Asalto al BROU: empresa defiende actuación de los guardias pero reclama más inversión en seguridad

Prosegur afirma que la función de los guardias nunca es recuperar el dinero usando su arma reglamentaria.

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Sede del Banco República de Pando.
Foto: Estefanía Leal/Archivo El País.

La empresa Prosegur, a la que pertenecen los dos guardias de seguridad de la sucursal del Banco República en Pando que fue asaltada el lunes, defendió la actuación de los funcionarios, aunque entiende que se pueden hacer mejoras para reforzar la seguridad en las instituciones bancarias.

El director general de Prosegur Security, Enzo Sandri, dijo a El País, que “el accionar y el dispositivo” de seguridad para casos de este tipo se ejecutó tal y como estaba planificado.

La ley determina que los bancos en Uruguay deben tener seguridad privada armada y con chaleco antibalas.

Sandri explicó que según el protocolo de seguridad de las instituciones bancarias, el rol primario de los guardias es disuadir con su presencia. Si eso no es suficiente para evitar un delito, los guardias deben dar aviso a la policía lo más rápido posible. La tercer instancia implicaría el uso del arma pero sólo en el caso que detecten que una vida está en peligro dentro del local bancario.

El ejecutivo enfatizó que el objetivo de los guardias nunca es recuperar el dinero que se hayan robado si eso pone en riesgo a las personas que estaban ahí.

Los asaltantes de Pando tenían armas, pero en ningún momento pusieron en riesgo la vida de un tercero, por lo que nunca se configuró el escenario en que los guardias pueden utilizar su arma, explicó Sandri.

Además, sostuvo que el rol del personal de seguridad nunca es escalar la violencia de la situación utilizando su arma reglamentaria.

En el caso del Banco del BROU de Pando, había un guardia apostado en la puerta y otro dentro de una cabina blindada con un botón de pánico. El primero fue herido de un culatazo por uno de los delincuentes que entró a cara descubierta. En ese momento, el guardia de la cabina blindada accionó el botón de pánico dando cumplimiento al protocolo. A su vez, explicó el ejecutivo, la gerenta del banco tiene otro botón de pánico que fue activado.

En la medida que ya tenían reducido al otro guardia, y los delincuentes tenían la intención de hacerse con la plata y huir, el funcionario dentro de la cabina blindada evaluó que el escenario no era propicio para escalar la violencia, resumió Sandri.

El ejecutivo consideró que los delincuentes tenían información sobre el lugar y perpetraron el robo minutos antes de que cerrara la sucursal, previendo que había poca gente y por ende, poca resistencia. Además, sostuvo que la empresa está colaborando con la Policía y la Justicia para esclarecer si los ladrones contaban con información interna de la institución para perpetrar el robo.

Si bien el protocolo se cumplió a cabilidad, Sandri dijo que se pueden hacer mejoras en la seguridad de esa sucursal, por ejemplo bloquear el estacionamiento cerca de la entrada del banco, que da a una esquina.

A nivel general, el ejecutivo consideró que “sin duda” falta inversión en seguridad bancaria, pero aseguró que las mejoras no pueden atentar contra la rentabilidad de las empresas del ramo ni contra los usuarios de los bancos.

“Uno puede poner 50 guardias por sucursal, pero también eso hace inviable al modelo económico. Tampoco está bueno enrejar el banco completamente, no dejar pasar a nadie, colocar escáneres en la entrada, y hacer un control excesivo de los depósitos en efectivo, porque va en contra de la experiencia comercial” de los clientes, dijo.

El ejecutivo dijo que una posibilidad es instalar más tecnología de identificación facial pero apuntó que la ley vigente impide tener un banco de imágenes indiscriminado sobre cualquier persona que entre a una institución financiera.

Sandri apuntó además que se puede mejorar la coordinación entre la policía y las empresas de seguridad privada y además modificar la ley para que los custodias tengan más potestades para reducir a una persona utilizando armas no letales como gas pimienta. Asimismo, pidió un control más estricto sobre empresas de seguridad informales.

Hasta ahora hay un detenido y dos hombres identificados de un total de cinco que participaron en el robo de unos U$S 420.000.

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