Es realmente una montaña. Una imagen que sin contexto, ni olfato, sería espectacular, especialmente dentro de la planicie montevideana. Pero nada de lo que está allí se puede romantizar, porque esa montaña está hecha con la basura de todos los ciudadanos.
Felipe Cardoso se encuentra en el noreste de Montevideo y alberga el único sitio de disposición final de la capital. Recibe alrededor de 122 mil toneladas de residuos al mes. En la última década, aumentó un 20% la cantidad de basura que llega ahí.
La administración de Mario Bergara en la Intendencia de Montevideo prevé hacer ampliaciones que aseguren su funcionamiento hasta por lo menos 2055.
Pero en las gestiones frenteamplistas de la capital no siempre estuvo claro si seguir usándolo o no.
La historia de Felipe Cardoso
Si bien en los años 50 empezaron a ir residuos a Felipe Cardoso, inicialmente con una planta de compostaje, fue en las siguientes décadas que empezó a usarse como vertedero. Luego se fueron construyendo distintos módulos, espacios que se utilizan cuando ya acabó la vida útil de una sección.
Eventualmente, en la Intendencia de Montevideo apareció la idea de dejar de usar Felipe Cardoso.
En su periodo como intendente, Ricardo Ehrlich (2005-2010) impulsó la construcción de un vertedero metropolitano.
La intención era construirlo en Cañada Grande (en Canelones) y que lo utilizara Montevideo, Canelones y San José.
Ehrlich decía que Felipe Cardoso se utilizaría mientras no estuviera este nuevo vertedero.
Pero el proyecto fracasó. En aquel momomento, el entonces director de Limpieza, Eduardo Pereyra, dijo que “los uruguayos tenemos que encontrar un sitio de disposición final más alejado de la capital y del aeropuerto".
"Eso es absolutamente notorio, e imprescindible", afirmaba en diálogo con El País.
Unos años después, en 2017, el entonces director de Desarrollo Ambiental, Fernando Puntigliano, le estimó una corta duración a la usina que se estaba usando en Felipe Cardoso, la número 8.
"Por ahora no hay problema de espacio, pero tiene un horizonte temporal" de dos años, dijo a El Observador. Explicó que si se usaba un método especial de compactación, se podía extender la vida de la usina unos años más, pero consideró que no iría más allá de 2024.
Sin embargo, la opción de construir un nuevo vertedero metropolitano, o en cualquier caso uno nuevo en Montevideo, dejó de tenerse en cuenta.
Las administraciones de la Intendencia de Montevideo definieron que se seguiría ampliando Felipe Cardoso.
La gestión de Mario Bergara mantiene el mismo rumbo. Ya se realizaron obras para ampliar los módulos 6 y 7, que solucionará la situación hasta 2030-2031. Y para ir más allá, hasta por lo menos 2055, se proyecta construir un módulo 9.
A corto y largo plazo
“Una de las preocupaciones centrales cuando asumimos fue dar certeza a Montevideo de que el relleno sanitario tiene capacidad para todo el tiempo que sea necesario”, dijo el actual director de Desarrollo Ambiental, Leonardo Herou, a El País.
El jerarca dijo que en ese sentido esta administración tomó “dos grandes decisiones”.
La primera fue ampliar los módulos que se están usando actualmente, el 6 y el 7, cuya vida útil terminaría a comienzos del año que viene.
“La obra ya está muy avanzada. Eso nos tiene que dar hasta por lo menos fines de 2030, 2031. Este periodo de gobierno termina sin sobresaltos”, subrayó el director de Desarrollo Ambiental. La administración que encabeza Mario Bergara terminará a mediados de 2030.
Pero la proyección que hace Herou va mucho más allá de su tiempo en la comuna.
Con dinero extrapresupuestal
A principios de junio, Bergara logró que la Junta Departamental, con cuatro votos opositores, le autorizara contraer deuda más allá de su periodo. Se trataba de un total de US$ 260 millones extrapresupuestales, repartidos en cuatro proyectos. Uno de ellos, de US$ 50 millones, estaba destinado a mejorar la limpieza.
Gran parte de la inversión prevista va para el cambio del sistema de recolección de basura que está impulsando Herou, con contenedores para cada casa en algunas zonas. Pero otro aspecto del plan apunta a extender Felipe Cardoso.
Se estima una inversión de US$ 7.8 millones para un nuevo módulo.
La idea es comenzar la construcción de la primera fase del módulo 9 en 2029 y que en 2030, si es que los módulos anteriores ya no se pueden usar, empezar a utilizarlo.
En paralelo, se comenzarán los procesos para la segunda fase del módulo. Las obras, según se planea, comenzarán en 2032.
Siguiendo este camino, Herou estima que la situación del relleno sanitario de Montevideo estará solucionada hasta por lo menos 2055.
“Estamos buscando que quien venga tenga tiempo para tomar las decisiones. Sea quien sea, va a encontrar el relleno sanitario con capacidad para varios años”, explicó el director de Desarrollo Ambiental.
“No va a tener urgencia con el relleno sanitario y va a poder seguir tomando decisiones como las que tomamos nosotros”, concluyó.
Que llegue menos basura
Más allá de ampliar el sitio de disposición final, lo que quiere la gestión actual de la intendencia es que menos residuos lleguen hasta allí.
Por un lado, ya se empezó con el plan de recambio del sistema de recolección de basura. La intención es que en gran parte del departamento haya contenedores para cada casa o para cada cooperativa o complejo de vivienda. Y estos nuevos contenedores se reparten tanto para residuos mezclados, como para reciclables. Así, desde el momento que se tira la basura, ya está separada.
Pero para los materiales que no sean separados en origen, la intendencia quiere construir una planta de recuperación en Felipe Cardoso.
“En la segunda parte del periodo de gobierno vamos a intentar avanzar con una planta de recuperación de materiales que lleguen sin clasificar y que se puedan valorizar. La intendencia ya tiene varias propuestas de privado, algún estudio, incluso del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)”, dijo Herou.
El jerarca dijo que la intención es impulsar esta obra una vez que esté encaminado el cambio de contenedores para fines de 2028.