La jueza penal de 44° Turno, Sol Bellomo, imputó este viernes a seis personas por su participación en el secuestro de un ómnibus de UCOT el domingo 9 de agosto, previo a un partido de Cerro como visitante contra Danubio en Jardines del Hipódromo.
La magistrada resolvió formalizar una investigación contra cinco hombres y una mujer por violencia privada y asociación para delinquir. Si bien la Fiscalía solicitó prisión preventiva para los hombres, la jueza determinó que todos deberán cumplir con arresto domiciliario total mientras se encuentren por fuera de su horario laboral, portación de tobillera electrónica, prohibición de acercamiento al chofer que conducía el ómnibus y cierre de fronteras por un lapso de 150 días.
Según reconstruyó la fiscal de 13° turno, Lucía Nogueira, los seis imputados se subieron al ómnibus de la línea 306 de Ucot en la Terminal del Cerro junto a 51 parciales de Cerro que se dirigían a la cancha de Danubio. En ese lugar descendieron todos los pasajeros que se habían tomado el ómnibus en las paradas anteriores.
Los dos últimos hinchas en subir, que están entre los seis imputados, se colocaron cerca del chofer. En ese momento uno de ellos se paró al lado del conductor y le dijo que su compañero sentado detrás lo estaba apuntando con un arma. En ese momento le exige que llegue antes de las 11 de la mañana al Intercambiador Belloni, no subir más personas al ómnibus y cruzar todos los semáforos en rojo.
Durante el trayecto, dos motos se ubicaron delante del ómnibus frenando el tránsito para que éste pudiera cruzar calles sin estar habilitado. Además, hubo recorridos a contramano, lo que podría haber ocasionado graves accidentes, aseguró la fiscal.
En las dos motos viajaban los otros cuatro imputados, entre ellos la mujer. Asimismo, detrás del ómnibus iban cinco autos acompañando el recorrido.
El chofer narró a los investigadores que “en todo momento el comportamiento de los hinchas dentro del ómnibus fue muy descontrolado”. “Tomaban alcohol, fumaban marihuana, dejaron abierta la puerta del medio de la unidad, y se asomaban por las ventanillas”, narró Nogueira.
A las 9:45, mediante un celular conectado a un micrófono y un auricular, el chofer se comunicó con la compañía para solicitar que manden un móvil policial. El funcionario de la cooperativa no logró entenderlo por el ruido y le indicó al chofer que parara en la seccional 19 para bajar a los hinchas.
Luego de cortar la llamada, el empleado verifica en el GPS que el bus iba a alta velocidad por Paso Molino. En ese momento se vuelve a comunicar con el chofer que le dice que no pudo parar en la seccional y que pudiera ayuda. Posteriormente, el funcionario llama al 911, para explicar la situación y pedir un móvil. La funcionaria policial que lo atendió le pidió el celular del chofer para llamarlo.
La operadora logró contactarlo pero el ruido era tal que la comunicación fue inviable, por lo que resolvió cortar, narró la fiscal. A las 9:50 el ómnibus paró para dejar bajar un pasajero, momento que fue aprovechado por un hincha de Cerro para bajar, pegarle a una persona con camiseta de Nacional, y volver a subir.
Cinco minutos después, en San Martín y Luis Alberto de Herrera, uno de los imputados baja de la moto para frenar el tránsito. En ese momento, le mostró al chofer un arma de fuego que rápidamente guardó en su bolsillo, lo que quedó registrado en una cámara de seguridad, narró la fiscal.
El ómnibus llegó a su destino a las 10:12. Una vez que descendieron los pasajeros el chofer vuelve a llamar al funcionario de la cooperativa para reprocharle que no le había mandado ayuda y que él no podía hablar porque lo estaban apuntando. Posteriormente, el chofer, junto a un inspector de la cooperativa, radican la denuncia ante el 911.
“La víctima repite haber sentido mucho miedo y haberse quedado en shock por todo lo vivido, tomando a la fecha antidepresivos y encontrándose en licencia médica sin poder trabajar y con ataques de pánico”, narró la fiscal.
Los imputados fueron identificados por las prendas de vestir que fueron encontradas posteriormente en allanamientos. El arma, sin embargo, nunca apareció.
Nogueira entendió que además de ejercer violencia privada contra el chofer en un hecho que involucró al menos un arma de fuego, los imputados también habrían integrado una asociación para delinquir en la medida que cada uno “cumplió un rol determinado” que indica una “previa coordinación”. Además, narró que uno de los imputados tapó la matrícula de su moto con una media para que no fuera identificada, “lo que demuestra que sabián que iban a cometer un delito grave y no querían ser descubiertos”.
Asimismo, Nogueira sostuvo que dos de los imputados pagaron el boleto con una tarjeta STM que no era de su propiedad. Además tres no ingresaron al estadio de Danubio porque estaban incluídos en la lista negra que prohíbe entrar a quienes hayan participado en incidentes.
La fiscalía pidió 150 días de prisión preventiva para los cinco hombres y prisión domiciliaria por el mismo plazo para la mujer atendiendo que tiene una hija en edad de lactancia. Nogueira justificó la medida ante el peligro de fuga y eventuales riesgos para la víctima.
La defensa de los imputados rechazó la tipificación de asociación para delinquir aduciendo que no se conocían entre sí. Además rechazó la existencia de violencia privada porque los hinchas pagaron el boleto, el ómnibus paró para dejar bajar pasajeros, y nunca se encontró un arma.
La abogada de los detenidos también argumentó que no hay riesgo de fuga, porque todos tienen arraigo y trabajo, además de ser primarios. Además, recordó que los delitos que se les imputó pueden terminar en libertad a prueba y que el chofer no está en riesgo, a tal punto de que dio entrevistas y no sucedió nada con él en los últimos dos meses.
La jueza recogió estos argumentos para determinar la prisión domiciliaria. No obstante consideró que los hechos son “de extrema gravedad” y que la Fiscalía presentó prueba suficiente para iniciar una investigación por los delitos imputados.
El hecho generó alarma al punto de que la Jefatura de Policía de Montevideo y los trabajadores del transporte comenzaron a analizar la instalación de botones de pánico y cámaras conectadas al 911 en los ómnibus para reforzar la seguridad de trabajadores y pasajeros.