La ráfaga de disparos que mató a un niño de 12 años en las canteras del Parque Rodó confirmó que la guerra nacida entre las bocas de droga de Villa Española hace más de una década dejó de reconocer fronteras. El menor era hijo de uno de los hombres que lidera la banda de Los Puglia y los atacantes fueron directamente por él.
La interpretación de los investigadores se resume en tres palabras: “hijo por hijo”. Dos semanas antes, cinco personas habían sido asesinadas en una casa de El Monarca. Entre ellas había tres integrantes de Los Suárez, enemigos históricos de Los Puglia y sus aliados. Ahora la víctima era el hijo de un hombre vinculado con la conducción del otro clan.
Dos hombres que participaron del ataque en Parque Rodó llegaron heridos a un centro de salud y escaparon antes de recibir el alta médica. Al menos uno de ellos es de apellido Suárez, confirmaron fuentes de la investigación a El País. Esto refuerza la línea de una represalia, aunque todavía no permite establecer quién ordenó la balacera. Tampoco hay detenidos que demuestren que Los Puglia hayan estado detrás de la masacre del barrio El Monarca.
Los Puglia no constituyen un cartel tradicional con una estructura rígida. Son una organización de base familiar que incorporó personas de otros apellidos y se vinculó con otros clanes según las necesidades del negocio y del enfrentamiento territorial.
La primera referencia pública sobre el grupo es del año 2015. Después del asesinato de Antonio Morales Cantoni, “El Tom”, distintas bandas comenzaron a disputar el control de la venta de drogas en Villa Española. Los Puglia aparecieron como uno de los grupos que aspiraban a dominar ese mercado.
Taxi
Para 2023, la Policía consideraba que Los Puglia controlaban la mayoría de las bocas ubicadas alrededor de la calle Tomás Claramunt. El líder era identificado como “Tatán”, un joven de 24 años, con antecedentes y recientemente liberado de prisión. Según fuentes del caso, después de recuperar la libertad compró un vehículo de alta gama y publicaba en redes sociales fotografías con dinero y armas.
La organización utilizaba un taxi para trasladar drogas y armas hasta los distintos puntos de venta. En los teléfonos intervenidos, sus integrantes hablaban de “milanesas”, “pilas” y “camisetas” para referirse a la mercadería.
Después de meses de investigación, la Brigada Antidrogas ejecutó en junio de 2023 la operación Da Vinci. Se realizaron 18 allanamientos, fueron detenidas 15 personas y se incautaron drogas, cinco vehículos, 21 celulares, casi $ 300.000 y mercadería de contrabando.
Pero no todos los integrantes del grupo se apellidan Puglia. Esta familia trabaja en conjunto con otras del barrio, como los Galli y Morales. La Policía presentó entonces a las organizaciones como desarticuladas.
Los celulares incautados durante los procedimientos de 2023 dieron origen a una nueva investigación. En mayo de 2024, la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas ejecutó la operación Antioquia del Orontes.
La investigación determinó que Los Puglia, Los Galli y Los Albín trabajaban juntos. Se abastecían de droga cuando alguno se quedaba sin sustancia, compartían puntos de venta y se repartían calles y clientes. También introducían estupefacientes en la cárcel de mujeres.
Once personas fueron detenidas y ocho resultaron condenadas. Nuevamente, la propia Policía advirtió que el procedimiento significaba un debilitamiento y no necesariamente el final de los clanes. Sus líderes podían continuar impartiendo órdenes desde prisión y los lugares vacantes podían ser ocupados por sus enemigos.
Dentro de la alianza, Los Albín eran considerados el grupo con mayor capacidad económica y de fuego. Los Puglia y Los Galli actuaban como socios territoriales.
Del otro lado estaban Los Suárez. El enfrentamiento no nació únicamente por la droga. La fiscal de Homicidios Adriana Edelman lo definió como un conflicto “multifactorial”. Según supo El País, este conflicto se vio profundizado por disputas por parejas.
El objetivo de los agresores era el niño
La balacera ocurrió el viernes a las 1:17 de la madrugada, en medio de una concentración de unas 200 motos y autos en las canteras del Parque Rodó. Los disparos provocaron la muerte de un niño de 12 años y dejaron heridas a otras cinco personas, de 14, 22, 26, 30 y 54 años. La multitud se dispersó rápidamente y algunos de los presentes protagonizaron incidentes con los policías que llegaron al lugar.
El niño asesinado era hijo de uno de los hombres que manejan Los Puglia. Según fuentes de la investigación, los agresores fueron directamente por él. La interpretación policial se resume en la expresión “hijo por hijo”. Dos semanas antes, cinco personas habían sido asesinadas en una vivienda de El Monarca, entre ellas tres integrantes de la familia Suárez.
Dos hombres involucrados en el ataque de Parque Rodó llegaron heridos a un centro de salud y escaparon antes de recibir el alta médica. Al menos uno de ellos es de apellido Suárez, confirmaron fuentes del caso a El País. El dato fortalece la hipótesis de una represalia, aunque todavía no permite establecer quién ordenó el ataque ni cuál fue el papel de cada participante.
En Rambla Wilson y Cachón, la Policía encontró una moto de alta cilindrada sin matrícula y con impactos de bala, además de vainas y otros indicios balísticos. La investigación quedó a cargo del área de Hechos Complejos.
Los investigadores buscan reconstruir desde dónde se efectuaron los disparos, cuántas armas fueron utilizadas y si existen coincidencias con otros episodios recientes. Tampoco está probado que Los Puglia hayan organizado la masacre de El Monarca. Por ahora, la conexión entre ambos hechos forma parte de la principal línea de investigación.
Fuentes del caso dijeron a El País que en eventos como el de la madrugada de este viernes es frecuente el intercambio de droga, ve- hículos robados, armas o apuestas ilegales.
En noviembre de 2023 fue asesinado Ezequiel Barrios Suárez, de 21 años. La investigación estableció que Gustavo “Bebe” Albín (líder) condujo el vehículo desde el cual su hermano Marcelo “Tato” Albín abrió fuego. Gustavo fue posteriormente condenado, mientras que Marcelo murió durante una pelea en prisión antes de ser juzgado.
La respuesta llegó en enero de 2024. Delincuentes atacaron una vivienda de Malvín Norte en la que se encontraba Gustavo Albín. El hombre sobrevivió, pero fueron asesinados su hijo de ocho años, y un adulto de 25.
Para entonces, el conflicto ya afectaba la vida del barrio. Ómnibus desviaron sus recorridos después de quedar atrapados en balaceras, se suspendió temporalmente la recolección de residuos y los vecinos comenzaron a evitar calles.
Tras años de conflictos y debilitamiento, Los Suárez terminaron desplazándose hacia El Monarca. Sin embargo, el enfrentamiento no se extinguió.
El 10 de julio fueron asesinadas cinco personas en ese barrio. Dos semanas después, el pasado viernes, un niño de la familia Puglia murió en Parque Rodó. La Policía había dado al clan por desarticulado en 2023 y por debilitado en 2024. Sin embargo, tres años después, el apellido volvió a quedar en el centro de una represalia.