Con una mirada optimista tras la derrota, Martín Lema se muestra convencido que con un proceso a largo plazo la coalición puede ganar la IMM, desafío que ya adelanta que volvería a intentar.
También se refirió a la marcha del gobierno -“amateur y muchas veces al pelotazo”-, a su posición en cuanto a que Álvaro Delgado debe renunciar al Senado y al futuro de Aire Fresco.
-¿Cuál es su balance del resultado electoral de las departamentales en Montevideo?
-Fue la de menor distancia (con el Frente Amplio) en muchos años. Se pasó de una diferencia de 12% a 8,9%, y de una diferencia de 105.000 votos a unos 72.000 o 73.000. Se consiguió una bancada muy importante de ediles de la coalición, donde se creció en cantidad, lo que es muy importante para el seguimiento y control de la gestión. También hago un enorme destaque del equipo que hay de la coalición republicana en Montevideo. Lo que sí estoy convencido es que... hay una frase de Martín Fierro que es muy descriptiva: “No hay tiempo que no se acabe / Ni tiento que no se corte”. Y creo que es así. Para que eso ocurra, en Montevideo no alcanza con una instancia electoral sino que tiene que ser un proceso político que vaya más allá.
-¿Cuánto tiempo dura ese proceso?
-Espero que para 2030.
-¿Se va a presentar en 2030?
-Lo decía la noche del 11 de mayo y soy orgánico del Partido Nacional. Si el partido así lo entiende, voy para adelante. Lo que sí les puedo decir es que tengo intactas las ganas de ser intendente y transformar Montevideo.
-¿Entonces no le interesa las elecciones presidenciales de 2029?
-No.
-Su nombre, en un momento, se manejó como una opción como precandidato para 2024. Si en 2029 eso vuelve a ocurrir, ¿lo descarta de plano?
-En un 100%. La (candidatura) presidencial, 100%. No quiere decir la no aspiración de llegar al Parlamento. Tengo mucho más aspiración de ser intendente de Montevideo que ser presidente de la República.
-¿Significa, entonces, que va a proyectar una carrera política de aquí a 2030 enfocada en Montevideo?
-Soy senador. Hace muchos años que soy legislador y me gusta la tarea parlamentaria. Ahora asumí un compromiso -no forzado sino que desde la convicción, las ganas y el afecto- con Montevideo, el que voy a honrar y por el que voy a hacer un trabajo muy intenso. Por lo tanto, hay una doble función: el Senado y Montevideo.
-¿Por qué cree que en la próxima elección sí va a ganar?
-Hay que ver los nombres propios, porque cuando dije que no alcanza con una elección y que se necesita un proceso, este no se basa en un protagonista sino en muchos protagonistas. Es un proceso con un compromiso de equipo. Si hacemos un muy buen trabajo durante todo el periodo, con determinación, se puede dar el cambio.
-Hay 14 intendencias en las que ganó el Partido Nacional, aunque una es de la Coalición Republicana. ¿Qué sucede en la capital? ¿Siente que no hay tantos dirigentes o tanto trabajo en territorio?
-Hay dirigentes de primer nivel. Hay excelentes diputados, ediles, dos alcaldesas crack, concejales y muchísima militancia. Creo que todo eso no puede ser, en términos futbolísticos, pases aislados. Tiene que estar la coordinación de equipo con objetivo y sentirnos que estamos dentro de un proceso. Y ese proceso depende de muchos actores y de la voluntad de que podamos decir “tal año vamos a ganar”, e ir todos por conseguirlo.
-Sucede que en la capital está el principal núcleo duro de frenteamplistas. ¿Cree que va a convencerlos de que es momento de un cambio?
-Insistíamos mucho en que son elecciones en las que hay que valorar la gestión. En este proceso, que va a cumplir 40 años, hemos visto diferentes mediciones. La gente, en este caso los montevideanos, a veces puede tener interrogantes que son legítimas y razonables. Y estas no se despejan en una instancia electoral, sino en el transcurso de un proceso. Por eso, si lo tomamos con seriedad y determinación, está al caer. Es cómo trabajamos la alternativa.
-Mario Bergara inició su gestión. ¿Está convencido de que va a ser deficiente o le da el beneficio de la duda?
-Lo que uno quiere es que le vaya bien al que esté. En lo nacional y en lo departamental, porque el leitmotiv de esta actividad es mejorar lo que está a nuestro alcance. La expresión de deseo siempre es de buena gestión, pero lamentablemente es algo por lo que no se ha caracterizado este proceso. Está claro que no se trata de un nombre propio. Acá hay un cambio de jugadores, pero van a cumplir 40 años. Bergara no debuta, el debut empezó en 1990. Ya empezamos a monitorear la rendición de cuentas del cumplimiento de las promesas que hizo en campaña electoral. No hay excusas, y hay una gran necesidad de que se empiece a cumplir. La situación financiera no puede ser la excusa porque, si se reafirmó el mismo partido político en la gestión departamental, se supone que las promesas eran en conocimiento de esta. Por responsabilidad y hasta por sentido común se debe cumplir.
-Bergara planteó discutir en el Congreso de Intendentes que se revea la normativa que habilita a pagar la patente sin estar al día con las multas. ¿Está de acuerdo?
-La verdad es que no lo vi porque estaba con la Rendición de Cuentas (en el Senado). Lo que sí creo es que no se puede comenzar el período con expresiones genéricas de buena voluntad. Tiene que actuar. Escuché, por ejemplo, que va a empezar un diálogo social sobre el casino (municipal), lo que me parece muy burocrático. Si no se está de acuerdo con el casino, tiene que proceder a su cierre. Acá se necesita pragmatismo, menos discurso y expresiones voluntaristas, e ir a la acción. Quiero ver un gobierno departamental sumamente activo.
-¿Espera que comparezca en la Junta Departamental, a diferencia de lo que, por ejemplo, hizo Carolina Cosse?
-Sí, pero más allá de eso, espero que haga obras, que accione, que haya un cambio de dirección. A veces veo -y es algo que aparentemente es muy común en el Frente Amplio- que hay un exceso de la muletilla del diálogo social. Hay que hacer.
-El diálogo social es algo en lo que ahora trabaja el gobierno nacional. ¿Cree que no tiene rumbo?
-El rumbo es distinto al que querría. Es mucho más amateur y muchas veces al pelotazo. Cuando vemos las diferencias permanentes, las marchas y contramarchas, donde todos los días estamos con alguna novedad, la dirección o el rumbo es la incertidumbre. A mí me gusta un rumbo con certezas, con liderazgo. Lo veíamos entre el ministro de Ganadería (Alfredo Fratti) y el ministro de Economía (Gabriel Oddone). Lo veíamos en ASSE cuando -y por eso digo pelotazo-, por un lado, piden más fondos y, por el otro, en invierno, con una alerta roja decretada por el propio gobierno y las puertas de emergencia saturadas, tenían al directorio desintegrado, al presidente de licencia y estaban accionando para aumentar los sueldos de jerarcas adjuntos y jerarcas de confianza. Hemos tenido otros gobiernos de diferentes palos o colores políticos, que uno podía no coincidir con el rumbo, pero había una estrategia compacta. Y acá es al pelotazo, muchas veces es al pelotazo.
-Habló de liderazgo, ¿eso es algo que le falta al gobierno?
-Está en los hechos. Tuve la oportunidad de compartir con quien es hoy el líder político más importante del Uruguay, que es Luis Lacalle Pou. Entonces, comparo. La conducción, el estar arriba de los temas... Recién les hablé de la situación de ASSE. No me imagino un hecho así con el conocimiento de Lacalle Pou. Y cuando llegó Orsi de una misión lo que hizo fue justificar. Ahí hay claramente dos formas distintas de conducir al país.
-Sorprendió que dijera que Álvaro Delgado debía renunciar al Senado para volcarse de forma definitiva a la presidencia del directorio, dado que comparten sector en Aire Fresco. ¿Por qué decidió salir públicamente con ese mensaje?
-Me preguntaron. Di mi postura personal, dije lo que yo haría. Renunciaría, dije, para despejar y para terminar con el tema desde la raíz.
-Le preguntaron, pero usted podía elegir no responder. Hubo una decisión de salir a decir lo que piensa en medio de esta discusión. ¿Lo habló antes con Delgado?
-Lo hablé. Y es mi posición.
-¿La postura es suya o de una parte del sector?
-No hablo por el resto de mis compañeros. Manifesté mi punto de vista y punto.
-¿Cree que el desenlace tiene que terminar con él reconociendo de que lo mejor es renunciar?
-Vamos a ver qué pasa el lunes en el directorio.
-¿Cuál es el futuro de Aire Fresco? Porque, por un lado, Lacalle Pou está apartado de la actividad política tradicional, pero además usted va a estar enfocado en el proyecto de Montevideo que implicaría moverse más allá de los sectores, y Delgado en la conducción del directorio...
-Creo que le estaría faltando el respeto tanto a Lacalle Pou como a los compañeros del partido si lo circunscribo a Luis en Aire Fresco. Tiene un liderazgo muchísimo más importante y jerárquico que un sector. Sobre análisis de agrupaciones y sectores, acabamos de terminar todo el camino de la instancia electoral. Creo que la gente y nosotros estamos muy cansados de la lógica sectorial agrupacional desde el punto de vista del comportamiento electoral. Por eso, hay que ver, hay que analizarlo, hay que procesarlo y hay tiempo para todo esto.
-¿A qué se refiere cuando señala que la gente está cansada?
-Lo que digo es que para analizar el futuro de Aire Fresco de cara a 2029, falta. Hay que ver. Y sobre “la gente”, lo que quiero decir es que le cansa que le estemos hablando todo el tiempo de agrupaciones. Incluso a nosotros también nos cansa. Y además sería una falta de respeto que yo, que me debo también al Senado, ya esté pensando en los movimientos electorales de 2029. ¿Eso quiere decir que no tenga ganas de volver a ser gobierno en 2029? No, obviamente que queremos volver a ser gobierno. Pero ese paso se construye primero con el día a día. Porque si no conformamos un trabajo en el que la gente se sienta de verdad representada, van a ser pocas las expectativas que podremos tener para la próxima elección.
-¿Pero está abierta la posibilidad de que el sector cambie o una parte de él lo siga a usted en otro espacio?
-Rendición de cuentas permanente y trabajo diario; oportunamente se analizarán las diferentes alternativas.
-Se entiende que es una conversación a futuro, pero también es una realidad que el partido está compuesto por diferentes sectores, que son los que luego negocian.
-Nadie lo ignora. El tema es que, como me dijo un amigo, si antes llegás a la pelota, es foul, y si llegas después también es foul. Tenés que llegar en el momento oportuno. En esto es lo mismo. Tanto sea para reafirmar o para renovar, cambiar o algo nuevo, cada cosa tiene su momento. Y hoy estamos a destiempo para un movimiento de esas características.
-¿Dónde está el centro del poder político del Partido Nacional? ¿En el directorio?
-El Partido Nacional está representado en diferentes ámbitos. La militancia -me considero principalmente militante-, esa que da todo y espera todo a cambio -que es que estemos a la altura de las circunstancias; y también los 14 intendentes, ediles, diputados, senadores, concejales, alcaldes y el directorio. Un partido con esta historia y peso tiene distintas expresiones que son complementarias.
-El partido va a ser conducido por Delgado. ¿Le ve atributos como para ser él solo la referencia?
-Sin procesos y equipo no se concretan los resultados favorables. Por tanto, creo que hay grandes compañeros en el directorio y ocupando diferentes funciones de control y decisión, así como en funciones ejecutivas. Entre todos podemos generar la mejor versión del Partido Nacional, pero no pasa por el nombre de una persona en forma aislada, sino por un trabajo colectivo y complementario.
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