón de la propuesta de Ojeda, quien, precisamente, fundamentó su iniciativa en la importancia de mostrar al sistema político uruguayo dando una imagen de "estabilidad" y "consenso" en la previa al discurso de Orsi ante la ONU.
"Los agravios, además, no son gratuitos —continuó Da Silva—. Yo no le digo a Fernando Pereira las cosas que le digo y después lo invito a tomar un café. Son viejos valores".
El asunto es que, después de que Orsi resolviera la postergación solicitada por Delgado, ayer anunció en rueda de prensa que planifica que la reunión, que en primera instancia se iba a hacer este jueves, se haga la semana que viene, "con todos aquellos que quieran concurrir". El objetivo sigue siendo el que motivó la iniciativa: "Poder tener alguna referencia o pauta, antes de ir a Nueva York", dijo el presidente.
El mensaje de Ojeda
Lo que dijo Da Silva, no obstante, es compartido por varios dirigentes nacionalistas, también consultados por El País, quienes subrayaron que no hay "clima" o "escenario" válido alguno para que al menos el Partido Nacional participe de la reunión con el mandatario. "No hay ninguna razón para cambiar de posición", dijo otro senador blanco.
Pero Ojeda no dará el brazo a torcer. Su intención de que la propuesta no se caiga fue transmitida en las últimas horas al propio presidente Orsi, quien, por su parte, le ofreció al secretario general de los colorados tener un "mano a mano" con él en primer lugar, y luego hacer la misma invitación al resto de los referentes partidarios, dijeron a El País fuentes al tanto de las conversaciones.
Ojeda reflexionó sobre eso, e incluso lo conversó con otros integrantes de la coalición, y luego dialogó de nuevo con el presidente, con el que llegó al acuerdo de hacer una nueva convocatoria para la semana próxima, y que fueran los que quisieran ir. Eso significa, de momento: Ojeda mismo; el líder del Partido Independiente, Pablo Mieres, a favor de no declinar la invitación del presidente de la República —y uno de los que pujó para que el encuentro se postergara y no cancelara—; por fuera de la coalición republicana, Guido Manini Ríos; y Pereira, por el Frente Amplio.
"El presidente accedió a la postergación y yo también accedí, pero quisiera postergación (y eso) implica plazo", dijo Ojeda en diálogo con los medios este jueves, como para que no quedaran dudas de su postura y del mensaje que, al mismo tiempo, le pasó a sus socios blancos.
"Quiero ser bien claro: la reunión debería hacerse en breve; la postergación no implica cancelación indirecta por la vía de los hechos de la reunión —avisó—. A mí me parece importante que conversemos sobre política exterior".
Y agregó, también, y en la misma línea: "No hay nadie más coalicionista que yo, lo saben de memoria, me lo recuerdan todo el tiempo. Ahora, que seamos coalicionistas no implica que no podamos dialogar con el presidente".
Mieres planteó a sus socios que la coalición debe tener un "ámbito de coordinación política"
La coalición republicana debate sobre la necesidad de crear un espacio de coordinación institucional desde que se estrenó en el gobierno en el período pasado. Las discusiones o confrontaciones públicas ante distintos temas, o el desconocimiento de acciones o medidas que tomaban algunos de sus propios socios, llevó a que este planteo estuviera varias veces en los titulares de prensa, pero el desgaste y la focalización que implica estar al frente de un gobierno llevó a que eso no se terminara de instrumentar del todo.
Ya en la oposición, los partidos coalicionistas —esto es, colorados, blancos e independientes— lograron una correcta coordinación en el Parlamento para establecer posiciones comunes, en particular en Diputados, una cámara donde nadie tiene mayorías.
Sin embargo, lo que todavía no existe, y llevó al líder del Partido Independiente, Pablo Mieres, a planteárselo a sus socios, es un “ámbito de coordinación política” que a su entender, y así también se lo transmitió a sus colegas, hubiera ayudado a procesar de mejor manera este episodio de la reunión con Yamandú Orsi.
Ese ámbito, precisamente, estaría abocado a que la coalición tome, de manera articulada, definiciones políticas ante asuntos que trasciendan las discusiones parlamentarias, dijeron a El País allegados a Mieres. Y debería funcionar de manera “continua”, agregaron.