Incumplió 34 veces arresto domiciliario y fue a prisión; le disparó en la cara a un hombre que vivía en una carpa

La víctima declaró que, previo al ataque, había mantenido un altercado con el agresor, en el cual este ya lo había golpeado con una vara de hierro.

Juzgado de la calle Juan Carlos Gómez.
Juzgado de la calle Juan Carlos Gómez.
Foto: Estefanía Leal/Archivo El País.

El Tribunal de Apelaciones Penal de 1er Turno confirmó la prisión preventiva para un hombre imputado por tentativa de homicidio contra un consumidor de drogas, tras constatarse que el dispositivo electrónico registró 34 incumplimientos del arresto domiciliario en apenas 25 días.

El caso llegó a segunda instancia luego de que la defensa apelara la resolución de la jueza penal de 30º Turno, Laura Sunhary, quien el pasado 19 de mayo dispuso sustituir el arresto domiciliario total con tobillera por la prisión preventiva. La medida, según surge del fallo al que accedió El País, tiene vencimiento el 20 de agosto.

El imputado fue formalizado el 27 de noviembre de 2025 por un delito de tentativa de homicidio. Según la Fiscalía de Homicidios de 3er Turno —actualmente encabezada por Andrea Mastroianni, junto a la adscripta Ana Buffa—, el ataque ocurrió el 2 de noviembre de 2025, alrededor de las 14:30, en un descampado ubicado en Teniente Galeano y Ovidio Fernández, próximo a Punta de Rieles.

La víctima residía en una carpa en dicho lugar y, de acuerdo con el informe forense, recibió un disparo en la cabeza, aunque logró sobrevivir. Tras ser dado de alta, el hombre denunció lo ocurrido y señaló al imputado como su agresor. Declaró que, previo al disparo, mantuvo un altercado con él durante el cual habría sido golpeado con un hierro. Posteriormente, mientras se encontraba en su carpa, vio acercarse a cuatro personas, entre las cuales reconoció al imputado y a otro sujeto apodado “El Bebe”.

Según el relato de la víctima, el agresor extrajo un revólver calibre 22 y le disparó en la cara sin mediar palabra. Tras caer de espaldas, el hombre escuchó que “El Bebe” le pidió el arma al atacante diciendo: “Yo le doy”. Este último accionó el arma, pero el disparo no salió.

La investigación cuenta además con el testimonio de dos personas de identidad reservada que se encontraban en las inmediaciones. Ambos confirmaron haber escuchado el disparo y situaron al imputado en la escena. Uno de ellos declaró haber visto a cuatro personas llegar en un vehículo hasta donde estaba la víctima y huir inmediatamente después del ataque.

El eje central del fallo reciente no recayó sobre el hecho delictivo en sí, sino en los eventos ocurridos durante el cumplimiento de la medida cautelar. El 11 de mayo, la Dirección Nacional de Medidas Alternativas informó diversos incumplimientos del arresto domiciliario, motivo por el cual la Fiscalía solicitó una audiencia para sustituir la medida por prisión preventiva.

El equipo fiscal detalló que se registraron 34 incumplimientos en un plazo de 25 días. Si bien algunos fueron de corta duración, otros se extendieron por tiempos prolongados, lo que generó preocupación. La Fiscalía sostuvo que el arresto domiciliario ya no resultaba suficiente para contener los riesgos procesales. Entre estos, mencionó la situación de vulnerabilidad de la víctima —quien vive en situación de calle y aún no había podido declarar como prueba anticipada— y el riesgo de entorpecimiento de la investigación, dado que existen testigos y tres personas involucradas en el hecho que aún no han sido ubicadas.

Por su parte, la defensa del hombre solicitó mantener el arresto domiciliario. Argumentó que no podía afirmarse que todos los incumplimientos fueran intencionales y sostuvo que algunos podían deberse a "fallas técnicas del dispositivo electrónico". Asimismo, planteó que el domicilio donde se encontraba el imputado era un predio amplio y que, en algunas oportunidades, las salidas habían sido momentáneas.

Además, los abogados pidieron una prórroga para que se informara si el dispositivo funcionaba correctamente, cuál era el perímetro de captación y si existían defectos técnicos. También indicaron que, en alguna ocasión, la Policía llamó al imputado por un incumplimiento y este se encontraba en la vivienda.

El Tribunal de Apelaciones rechazó dichos argumentos y confirmó la prisión preventiva. Los ministros entendieron que, más allá de los incumplimientos breves, hubo varios episodios prolongados en los que el imputado permaneció fuera del control del dispositivo.

El fallo menciona que el 14 de abril se registraron tres incumplimientos. En uno de ellos, la pérdida de contacto se extendió durante una hora y doce minutos. El 16 de abril hubo dos alertas, una de ellas de 23 minutos, que el imputado atribuyó a que se le había escapado el perro. Al día siguiente, el 17 de abril, interrumpió su ubicación dos veces: una por tres horas y otra por casi una hora; en esa oportunidad, alegó que había ido al almacén.

También se registraron dos salidas el 22 de abril. En una de ellas, estuvo ausente durante una hora y veinte minutos. Para el tribunal, esos lapsos resultaron relevantes, ya que abrían la posibilidad de que el imputado atentara contra la víctima, influyera sobre testigos o se comunicara con los otros partícipes del hecho que todavía no han sido localizados.

El tribunal determinó que el arresto domiciliario pudo ser una medida cautelar proporcional en un inicio, pero dejó de ser suficiente a partir de las reiteradas transgresiones. “El sacrificio de la libertad en este caso no es exagerado ni desmedido”, señaló la resolución. El fallo también descartó que se hubiera probado un mal funcionamiento del dispositivo electrónico.

Con estos fundamentos, el Tribunal de Apelaciones confirmó la resolución que dejó sin efecto el arresto domiciliario y dispuso la prisión preventiva del imputado.

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