Este jueves, Mario Bergara se enfrenta a un momento clave de su gestión como intendente de Montevideo. Si logra que por lo menos cuatro ediles opositores le presten sus votos en la Junta Departamental saldrá reforzado de cara a los próximos años de gestión.
No solo contará con decenas de millones de dólares extrapresupuestales para llevar adelante proyectos prioritarios, sino que habrá logrado un triunfo político que le fue esquivo a su antecesora Carolina Cosse.
A las 16:00, la Junta Departamental tratará las propuestas para los cinco temas: saneamiento, limpieza, calles, veredas y Ciudad Vieja.
Como pedirá endeudarse más allá de su período, Bergara precisará por lo menos cuatro votos opositores si quiere llegar a la mayoría especial de 21 ediles que se necesita.
Los cuatro ediles en los que la intendencia confía para que la apoyen son Nicolás Hernández y Joaquín Campos de la Lista 22 del Partido Nacional, el único edil colorado Federico Paganini y el independiente Guillermo Kruse.
Desde los tres sectores se plantearon modificaciones a los proyectos de la intendencia para que tengan una redacción que consideren adecuado apoyar. La intendencia incluyó varios de ellos y en el Frente Amplio hay optimismo de que se aprueben cuatro de los cinco proyectos.
Uno por uno
En primer lugar, desde hace semanas parece bastante claro qué pasará con el proyecto de saneamiento y el de revitalización de Ciudad Vieja.
En la redacción de la intendencia, el primero implicaba una inversión de US$ 102,4 millones, con US$ 18 millones que surgirían de fondos de la propia comuna. Tiene varios aspectos, pero lo principal es que más de la mitad de la inversión va para extender el saneamiento a las zonas de Villa Don Bosco, Carrasco Este, Villa García, Instrucciones y Lezica Sur.
Es casi una certeza que la intendencia tendrá el apoyo de una parte de la oposición con este plan porque sería el séptimo de saneamiento que se realizara en el departamento. Los suele financiar el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con el aval de los ediles opositores. Se entiende que implica una inversión demasiado alta como para que la financie solo la comuna.
De todas formas, el monto previsto puede que suba con los añadidos planteados por los ediles abiertos a votar.
La propuesta del colorado Paganini de arreglar el emisario de Punta Carretas ya se incluyó en la última versión del proyecto. En tanto, la Lista 22 propuso, entre otras cosas, una solución para las históricas inundaciones en la zona de la Estación Central, algo que también pidió Guillermo Kruse. Este último planteó además que se haga un fondo para roturas en la rambla.
Sobre el plan que pedía US$ 40,7 millones para revitalizar Ciudad Vieja, hay consenso en la oposición en que la intendencia presentó un proyecto que no estaba suficientemente preparado. Hasta en la bancada de ediles oficialistas entendían que era el menos prioritario.
¿Y qué pasa con los otros tres? Según supo El País, se bajarán las cifras pedidas originalmente para acercarse a lo que los cuatro ediles opositores podrían votar.
Con el de limpieza, la intendencia pedía US$ 60 millones para acelerar los cambios que se están realizando con el nuevo sistema de recolección con el que se busca que gran parte del departamento tenga contendores intradomiciliarios o intraprediales, es decir, recipientes que estén dentro de las casas o dentro de los complejos de vivienda.
La Lista 22 y el edil colorado pidieron que se retire la compra de camiones que incluía la redacción inicial, pasando todo el proyecto a US$ 50 millones.
El proyecto de veredas solicitaba US$ 65 millones para intervenir en el 25% de las veredas del departamento. La inversión se dividía en US$ 15 millones para construir veredas en asentamientos, US$ 35 millones para arreglar las de avenidas y US$ 15 millones para las de barrios, donde se incluía un fondo rotatorio.
Desde la oposición solicitaron que descienda a US$ 40 millones: la lista 22 buscó que el dinero se use solo para asentamientos y avenidas.
Al mismo monto de US$ 40 millones se pidió que descendiera el plan de arreglo de calles que inicialmente contemplaba US$ 50 millones para hacer arreglos en "arterias de alto flujo vehicular" de cada municipio.
Meses en búsqueda de los votos
El Frente Amplio, que tiene 17 ediles en la Junta, lleva meses trabajando para conseguir la mayoría especial de 21.
El estilo de Bergara de concurrir a la Junta cada vez que los ediles lo convocaron, no solo buscó desmarcarse de su antecesora, sino hacer todo lo posible para mantener en buenos términos la relación con la oposición.
En cuanto a qué ediles podían prestar su voto, hace mucho que el panorama era claro.
Ya en los primeros meses de la legislatura, se sabía que había un grupo dentro del Partido Nacional que con sus tres ediles podía dejar a Bergara en la puerta de la mayoría especial. Se trata de la lista 22 que lidera Santiago Caramés, exjerarca del gobierno de Luis Lacalle Pou, que ha dicho que quiere cambiar la lógica de “pegar por pegar”.
La intendencia le tendió la mano a este sector incluyendo sus propuestas en una nueva versión del Presupuesto Quinquenal.
En ese contexto, el cuarto voto podría ser el del edil colorado Federico Paganini, quien también mostró siempre una actitud dialoguista con la comuna. Su propuesta para el emisario de Punta Carretas fue incluida rápidamente en el plan de Saneamiento de Bergara.
Sin embargo, esta vía inicial para tener los cuatro votos (Lista 22 sumada a Paganini) se vio debilitada cuando el sector blanco minoritario perdió a su edila Laura Soto. En el resto del partido son más duros con la intendencia, especialmente al estar encabezados por el senador Martín Lema.
Ante este nuevo escenario, Bergara se vio obligado a apelar a otro edil que también podía darle un voto: Guillermo Kruse. Ya había sido edil en el periodo de Daniel Martínez, cuando apoyó la creación del Fondo Capital, tras su revisión, y la construcción de la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM). Respaldó a Lema en la última elección, como años atrás lo había hecho con Edgardo Novick, pero es independiente.
Kruse se mostró abierto a negociar, pero enseguida manifestó que el monto de US$ 300 millones, cuando se sumaban los cinco proyectos originales, era demasiado elevado.