TESTIMONIO A EL PAÍS

Imputado por la Operación Océano responde a fiscal Darviña Viera: "Se apuró a procesar"

El empresario Nicolás Chirico negó haber incurrido en algún momento en retribución o promesa de retribución a cambio de sexo. “Eso lo confirmó la propia víctima", dijo.

Nicolás Chirico negó que entregó entradas o drogas a dos adolescentes a cambio de actos eróticos; “Fue consensuado”. Foto: Fernando Ponzetto
Nicolás Chirico negó que entregó entradas o drogas a dos adolescentes a cambio de actos eróticos; “Fue consensuado”. Foto: Fernando Ponzetto

El empresario Nicolás Chirico se dedica a organizar fiestas electrónicas en Uruguay y en otros países de la región. A principios de 2018, conoció a dos adolescentes María y Julia (nombres ficticios) con las que meses después tuvo relaciones.

“Fue en la casa de un amigo en común. Era una fiesta privada”, expresó. Y agregó que se saludaron y nada más.

Los tres volvieron a encontrarse en una fiesta electrónica. María -hoy fallecida- se acercó a Chirico con la intención de tener un diálogo, según cuenta el empresario y agrega que como se encontraba trabajando en la organización de la fiesta no pudo atenderla.

Chirico le entregó su usuario de Instagram para poder comunicarse. Después empezaron a charlar a través de esa red social. La mayoría de las conversaciones, dijo, giraban en torno a las fiestas electrónicas.

Esos intercambios duraron un año. En el ínterin, Chirico y María se encontraban en los eventos. La adolescente bebía algo y le preguntaba qué artistas llegarían a Uruguay en los próximos meses o las inauguraciones de otros locales de bailes. “Siempre esas charlas se dieron en torno de la noche”, explica el empresario.

Después de las fiestas, se reunían en un “after”, una reunión más privada donde grupos de amigos y amigas desayunaban en un apartamento con música. O el “after” se realizaba en otro boliche. Uno de los temas centrales, según Chirico, eran las fiestas electrónicas, ya que a las chicas les seducían los DJ que llegaban a Uruguay.

El encuentro.

Durante 2018, Chirico estuvo en pareja. En abril de 2019, se separó de su novia. Ahí se decidió a conocer personas y a salir.

Era las 5 de la mañana de un día de mayo de 2019. Las dos chicas llamaron al empresario desde un boliche de Pocitos. Chirico, como no tenía eventos, dormía. Según su relato, una de ellas le preguntó si había algún “after”, donde seguir la noche. “No hubo fiesta. Y por ende no hay “after” Lamentablemente, se tienen que ir a dormir”, explicó Chirico a las dos adolescentes. Luego cortó.

Dos horas y media más tarde, sonó otra vez su celular. “Vamos para tu casa”, dijeron las chicas, cuenta Chirico.

Frente a la vivienda del empresario hay una panadería. Es la misma donde van a comprar bizcochos cada vez que desarman los equipos luego de las fiestas y se quedan charlando hasta el mediodía.

Chirico accedió y les dijo que iba a comprar algo para desayunar. “Ellas me plantearon si quería tener sexo, que era una ocasión para hacerlo. Fue una propuesta de parte de ellas. No estaba mi hija (16 años) en mi casa. No me sorprendió la propuesta de las chicas. El viejo dicho de que en la noche todos los gatos son pardos, significa que no hay discriminación alguna. La gente sale y si hay buena onda, se mantiene relaciones. No es como antes”.

Cédulas falsas.

En octubre de 2019, Chirico había dejado a su hija en otra casa y se fue solo a un apartamento en Punta del Este. Las dos adolescentes vieron, en Instagram, que el empresario se encontraba en el balneario esteño y enseguida lo llamaron, aseguró.

Las chicas le preguntaron si podían ir a cenar o a tomar algo a su apartamento. Chirico accedió. Otra vez mantuvieron relaciones sexuales.

-¿Usted sabía que eran menores de edad?

-No. La primera vez que María me pidió un “pase” (entrada a una fiesta electrónica), me dijo que tenía 19 años. Y la otra chica (Julia) 20. Entonces calculé en ese momento por la edad que una de ellas había cumplido 20 y la otra 21. Tengo los Whatsapp. Para mí, yo salía con personas de 20 años. En el lugar donde realizo las fiestas, las entradas se rigen bajo un estricto protocolo de seguridad. Por más que tengan “Free” (pase libre) tienen que mostrar la cédula cuando entran. No entra nadie que sea menor.

-¿Cómo sortearon esos controles?

-Trascendió en los medios de prensa que la propia víctima usaba documentos falsos o que eran de otras personas parecidas. Según esos medios, una de las chicas tenía dos cédulas: una falsa y otra de una amiga.

-La Fiscalía sostuvo en un Juzgado que usted dio entradas a cambio de actos eróticos y señala que tiene pruebas de ello. ¿Es así?

-Para nada. En ningún momento les pedí un acto sexual. Fue por pedido de ellas. Ella lo ratifica en su declaración.

-La Fiscal dice que usted le dio dinero y drogas.

-Eso me preguntó la Fiscal. Yo le dije que en ningún momento incurrí en retribución ni promesa de retribución. Eso lo confirmó la propia víctima. Yo le dije a la fiscal (Darviña Viera) que ellas se habían presentado en dos ocasiones a mantener relaciones. Jamás les di entradas ni dinero ni nada a cambio de relaciones sexuales.

Darviña Viera, fiscal del caso "Operación Océano". Foto: Francisco Flores
Darviña Viera, fiscal del caso "Operación Océano". Foto: Francisco Flores

-Pero la Fiscal pidió la formalización de la investigación por un tema de drogas y la Justicia hizo lugar.

-Las chicas me preguntan por drogas. Como soy el productor del evento y manejo el boliche, me preguntaban si podía conseguirles drogas. Pero yo siempre las tiraba para adelante. Les decía: “Ahí en el boliche conseguís o después vemos”. Se las tiraba así porque no quería tener mala onda con ellas. Otra cosa que sé es que el consumo no está penalizado y que cada uno debe hacer de su vida lo que le parezca. Yo no les suministré ningún tipo de sustancia.

-Pero usted sabía qué hacían las chicas.

-No. Me entero ahí cuando estoy con los otros cuatro formalizados. Yo no hablaba con ellas durante semanas. Viajaba mucho. El año pasado (2019) organicé fiestas en Brasil, Chile, Paraguay. De repente yo estaba en Brasil y hacíamos una videollamada. Las veía en un evento o en la inauguración de un bar.

-¿Cómo enfrentó el procesamiento en su contra?

-Yo entiendo que la Fiscalía tiene que avanzar sobre los hechos. Comprendo a la fiscal que tiene que investigar y detectar a la gente que busca menores para mantener relaciones sexuales pagas. Tiene que ir a buscar a ese tipo de delincuentes. Es un acto repudiable. (A la fiscal) le hubiera pedido que manejara diferente los hechos. Que no pusiera a todos en la misma bolsa. El error que se comete es poner un cartel “explotadores sexuales” a todos. No conozco mucho el tema jurídico, pero creo que se debió ahondar un poco más y luego formalizar. La mera formalización te hace un escarnio social. Yo lo sufrí en todo sentido y también mi familia. Tengo una hija que vive conmigo. Tiene 16 años.

-Entonces ella sabe lo que pasó.

-Sí. Y su madre me dijo que en el lugar que mi hija va a estar mejor es conmigo. La madre me apoyó y me dijo que sabía que era buen padre y no era ningún explotador de menores.

Muerte de chica “me dejó sabor amargo”

Los nombres de todos los procesados por la Operación Océano circularon por las redes sociales. Matrimonios y parejas rotas, vínculos profesionales y laborales afectados y algunos sospechosos sufrieron escraches en lugares públicos.

El empresario Nicolás Chirico dijo que está de acuerdo con el movimiento feminista que promueve igualdad de género, pero no con aquellas personas que realizan escraches públicos a los hoy procesados, porque todavía no hay una sentencia condenatoria en su contra. “Acá hay organizaciones que se equivocaron. Primero, en publicar los nombres. Y segundo, lamentablemente, en hablar como si hubiéramos sido condenados”, explica. Y dice que si se hubiera enterado lo que pasaba con esas chicas, hubiera hablado con la familia. “Lo haría en forma tajante. Les explicaría la realidad que estaba pasando. Es bastante duro”.

-María, una de las adolescentes apareció muerta en el arroyo Solís. ¿Qué significó para usted esa muerte?

-Me quedó un sabor amargo. La vi en enero de 2019. Yo estaba en un evento en un hotel. Vino a cenar con nosotros. La noté muy deprimida. La hice llevar en un remise para su casa. En marzo (de 2020) ella me llamó en un estado muy depresivo también. Fue justo cuando comenzó la pandemia. Quería hablar conmigo. Me dijo que estaba mal porque se había peleado con su amiga (Julia). Le dije: “Hay pandemia y hay que quedar recluido en la casa. No se puede tener contacto con nadie”. Ella no tenía idea. Me hablaba que el sábado iba a haber un evento. Me dijo que estaba estudiando Licenciatura en Comunicación. Le repliqué que se suspendió todo. Cortó. A las dos semanas me enteré que había desaparecido. Y luego supe sobre su fallecimiento. Al principio se habló de que su muerte fue un caso de violencia de género y luego que fue un suicidio. Yo hablé con su amiga y me puse a la orden de ella y de la familia. Me quedó un sabor amargo de que si hubiera tomado un café o hablado con ella, su destino quizás habría sido otro.

Uno de los acusados supo que era menor
La Dirección de Crimen Organizado perició el celular de una adolescente y descubrió un caso impensado de explotación sexual. Foto: Pixabay

El 11 de agosto de 2020, El País publicó un fragmento de un chat entre un dirigente político y una víctima de explotación sexual. Esa entonces menor de edad hoy es uno de los principales ejes de la investigación llevada adelante por la fiscal de Delitos Sexuales, Darviña Viera, y las fiscales adscriptas, Giuliana Realini y Fulvia Fravetto. La indagatoria policial la efectúa el Departamento de Investigación de Delitos Especiales de la Dirección General de Lucha contra el Crimen Organizado. En el chat, el dirigente político insiste en varias oportunidades para que la adolescente lo vaya a ver a su apartamento. En el devenir de los diálogos, el adulto descubre que mantenía relaciones con la víctima desde que esta tenía 16 años.

El 19 de julio de 2019, el hoy imputado por la Justicia se comunica con la víctima.

Adulto: Hola. ¿Podés a eso de las 9:30 horas de la mañana? Mamiiii. Estás?

(Llamada perdida a las 9.15 horas).

Adolescente: Estoy en clase no me llames.

El 14 de agosto de 2019, el dirigente político vuelve a conectarse con la chica.

Adulto: Hola, estás?

Adolescente: Si. Qué

Adulto: En serio tenés 17 años?

Adolescente: Sí.

Adulto: No puede ser. Mentira, jaja

Adolescente: Es en serio.

Adulto: Chan. Hoy 17:30 horas podés?

Adolescente: No me creés.

Adulto: No puede ser jeje

Adolescente: Tengo boletera de estudiante. Y mi cédula si no me crees.

Adulto: A ver. No puedo creer que cuando salimos (por primera vez) tenías 16. No puede ser. Podés a las 17?

Adolescente: Si me das 3.000.

Adulto: Tengo 1.000. Venite por media. Te juro que no lo creo (la edad).

Adolescente: No. No voy por eso. 3.000 o nada. Y tengo 17.

Adulto: 1.000 y el UBER para que vengas. No puedo creeeeer (que tengas 17 años).

Adolescente: Es en serio.

Adulto: Tenés cuerpo de piba de 23. El propio lomo.

Adolescente: jaja. Pero tenía 16.

Adulto: Igual no sé de dónde sacaste mi trabajo. jajaja (...)

Adolescente: Tengo 17.

La víctima le envía dos fotos en ropa interior.

Adulto: Y eso? Jeje Me estás mandando fotos random? jajaja

Adolescente: No. Soy yo.

Adulto: Cuándo nos vemos?

Adolescente: Cuando me pagues bien.

Adulto: 1.000 media más el UBER.

Adolescente: No. Media hora 2.000. UBER ida y vuelta. Igual yo sé todo de vos.

Adulto: Igual no llego a esa guita ni a palo. Todo de qué?

Adolescente: Sé cómo te llamas, dónde vivís...

Adulto: Eso no sé de dónde lo sacaste jajaja

Adolescente: Y de qué partido sos. Yo sé todo.

Adulto: Eh? Y cómo sabés todo? No entiendo.

Adolescente: Te vi tu Instagram.

Adulto: Y cómo sabes mi Insta?

Adolescente: No importa. Me apareció por buscar mis contactos.

Adulto: Ah mirá. Bueno... si llego a juntar esa guita te escribo.

Adolescente: Okis.

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