Investigación por robo millonario a depósito de bebidas derivó en hallazgo de arma policial usada en un asesinato

Tribunal de Apelaciones confirmó la formalización de un hombre señalado como integrante de una banda; la pistola robada a una agente apareció en la casa de otro involucrado.

Patrullero policial
Patrullero de Policía.
Foto: Archivo El País.

Una pistola Glock apareció arriba de un ropero durante un allanamiento en Ciudad del Plata. Tenía 12 cartuchos y había sido robada a una funcionaria policial. Luego, una pericia balística la vinculó con un asesinato ocurrido el 23 de noviembre.

Pero el hallazgo no surgió de una investigación por homicidio, sino que apareció en una causa que había empezado por otro hecho: el robo de mercadería valuada en unos $ 4 millones a un depósito de bebidas ubicado en el barrio Aguada.

El Tribunal de Apelaciones Penal de 1er Turno confirmó recientemente la formalización de un hombre señalado por Fiscalía como integrante de la organización criminal que protagonizó esos hechos. La Justicia lo investiga por asociación para delinquir, hurto y receptación.

La pista del camión robado

El hecho que dio inicio a la causa ocurrió el 28 de octubre de 2025, en un depósito ubicado en la calle Lima, esquina Arturo Lezama. Según la investigación fiscal, cuatro hombres ingresaron al local durante la noche, cuando ya no quedaban empleados, y se llevaron bebidas, electrodomésticos, dinero, herramientas y un camión de la propia empresa que estaba cargado con mercadería.

A partir de cámaras de seguridad públicas y privadas, los investigadores reconstruyeron el recorrido del vehículo. Así determinaron que el camión y la mercadería llegaron hasta una casa ubicada en Delta del Tigre, en Ciudad del Plata.

Según la sentencia a la que accedió El País, en ese lugar varias personas descargaron y ocultaron lo robado.

Durante un allanamiento en esa vivienda, la Policía encontró la pistola Glock arriba de un ropero. También incautó ocho celulares.

La casa pertenecía a un involucrado en la causa, que ya fue condenado. Este declaró ante la Justicia que él solo había guardado la pistola. Según su versión, el arma le fue entregada por otro hombre, el que fue recientemente formalizado, quien le habría solicitado que la ocultara. Al momento de hacerlo le mencionó que había sido utilizada para cometer un hecho delictivo (un homicidio que todavía está en investigación).

Los dos roles en la causa

El caso distingue dos roles. Por un lado se encuentra el hombre recientemente formalizado, señalado por Fiscalía como integrante de una organización criminal. Según el Ministerio Público, ese hombre habría comprado la pistola robada, la que luego entregó para que sea escondida.

Por otro lado se encuentra el hombre en cuya vivienda apareció el arma. Él ya fue condenado y declaró que actuó por temor. En su relato, dijo que se consideraba un “perro” de la organización. Los "perros" fueron definidos por los investigadores como personas que colaboraban con la organización en tareas logísticas. Algunos lo hacían por dinero y otros por temor a represalias.

De acuerdo con la sentencia, el hombre contó que lo contactaron por la red social Instagram, acordaron un encuentro y le entregaron la pistola envuelta en un paño.

Para Fiscalía de Flagrancia de 6to Turno, encabezada por Bettina Ramos, el episodio del arma no fue aislado, sino parte del funcionamiento de la organización. El equipo fiscal sostuvo que el ahora imputado integraba una asociación para delinquir junto a familiares y otros coencausados.

El grupo tenía actividad "de larga data" y estaba vinculado al manejo de drogas, armas de fuego y había participado en múltiples enfrentamientos con otros grupos.

Celulares, fotos y la apelación

La investigación se apoyó en el análisis de celulares. Según Fiscalía, en el teléfono del imputado surgieron fotos vinculadas al robo de botellas de whisky, además de imágenes con armas. También se encontraron registros en los que aparecía portando una pistola Glock —idéntica al arma robada a la policía.

La defensa del hombre apeló la formalización y centró su cuestionamiento en el delito de receptación. Argumentó que la pistola no fue incautada en poder del imputado ni en su casa, sino en la vivienda del otro hombre.

También sostuvo que no estaba acreditado que el imputado hubiera "adquirido, recibido u ocultado efectos provenientes de un delito", como exige esa figura penal. Según la defensa, la imputación se basaba en las declaraciones del hombre que tenía el arma y de su pareja.

Pero el Tribunal no compartió el planteo. Los ministros señalaron que la formalización "no es una condena ni exige una valoración definitiva de la prueba". En la sentencia a la que accedió El País indicaron que "alcanza con que existan elementos objetivos suficientes para sostener que pudo haber ocurrido un delito y que el imputado pudo haber participado". Además, describieron el relato de Fiscalía como "serio, coherente y verosímil".

Con esos elementos, el Tribunal confirmó la formalización del imputado y mantuvo abierta la investigación por asociación para delinquir agravada, hurto especialmente agravado y receptación.

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