El mapa de los grupos criminales en Montevideo: clanes, alianzas y conexiones bajo investigación de la Policía

Una reconstrucción de El País ubica grupos en varias zonas de la capital; algunos tienen jefes presos y otros posibles vínculos con organizaciones brasileñas.

120 ladrillos de droga fueron incautados en Tacuarembó
120 ladrillos de droga incautados en Tacuarembó.
Foto: Ministerio del Interior.

El mapa que siguen los investigadores es fragmentado y cambiante en lo que refiere a organizaciones criminales, aunque muchas de ellas se mantienen con el tiempo. Ese mapa contiene clanes familiares con años de actividad, grupos surgidos alrededor de una boca de drogas, alianzas circunstanciales, bandas que continúan funcionando con sus líderes presos y otras que debieron trasladar sus negocios y conflictos a otro barrio.

Una reconstrucción realizada por El País permitió identificar grupos en varias zonas de la capital. Algunos nombres aparecen respaldados por condenas, formalizaciones u operaciones antidrogas. Otros corresponden a denominaciones utilizadas por los investigadores y aún no han quedado establecidos judicialmente.

La última cifra policial divulgada públicamente corresponde a 2023, cuando se hablaba de al menos 49 bandas activas en Montevideo y el área metropolitana. Ese relevamiento consideraba como banda a un grupo que controlara por lo menos tres puntos de venta de drogas. No existe una actualización pública que permita afirmar cuántas hay actualmente.

El conflicto en el oeste

El conflicto más visible se encuentra en Cerro Norte. Allí, Los Colorados se enfrentan con el entramado formado por Los Suárez liderados por Luis "Betito" Suárez, personas vinculadas a su medio hernano “Ricardito” Cáceres y la organización de los Fernández Albín.

La detención de varios de sus principales referentes redujo la intensidad de los enfrentamientos, según la evaluación policial, pero no eliminó las estructuras ni la posibilidad de que se reorganicen. Los investigadores distinguen este conflicto de la actividad de los Chineppe, un clan con antecedentes por venta de drogas, homicidios y atentados en el Cerro y La Paloma.

Si bien se han reportado ataques y asesinatos a varios integrantes de esta familia, los informantes señalaron que "siguen activos". Uno de ellos fue el objetivo de un ataque que terminó con un triple homicidio y un auto prendido fuego, aunque él fue el único ileso de la escena.

En la zona de Santa Catalina, las fuentes policiales identificaron a un grupo conocido por el apellido Morotto. Kevin Morotto, de 27 años, fue baleado a fines de 2025 el día que recuperaba la libertad tras ser condenado a seis meses de cárcel por un delito de porte y disparo de arma de fuego y uno de violencia privada. Ya contaba con antecedentes penales y múltiples indagatorias.

Los investigadores presumen que un doble homicidio ocurrido recientemente en el barrio Independencia estaría vinculado al ataque que sufrió Morotto meses atrás.

En Casabó operan Los Calidad, una estructura que mantiene una alianza con Los Colorados. En los últimos meses, la Policía detectó movimientos de integrantes que intentaban recuperar lugares de venta. Las fuentes también señalaron la presencia de una célula independiente del que todavía no existe información judicial que permita precisar su integración y capacidad.

Fuentes policiales dijeron a El País que Los Calidad han vuelto a "rearmarse" y que actualmente cuentan con un importante poder de fuego.

El mapa del oeste se completa con La Teja. La Operación Babel permitió desarticular parcialmente una organización familiar dedicada a la venta y distribución de drogas, el lavado de activos y la administración de bienes. Identifican a esa estructura como Los Rocha.

La investigación mostró una división de tareas entre sus integrantes, vehículos e inmuebles asociados al negocio y contactos con personas recluidas que impartían órdenes. En diciembre de 2025 hubo diez personas judicializadas y cuatro integrantes fueron condenados en una segunda etapa desarrollada en marzo. Se decomisaron propiedades, vehículos y dinero.

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Los grupos menos visibles

El relevamiento policial incorpora también nombres con escasa exposición pública. En Manga, los investigadores identifican un referente de iniciales P.L. En esa zona fue encontrada recientemente una casa utilizada para acopiar 20 kilos de cocaína y 30 kilos de pasta base, que serían distribuidos en el barrio, así como también hacia Piedras Blancas y Jardines del Hipódromo.

Las fuentes analizan además la incidencia de ciudadanos brasileños y un vínculo con el Primer Comando de la Frontera (PCF), que ya ha hecho apariciones en Maldonado y otros departamentos.

En Ciudad Vieja, Centro y Cordón también se detectaron redes de venta de drogas, aunque no todas tienen una denominación estable. Durante 2025, tres fiscalías investigaron un enfrentamiento entre una organización integrada por dominicanos que operaba en los alrededores de Yaguarón y otra banda instalada en Piedra Alta.

También tuvo incidencia un hombre apodado "Tochito", quien operaba como brazo ejecutor y sicario de Fernández Albín. Fue atrapado en el Centro tras una persecución policial y también se lo vincula con Sebastián Marset.

Otros Suárez y Albín

La repetición de apellidos puede llevar a confusión. Los Suárez de Cerro Norte no son el mismo grupo que Los Suárez de Villa Española, conocidos también como Los Pibitos. Lo mismo ocurre con Fernández Albín de Cerro Norte, y la llamada Banda del Bicho de Villa Española (quienes tienen el mismo apellido).

En Villa Española, el conflicto enfrenta a Los Suárez con el grupo encabezado por Gustavo Albín. Quien inició la estructura criminal fue su padre (apodado el Bicho), pero actualmente se encuentra en silla de ruedas tras sufrir un ataque de la banda rival.

Los Puglia aparecen como aliados de los Albín y como uno de sus principales brazos ejecutores. El cabecilla de esta banda es "de la misma generación" que el Bicho Albín. Se trata de una relación que ya lleva más de una década. Este bloque también cuenta con la colaboración de la familia Galli.

Si bien los integrantes de Los Suárez crecieron en el barrio junto a sus actuales enemigos, disputas por drogas, por mujeres y otros desencuentros los llevaron a protagonizar uno de los enfrentamientos más sangrientos de Montevideo.

Los Suárez se vieron obligados a abandonar Villa Española, debido a que la mayor parte del núcleo familiar fue asesinado o se encuentra tras las rejas. A raíz de esto, se instalaron en el barrio El Monarca, en Villa García.

El desplazamiento pareció trasladar también la disputa, aunque con los días la hipótesis de la Policía cambió.

El 10 de julio fueron asesinados dentro de su casa cinco personas (tres de ellas de apellido Suárez). La primera línea de investigación policial apuntó a que había sido un ataque de Los Puglia.

Pero con las semanas, la hipótesis cambió y comenzó a involucrar a uno de los narcotraficantes más "pesados e inteligentes" de la capital, según los informantes.

Escena del asesinato, homicidio.
Violencia. Se presume que Los Puglia fueron los autores del quíntuple homicidio del barrio El Monarca; esta vez fueron víctimas.
Foto: Leonardo Mainé/El País.

En Punta de Rieles, el barrio La Chancha y otras zonas de la periferia de Montevideo ubican otra estructura, atribuida a un hombre conocido como "Tato". Investigaciones judiciales anteriores ya lo mencionaron como referente de una banda vinculada a bocas de drogas y ataques armados. También se manejó un posible contacto con la red liderada por Sebastián Marset.

Se presume que ante un intento de Los Suárez de irrumpir en su territorio, la banda liderada por Tato habría ordenado la masacre.

A pesar de los múltiples ataques, la familia Suárez todavía cuenta con algunos integrantes en las calles, además de "muchos aliados" que se han generado con los años. En respuesta al ataque recibido, y confiados en que quienes los mandaron a matar fueron los Puglia, habrían ordenado una masacre contra miembros de esa familia, aunque no lo consiguieron.

El pasado viernes, durante un encuentro de picadas en las canteras del Parque Rodó, la familia Puglia fue atacada. Los agresores pasaron varias veces por el lugar para ubicar a sus objetivos y luego arremetieron a disparos. Esto terminó con la muerte del nieto del líder de los Puglia (de 12 años). Además fueron heridos el hijo del líder, de 14 años, y otros familiares.

Uno de ellos, de apellido Galli, ya compartió en redes una imagen que luego se eliminó en la que advertía que se iba a dar una venganza.

Marconi y Malvín Norte

En la zona de Marconi, Nuevo Ellauri y Piedras Blancas se encuentran Los Bartolo. También se identificó un grupo conocido como “los del garaje”. Durante enero se registraron balaceras prácticamente diarias y la Policía recogió alrededor de 500 vainas en una semana, incluidas municiones de fusil.

La Policía también investiga a otros grupos que habrían protagonizado gran parte de los incidentes recientes y que participan en la disputa por venta de drogas.

El grupo liderado por "Tato" Bartolo —distinto al Tato identificado en otros barrios— ha intentado destronar constantemente a grupos que intentan incursionar en los barrios que dominan.

Esta banda, que siempre se manejó con mayor fuerza en los alrededores de Marconi y Cerrito de la Victoria, llegó a plantar cara al grupo de los Suárez de Cerro Norte.

En 2012 los grupos ya estaban en guerra. Ese año los Bartolo asesinaron a un lugarteniente de los Suárez en Cerrito de la Victoria, mientras custodiaba un cargamento de droga que días después fue encontrado en Marconi.

Si bien los Bartolo llegaron a controlar el territorio de forma casi total durante varios años, muchos de sus integrantes cayeron presos, y otros decidieron moverse hacia barrios cercanos. Los restantes, todavía permanecen en la zona.

Malvín Norte presenta un escenario todavía más fragmentado. Allí operó durante años un grupo encabezado por un hombre conocido como “Tío Cuchi”, vinculado con el control de bocas de drogas. Su hijo fue asesinado en mayo de 2025 y el referente murió meses después.

Fuentes policiales ubican además a una familia que intenta tomar ese control. A esa disputa se suma la circulación de armas. La Operación Famur permitió detener a integrantes de una organización dedicada al tráfico interno de armamento con base principal en Malvín Norte.

Otro de los problemas señalados por la Policía es la gran cantidad de menores que operan en el barrio, en su mayoría de forma desorganizada y cometiendo frecuentemente otros delitos como las rapiñas.

Además

Alarma por vínculos internacionales

El vínculo entre las bandas de Montevideo y las organizaciones criminales extranjeras no sigue un único patrón. Hay integrantes de grupos regionales que participaron en operaciones concretas dentro del país, clanes montevideanos que avanzaron hacia el tráfico internacional y redes que utilizaron Uruguay como lugar de tránsito, acopio o preparación de cargamentos.

En febrero de este año, una investigación por narcotráfico permitió descubrir un túnel excavado desde un local de Colón y 25 de Mayo, en Ciudad Vieja. La construcción se conectaba con el sistema de saneamiento y tenía como objetivo llegar hasta una sucursal bancaria de la zona.

La operación terminó con 11 personas enviadas a prisión. Entre los detenidos había cuatro ciudadanos brasileños y la Policía confirmó mediante información de Interpol y de la Agencia Brasileña de Inteligencia, que dos de ellos integraban el Primer Comando de la Capital (PCC), una de las mayores organizaciones criminales de Brasil. La investigación también derivó en incautaciones de drogas, armas, municiones, sistemas de vigilancia y un dron.

Pero no es el primer antecedente que conecta al PCC con referentes locales. En 2012, el entonces juez de Crimen Organizado Néstor Valetti describió a “Betito” Suárez como uno de los delincuentes más peligrosos del país y señaló que mientras estaba preso mantenía contactos con integrantes de la organización brasileña. Suárez es uno de los principales referentes del clan instalado en Cerro Norte.

También se tiene la sospecha de que Luis Fernando Fernández Albín, actualmente recluido en un régimen de máxima seguridad, realizó viajes por Sudamérica para reunirse con referentes de facciones transnacionales. En agosto de 2025, la Policía encontró más de dos toneladas de cocaína con una pureza de 94% enterradas en un predio de Punta Espinillo. El cargamento estaba destinado a salir del país y fue atribuido a su organización. Esto terminó de demostrar la participación de grupos uruguayos en la exportación de cargamentos de droga al exterior.

Fernández Albín fue detenido meses después en Argentina, en una actuación coordinada con autoridades de ese país. Tanto él como Betito Suárez tendrían vínculo con Sebastián Marset, según los investigadores.

La posible conexión con Marset ya había aparecido en otra investigación. En 2023 se incautaron 265 kilos de cocaína escondidos dentro de tablones de madera en un depósito de Cerro Norte. Los paquetes llevaban la inscripción “King of the south” (Rey del sur), utilizada para identificar cargamentos atribuidos a la organización de Marset. La estructura investigada, integrada por uruguayos y colombianos, ingresaba la droga, la acopiaba en Montevideo y la acondicionaba para enviarla a Europa.

El PCC tampoco es la única facción brasileña con ramificaciones en Uruguay. En junio de 2025, la investigación por el robo de una avioneta en Rivera detectó vínculos con “Os Manos”, organización dirigida en ese caso desde una cárcel de Porto Alegre.

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