Bajo nivel educativo y aumento de casos por homicidio y drogas: el perfil de los jóvenes recluidos en el Inisa

Según el censo presentado por el organismo, el promedio de horas en celda en todo el instituto es de 15 y media, pero en algunos centros llega a 20 por día.

Instituto Nacional de Inclusion Social Adolescente (Inisa).
Fachada del Instituto Nacional de Inclusion Social Adolescente (Inisa).
Foto: Estefanía Leal/El País.

El Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa) presentó este jueves el “Censo 2025 de población adolescente privada de libertad y capacidad de respuesta institucional”, realizado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y Equipos Consultores. El promedio de edad es 17,1 años y el 98% son hombres.

Una de las cifras más alarmantes refiere al nivel educativo: “Apenas un 16% había logrado culminar el ciclo básico antes de su ingreso a los centros del Inisa y entre los adolescentes privados libertad que tienen actualmente 18 años o más sólo un 25% contaba con ciclo básico completo o había alcanzado a cursar bachillerato”.

La composición familiar no registra grandes cambios con respecto a mediciones anteriores. El 62% de los adolescentes vivía con su madre, el 48% con hermanos o hermanastros, el 23% con su padre y el 14% con su pareja. Además, un 10% vivía solo.

El 8% de los encuestados, en este caso todos hombres, tienen “al menos un hijo o hija”; este dato en 2021 era de 11%.

“Otra característica distintiva de la población adolescente privada de libertad, y que se mantiene a lo largo de las diferentes ediciones de este censo, es el vínculo con experiencias de institucionalización y privación de libertad en su entorno cercano”, indica el informe.

La mitad de los jóvenes tiene actualmente a algún familiar privado de libertad y el 65% tuvo casos de familiares que estuvieron presos en algún momento.

Por otro lado, se registró un cambio en los tipos de delitos por los que los jóvenes ingresan al sistema. Desde 2018 a la fecha, descendió casi a la mitad la privación de libertad por rapiña (de 72% a 37%). En contraposición, otras infracciones aumentaron notoriamente.

En el caso de los homicidios, pasó de 19% en 2018, a 21% en 2021, y llegó a 27% el año pasado. Lo mismo sucedió con delitos de comercialización o suministro de drogas: de un 2% saltó a un 11% y trepó hasta 19% en 2025.

También siguen en aumento los casos de violación o abuso sexual, que en 2018 eran 0%. De un 4% en 2021, el año pasado se registró un 8% por ese tipo de delitos.

El censo señala como “muy débil e infrecuente” el vínculo de los jóvenes con sus abogados defensores, si bien viene en crecimiento desde 2018. De hecho, el 17% no sabe quién es su representante legal.

“La mitad de los adolescentes que conocen a su abogado defensor manifiestan que nunca lo vieron desde que están en el centro o que lo vieron una sola vez. Incluso, entre los adolescentes que hace más de 12 meses que están en el centro del Inisa donde fueron encuestados, 43% no vieron a su abogado desde que están allí o solo lo hicieron en una oportunidad”, explica el trabajo.

En cuanto al tiempo en celda por día, se registró una reducción del promedio de 30 minutos, pero, “a pesar de esto, una cuarta parte de los adolescentes manifiestan pasar más de 18 horas encerrados”. Solo el 16% de los jóvenes está menos de 12 horas en su celda, mientras que el 32% lo está entre 12 y 15 horas, y el 26% entre 15 y 18 horas.

Esta variable “históricamente ha mostrado una correlación importante con otros indicadores vinculados a la evaluación de los centros, el consumo de medicación o el clima de convivencia en los centros”.

El promedio de horas en celda en todo el Inisa es de 15 horas y media. No obstante, hay disparidad entre los tiempos de encierro entre centros, pues algunos tienen promedios de 9 horas y otros de 20 horas diarias.

“Otro elemento relevante es que 48% de los adolescentes tuvieron que hacer sus necesidades dentro de la celda en el último mes (61% en centros de Montevideo y 36% en centros de Canelones), mostrando un descenso de 6 puntos porcentuales respecto a 2021. Entre los adolescentes que tuvieron que hacer sus necesidades en la celda, 8 declararon no disponer de inodoro dentro de la celda”, indica además el documento.

También se registra una leve baja en la participación directa en peleas internas en los centros: “Casi la mitad de los adolescentes reconocen haber experimentado personalmente alguna situación de violencia con otros adolescentes en el centro: 38% manifiestan haber participado directamente en peleas, 28% mencionan agresiones verbales, 10% sufrieron amenazas y 3% estuvieron involucrados en robos dentro del centro. Estos indicadores muestran bastante estabilidad en comparación con el censo de 2021, aunque existe un descenso de 5 puntos porcentuales en la participación directa en peleas, que pasa de 43% a 38%”.

El relevamiento para este censo, reportado inicialmente por Búsqueda, se llevó a cabo entre octubre y noviembre de 2025, y se obtuvieron “258 encuestas válidas dentro de un universo total estimado de 329 adolescentes privados de libertad, lo que marca una tasa de respuesta de 78%”.

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