NUEVA REVELACIÓN

Operación Océano: la obligaban a mantener relaciones sexuales a cambio de un lugar para dormir

Según dijo a El País una fuente del caso, la adolescente acostumbraba a deambular entre el hogar del INAU y las casas de sus familiares directos.

El juez Baccelli decretó medidas de no acercamiento a la víctima. Foto: Marcelo Bonjour
El juez Baccelli decretó medidas de no acercamiento a la víctima. Foto: Marcelo Bonjour

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Dos adultos fueron detenidos el miércoles 2 por orden de la fiscal penal de Pando, Silvia Blanc, en el marco de una causa que tiene una conexión con la Operación Océano. En este caso, los detenidos fueron el tío de una adolescente de 16 años, víctima de la megacausa de explotación sexual, y otro hombre que había mantenido relaciones sexuales con ella. La menor se encontraba internada en un hogar de amparo del INAU en Pando y cada tanto se escapaba de allí.

Durante la audiencia realizada el jueves 3, el abogado defensor del tío de la chica estuvo dispuesto a aceptar un juicio abreviado con respecto a las relaciones sexuales que este mantuvo con la menor. Pero pretendía que a su cliente no se le imputara el delito de retribución. Es decir, el penalista entiende que las relaciones entre su defendido y la adolescente fueron consensuadas y que no había una retribución a cambio. La fiscal Blanc no estuvo de acuerdo.

Según dijo a El País una fuente del caso, la víctima acostumbraba a deambular entre el hogar del INAU y las casas de sus familiares directos. Como a veces no tenía dónde dormir, se quedaba en la casa de su abuela y su tío la obligaba a mantener relaciones sexuales a cambio de un lugar.

La fuente insistió en que la chica estaba prácticamente en situación de calle.

Y agregó que la adolescente, junto con otras amigas, visitaban a un adulto que vivía en Punta Colorada (Piriápolis), y allí eran abusadas sexualmente.

Al final de la audiencia, el juez de Pando Emilio Baccelli hizo lugar al pedido de la fiscal Blanc y procesó al tío de la adolescente y al hombre de Punta Colorada por abuso sexual agravado y promesa de retribución a menores de edad para que realicen actos eróticos.

Ahora la Policía busca a un ciudadano estadounidense por sus vínculos con la adolescente.

Explotación y drogas.

Desde los 11 años María Cristina (nombre ficticio) vivió con su padre, un expolicía de Investigaciones. A los 13 años denunció que había sido violada por cuatro adolescentes y su padre la castigó físicamente por este hecho. Tras esto, la madre decidió trasladarse a vivir a la ciudad de Pando con ella y otra hermana.

A través de una red social, la contactó un proxeneta hoy investigado por la fiscal Darviña Viera en la Operación Océano. La “produjo” con el propósito de “ofrecerla” a otros hombres y abusó sexualmente de ella a cambio de dinero y regalos.

Fiscal Darviña Viera. Foto: Leonardo Mainé
Fiscal Darviña Viera. Foto: Leonardo Mainé

En mayo de 2019, la madre de María Cristina presentó una denuncia en la Unidad de Violencia Doméstica de Pando por consumo, presunción de venta de sustancias psicoactivas y explotación sexual de la adolescente. La madre entregó el celular de la joven a la Policía. Y dijo que el aparato tenía fotos y videos con contenido sexual.

Poco después la situación de María Cristina se judicializó. Entonces comenzó una intervención de INAU, a través del Centro de Estudio y Derivación de Pando.

En mayo de 2020, una investigación de la fiscal Blanc obtuvo evidencias de que la adolescente mantenía relaciones con un imputado en la Operación Océano acusado de proxenetismo. El 16 de julio de 2020, la jueza de Familia de Pando de 6° Turno, Ada Siré, dispuso la prohibición para este adulto de comunicarse y acercarse en un radio de 200 metros a la adolescente.

Una larga indagatoria con 20 víctimas

El embrión de la Operación Océano fue un intercambio de denuncias en Maldonado entre un hombre conocido como “el Paraguayo” y dos chicas, una de ellas menor. Las jóvenes señalaron a la Policía que “el Paraguayo” pretendió abusar de ellas y el hombre las contra denunció por extorsión. La Justicia de Maldonado ordenó las incautaciones de los celulares de las tres personas. Las pericias detectaron la existencia de casos de explotación sexual de menores y el expediente fue derivado a la fiscal Darviña Viera. El 20 de marzo de 2020 apareció el cuerpo de una de las víctimas en el arroyo Solís Chico. El caso creció y hoy tiene 32 imputados y 20 damnificadas. Una víctima declarará el próximo 17 de junio; otra el 26.

La abuela presumía que el tío abusaba.

En una entrevista con técnicos del INAU en agosto de 2019, la madre de la adolescente afirma que no logra tener comunicación con su hija -otra vez se había ido de la casa- y radica una nueva denuncia policial.

“Se presume que el tío (de la adolescente) es consumidor de marihuana. Se realiza entrevista con la abuela materna (de la chica), quien manifiesta que discutió con su hijo y con su nieta por presunción de que ambos estuvieran compartiendo la misma cama, pese a haber destinado para ellos dos espacios diferentes (cama y sillón)”, dice un informe técnico que consta en el expediente del caso.

La abuela dice a los técnicos que por las noches trabaja cuidando a una persona y no desea hacerse cargo de su nieta.

El documento agrega que el padre de la adolescente -un expolicía de Investigaciones- concurre a la entrevista con los técnicos con múltiples papeles e informes alusivos a la situación de su hija.

Expresa tener elementos probatorios de que su hija, entonces de 14 años, mantenía relaciones sexuales con adultos por dinero, debido a que “viene realizando su propia investigación de los hechos”.

El padre de la chica se presenta a la defensiva durante la entrevista con los técnicos y afirma que su hija “es mentirosa y manipuladora”, pero también se angustia por la situación de la adolescente.

El directorio del INAU indaga tras detectar varios documentos archivados hace años. Foto: Estefanía Leal
INAU. Foto: Estefanía Leal

Con respecto a la madre, el informe señala que se encuentra “muy desbordada”, “con síntomas depresivos” y “ansiedad”. Y agrega que tiene “dificultades en la puesta de límites” a la joven.

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