Redacción El País
El Parlamento sesionó este martes en memoria de las víctimas del Holocausto, a 81 años de la liberación del campo de concentración nazi de Auschwitz. La instancia se centró en la condena al régimen nazi y en la no negación del genocidio. Durante la sesión, hubo menciones a la polémica generada por parte del espectáculo de la murga Doña Bastarda, a la guerra en Medio Oriente, y a las “amenazas expansionistas”.
Todo sucedió con las barras colmadas, con la presencia en ellas del expresidente Julio María Sanguinetti, la vicepresidenta Carolina Cosse y el jefe de misión adjunto de la Embajada de Israel, Igal Ekdesman.
Desde el Partido Colorado, el diputado Walter Verri apuntó que, “quien niega o minimiza lo ocurrido, odia y está llevando adelante una nueva forma de antisemitismo”. Tras decir esto, se refirió al conflicto entre Israel y Palestina, y señaló: “Hoy se escuchan muchas veces maniqueas criticando a sus gobiernos o acciones militares que olvidan la acción que provocó esa reacción, no condenando a los terroristas asesinos de Hamás. Y eso hoy no lo podíamos dejar pasar”.
“Volvemos a ver nuevas formas de antisemitismo cuando debería ser el momento en el que más debemos recordar el Holocausto. Porque esas acciones de Hamás es precisamente la misma ideología de odio y persigue el mismo fin de exterminio”, añadió el colorado.
También desde el Partido Colorado, el senador Pedro Bordaberry marcó en su alocución que se trató de un “crimen que marcó un antes y un después en la conciencia de la humanidad”. Y continuó haciendo una referencia al espectáculo de Doña Bastarda: “Empiezo por aquí porque las palabras importan mucho, aunque últimamente parece quererse banalizarlas. Quiero dejar en claro: defiendo sin ambigüedades la libertad de expresión, de opinión y artística (…) pero la libertad no es sinónimo de liviandad ni nos exonera del deber de reflexionar cuando se utilizan símbolos de una carga histórica excepcional”.
A su entender, el cuplé que “generó polémica no puede reducirse a si es censura o hipersensibilidad”. Y añadió, con lo que recibió aplausos desde las barras: “Diversas voces han señalado una preocupación que creo entendible. La utilización explícita de referencias al nazismo y el exterminio de judíos, aún con intención crítica, corre el riesgo de banalizar un horror que no permite banalización”.
Por otra parte, desde el Partido Nacional, el diputado Pablo Abdala indicó que “no puede hacerse cualquier ni decirse cualquier cosa en nombre de la libertad”. Y consideró que la letra de Doña Bastarda, en el centro de la polémica estos días, “contribuyó a la incitación al odio”. No obstante, añadió: “El letrista o el grupo carnavalero puede no haber tenido la intención de incitar al odio. Si se me dice eso, lo creo. Pero no dejo de señalar lo que aconteció como un error muy grave”.
A raíz del cambio de decisión que tuvo el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU)sobre si era “apto” para todo público el espectáculo, Abdala —que fue presidente de este organismo en el gobieirno de Luis Lacalle Pou— señaló que se abocará a analizar los factores del “cambio repentino de opinión”, el que sucedió “de manera sorpresiva”.
Minutos después, en el marco de la conmemoración, Abdala advirtió que “sería rengo el análisis” si no hicieran “referencia a los acontecimientos del 7 de octubre (de 2023, cuando Hamás atacó sorpresivamente a una población conformada mayormente civiles israelíes, asesinando a 1.219 personas y tomando de rehenes a 251), que generaron un antes y un después”.
Desde el Frente Amplio, la diputada Margarita Libschitz marcó al comienzo de su discurso que el objetivo de la sesión era “conmemorar la liberación de Auschwitz” y que, a su entender, “hablar de otros sucesos no hace más que banalizar la importancia” de este acontecimiento “en la historia de humanidad”. A lo que añadió: “Ahí fueron asesinadas más de un millón de personas, entre otros tantos millones que asesinaron los nazis, en su mayoría judíos”.
Libschitz, además, recordó que el Holocausto “no fue un estallido irracional ni un hecho aislado, sino un crimen cuidadosamente ejecutado por un Estado con estructuras políticas legales y administrativas puestas al servicio del exterminio”.
El último en hablar fue el senador comunista Oscar Andrade, quien hizo hincapié en que el “racismo no nació con el nazismo” —hizo referencia, por ejemplo, a “los linchamientos de los negros en Estado Unidos”—, pero reconoció que Auschwitz representa la “visión más extrema de exterminio”.
Andrade citó al autor de la “La historia desgarrada: Ensayo sobre Auschwitz y los intelectuales”, Enzo Traverso, y leyó: “Las cámaras de gas fijas permitían un rendimiento particularmente controlado. Un convoy traía al campo a las víctimas que eran inmediatamente seleccionadas, despojadas de sus bienes y calcinadas. Todas esas etapas se desarrollaban en la misma jornada. El antisemitismo nazi se adhería al gigantesco avance militar de la cruzada antibolchevique”.
Ya casi al cierre, indicó que se conmemora la tragedia del Holocausto al mismo tiempo que hay un incremento del racismo en el mundo, un aumento del “gasto militar como nunca antes en la historia y anuncios de superarlo”, y “una crisis del derecho internacional” con “amenazas expansionistas por todo el mundo”.
Por su parte, el jefe de misión adjunto de la Embajada de Israel dijo después de que terminaran de hablar los legisladores: “No hay lugar para el antisemitismo en Uruguay, ni en ningún otro lugar del mundo en 2026”.
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