Un adolescente fue condenado a diez años de internación en el Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa) por varios delitos de extrema violencia ocurridos entre octubre de 2024 y enero de 2025, según informó Fiscalía este jueves. La cifra de años de reclusión es la máxima medida socioeducativa privativa de libertad para adolescentes infractores.
La Fiscalía de adolescentes de Montevideo de 2° Turno, representada por los fiscales Pablo Rivas y Federico Fascioli, pudo probar que el joven participó de dos crímenes que desde Fiscalía califican de "gran gravedad".
"El primero ocurrió el 30 de octubre de 2024, cuando una persona fue retenida durante varias horas y sometida a torturas, golpes y mutilaciones. Según se acreditó en el juicio oral, la víctima recibió un disparo en una pierna, sufrió fractura de fémur y lesiones severas", detalla el comunicado de Fiscalía.
Según figura en la sentencia, el adolescente filmó parte de las agresiones con su celular, al tiempo que amenazaba e insultaba a la víctima. Dicho material audiovisual fue recuperado en el marco de la investigación, y fue clave para identifica a los participantes del crimen.
Disparos hacia una menor
El segundo hecho citado por Fiscalía ocurrió el 5 de enero del 2025, cuando el adolescente condujo una moto para trasladar al autor de unos disparos que estuvieron dirigidos hacia el domicilio de un hombre, que para ese momento se encontraba junto a su hija de dos años.
El condenado también pasó varias veces por el lugar antes de facilitar la ejecución. "Como consecuencia del ataque, el hombre falleció como consecuencia de múltiples disparos, mientras que la niña sufrió heridas gravísimas que pusieron en riesgo su vida", apuntan.
Tal como informara El País en esa oportunidad, la niña recibió 15 balazos en el tórax, abdomen, pelvis y miembros superiores e inferiores.
A su vez, producto de las heridas tuvo una lesión medular, por lo que quedó parapléjica.
Expertos médicos coincidieron a El País que la niña se salvó “de milagro” y logró una recuperación casi inaudita dada la magnitud del ataque con arma de fuego, que además en los niños más pequeños genera un impacto aún mayor por su escaso volumen.
Juez consideró que la violencia desplegada justificó la pena máxima
El juez descartó la teoría del caso que había sido desplegada por la Defensa, la cual había solicitado que el adolescente fuera absuelto y al mismo tiempo, realizó cuestionamientos a la investigación llevada adelante por la Fiscalía.
La sentencia señala que los testimonios presentados por la Defensa del menor para respaldar una coartada "carecían de credibilidad y resultaban contradictorios con la evidencia científica y audiovisual reunida durante el proceso".
Al mismo tiempo, la sentencia concluyó que “el acervo probatorio incorporado por Fiscalía resulta unívoco y suficiente para quebrar la presunción de inocencia respecto de los hechos delictuales por los cuales la Fiscalía lo acusa”.
En tanto, el juez consideró que la gravedad de los hechos, así como la violencia desplegada y las consecuencias padecidas por las víctimas justificaban los diez años de internación en el INISA. Dicha cifra se justifica "por la pluralidad de acciones delictivas y las consecuencias que acarrearon", según Fiscalía.
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