IMPUTAN AL AUTOR DE LA MASACRE

El matador de los tres marinos vendió las armas y pagó asado para los cómplices

La jueza Diovanet Olivera decretó ayer el inicio del proceso penal para un joven de 26 años, desertor de la Armada Nacional, por el crimen de tres infantes de marina ocurrido el domingo 31.

El ministro del Interior, Jorge Larrañaga, explicó ayer que “había un conocimiento previo” del matador con las tres víctimas. Foto: Francisco Flores
El ministro del Interior, Jorge Larrañaga, explicó ayer que “había un conocimiento previo” del matador con las tres víctimas. Foto: Francisco Flores

"¿Ustedes vinieron por los “cogollos” (flores de marihuana)?”, preguntó tras la puerta una joven de 25 años. Había abierto la casa del Cerro donde estaba el sujeto más buscado de Montevideo.

Después se dio cuenta que la Policía había irrumpido en su casa por algo más importante.

No tengo nada que ver con las muertes”, dijo.

Los investigadores trataron de profundizar en el tema.

La mujer siguió con las excusas. “Sabemos que están por las muertes”, reconoció y agregó que no tenía nada que ver.

Los policías mencionaron que una de las pistolas Glock y los tres cargadores robados a los infantes de marina asesinados el domingo 31 estaban en la casa. La mujer dio a entender que no eran suyas ni de su pareja, sino que su inquilino “había traído esas cosas”.

Segundos antes, al ver ingresar los policías de Hechos Complejos y de la Zona IV a la pequeña casa ubicada en el pasaje “Bulgaria-Rusia” (Cerro), la joven había tratado de esconder uno de los cargadores de las pistolas Glock robadas por un exinfante de Marina que desertó en marzo de este año.

Los investigadores de la Policía manejaban información de que dentro de la modesta vivienda se encontraban las armas robadas a los tres marinos abatidos en la madrugada del domingo 31.

Marineros: debieron superar difíciles pruebas para lograr ingresar y mantenerse en la Infantería de Marina.
Marineros: debieron superar difíciles pruebas para lograr ingresar y mantenerse en la Infantería de Marina.

La casa perteneció al abuelo de la joven que abrió la puerta. El hombre falleció hace dos meses. La chica y su pareja, un joven de 28 años, le dieron un lugar para vivir al desertor de la Armada Nacional que ayer fue imputado ante la Justicia por el triple crimen.

En un primer momento los policías trataron de dialogar con los tres sospechosos. Buscaban conocer alguna pista que les permitiera avanzar en la investigación. Los dos hombres jamás declararon. Ni siquiera en el interior de la Fiscalía. Quien dio detalles del triple crimen fue la joven.

Los policías, a esa altura, ya suponían que el exinfante de Marina había ultimado a los tres funcionarios con el propósito de robarles las pistolas Glock para venderlas en el mercado negro. Los tres detenidos son adictos a las drogas.

En una primera instancia, los investigadores de Hechos Complejos y de Zona IV, coordinados por el comisario general Antonio da Silva, presumieron que el asesino había ingresado armado al puesto de guardia de la antena de radar, tras aprovechar la confianza de las víctimas. Tiempo atrás el hoy imputado había realizado guardias en ese lugar. Es decir, el matador logró entrar al puesto de guardia porque lo conocían.

Las pericias realizadas por la Policía Científica probaron que en el puesto se dispararon ocho tiros. Todas las vainas encontradas en la escena del triple crimen pertenecían a armas de la Marina.

La teoría de los investigadores es que el asesino llegó a la casa situada junto a la antena y pidió un lugar para pernoctar. En el único dormitorio, dormía uno de los infantes. El recién llegado se apoderó de su arma y disparó dos tiros en la cabeza a cada uno de los marinos que se encontraban en la pieza de entrada. No conforme con ello fue al dormitorio y tiró otros cuatro balazos al funcionario que, sobresaltado por los estruendos, solo atinó a levantar una mano como defensa.

Tres marinos fueron asesinados en un destacamento del Cerro. Foto: Francisco Flores.
Tres marinos fueron asesinados en un destacamento del Cerro. Foto: Francisco Flores (Archivo)

El feroz criminal se sabía buscado y tomó precauciones para evitar ser detenido.

Según consignó Subrayado y confirmó El País, se cortó el cabello para intentar cambiar su apariencia y luego pagó una asado para la pareja que le alquilaba una habitación. Mientras comían, les narró a los dueños de casa que había matado a los infantes de Marina para robarles las armas.

Cuando la Policía allanó la finca encontró dos cargadores de pistola Glock ambos con 17 municiones cada uno, una pistola marca Glock 17 serie Nro WMF 846 carente de cargador, que resultó ser una de las armas de reglamento de una de las víctimas. En uno de los cuartos, además, donde dormía el asesino, se encontraron documentos de arme y desarme de pistolas Glock y diploma de tiro otorgado por la Armada Nacional".

La Policía busca ahora en los barrios Cerro y Casabó las dos pistolas Glock faltantes.

Ayer, la jueza penal Diovanet Olivera hizo lugar a la solicitud de la fiscal especializada en Homicidios, Mirta Morales, y decretó el inicio del proceso penal contra el desertor por un delito muy especialmente agravado en la modalidad de concurso para realizar otro delito (el robo de las armas). También fueron señalados los dueños de casa. En su caso se les imputó un delito de encubrimiento. Los tres enfrentarán una prisión preventiva hasta el 3 noviembre de este año.

Una vez conocida la imputación de las tres personas el ministro del Interior, Jorge Larrañaga, el fiscal de Corte, Jorge Díaz, y la fiscal de Homicidios, Mirta Morales, brindaron una conferencia de prensa en la sede de Fiscalía.

Morales señaló que “en principio el móvil fue el hurto de las armas”. Además, aclaró que todavía no se sabe qué destino tendrían esas armas. “Había un conocimiento previo”, comentó Larrañaga sobre el vínculo entre el imputado por homicidio y los infantes asesinados.

"En principio el móvil fue el hurto de las armas”, dijo la fiscal Mirta Morales. Foto: Francisco Flores
"En principio el móvil fue el hurto de las armas”, dijo la fiscal Mirta Morales. Foto: Francisco Flores

Larrañaga dijo: “Misión cumplida en esta primera parte (...) Expresar claramente que el trabajo es continuo y vamos a seguir muy firmes contra el crimen y los criminales”, agregó.

Apoyo popular en Rivera y Tacuarembó a los infantes

Ayer se cumplió el sepelio de los tres infantes de Marina asesinados mientras hacían guardia. Dos de los soldados, Alex Guillenea (25) y Alan Rodríguez (31), fueron despedidos en la ciudad de Rivera con la presencia del ministro de Defensa, Javier García, y de las más altas autoridades de las Fuerzas Armadas. Además, participaron las autoridades departamentales.

La ceremonia se cumplió en medio de muestras de hondo pesar por parte de la sociedad riverense. El velorio y el sepelio se hicieron cumpliendo todas las precauciones indicadas ante el brote de coronavirus que se produjo en la localidad.

Más tarde tuvo lugar el sepelio del efectivo oriundo de Tacuarembó, Juan Manuel escobar (22). En ese lugar también se produjeron muestras de consternación, donde el obispo local presidió la ceremonia. El presidente Luis Lacalle Pou encabezó las honras fúnebres que se realizaron durante la mañana del lunes en la base de la Armada en el Cerro.

Lacalle Pou reconoció a los oficiales de la Policía

Más allá del enorme dolor por el brutal crimen que costó la vida de tres jóvenes infantes de Marina, hay un alto nivel de satisfacción por la tarea de investigación realizada por la Policía y la Fiscalía. Tanto es así que el propio presidente de la República, Luis Lacalle Pou, se comunicó telefónicamente con los responsables de la investigación policial, según confirmaron a El País oficiales vinculados a la investigación. La velocidad con que se realizó el procedimiento fue destacada por todas las jerarquías.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados