El narcotraficante Luis Fernando Fernández Albín presentó un tercer recurso de habeas corpus, esta vez contra el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) y la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE). Reclamó que se disponga "de forma inmediata" asistencia psiquiátrica especializada e insistió en tener contacto con otros reclusos durante las salidas al patio. El juez Fernando Islas consideró que no hay pruebas que hagan concluir que el delincuente esté sufriendo "tratos crueles o degradantes".
El 18 de diciembre fue noticia la extradición del narco desde Argentina, país que lo investigó en silencio durante semanas junto a la Policía uruguaya. Un día después, bajo un importante operativo policial fue imputado por narcotráfico, contrabando y lavado. Desde ese momento, presentó tres recursos de habeas corpus.
En los dos primeros hizo énfasis en las condiciones de reclusión y su estado de aislamiento permanente. "Lo único que me falta para parecer (Nelson) Mandela es que me pongan a picar piedras", dijo el propio Fernández Albín ante el juez durante una de las audiencias.
El narco se encuentra en un régimen de reclusión extraordinario, que está enfocado en personas que "representan un alto riesgo para la seguridad pública".
En febrero de este año, según supo El País, presentó su tercer habeas corpus correctivo, enfocado en su "salud psicológica". Su defensa pidió que se ordene al INR y ASSE a que disponga "de forma inmediata" asistencia psiquiátrica especializada, con seguimiento continuo y controles periódicos. Solicitaron que se asegure que dichas instancias se realicen forma confidencial, sin presencia de personal de custodia.
La defensa del narco volvió a hacer énfasis en su deseo de que se amplíen las "medidas de contención familiar", disponiendo de mayor duración y frecuencia de visitas presenciales y llamadas telefónicas.
Por otra parte, reiteró el pedido de tener mayor capacidad de gasto en el economato de la cárcel (mercado interno), así como tener interacción social con otros privados de libertad en horas de patio.
Salud mental y pericias
A comienzos de marzo se llevó adelante una nueva instancia judicial ante el juez de Crimen Organizado de 1er Turno, Fernando Islas. El magistrado manifestó que ya existieron otros habeas corpus en los que se discutieron las condiciones de reclusión, el economato, las salidas al patio y el contacto con otros reclusos, por lo que esta vez se puso énfasis en la salud mental de Fernández Albín.
"La defensa no presentó ningún medio de prueba diferente, sino que con su afán de poder probar sus mismas afirmaciones, solicitó solamente una nueva pericia psiquiátrica (practicándose la tercera pericia con el mismo objeto pericial en dos meses)", dijo Islas, según consta en la sentencia a la que accedió El País.
Durante esa instancia, la defensa del narco comunicó conformidad con respecto a lo manifestado por un representate de ASSE, que planteó un plan de acción para brindarle atención en el Centro de Ingreso, Diagnóstico y Derivación (donde se encuentra recluido).
Desde su último ingreso al sistema penal, se realizaron tres pericias psiquiátricas a Fernández Albín. La primera, realizada en diciembre, arrojó que durante su infancia existió un abordaje profesional por trastornos de conducta, aunque nunca tuvo seguimiento. En su vida adulta, ya estando privado de libertad, tuvo tratamiento con medicación psiquiátrica.
Desde los 11 años comenzó su vínculo con las drogas, llegando a consumir marihuana, cocaína y pasta base. "Caracterizado por la transgresión de los derechos de terceros sin importar los medios", concluyó la primera pericia.
La segunda, realizada en enero, arrojó que el narco "moviliza emociones solamente al revindicar sobre su situación de aislamiento social actual". "No tengo tele, no tengo radio, no tengo una persona con quien hablar", manifestó Fernández Albín en ese momento, que también dijo haber tenido ideas de autoeliminación.
La última pericia, realizada para el tercer habeas corpus, volvió a hacer énfasis en sus tratamientos previos con medicación psiquiátrica. Fernández Albín dijo que está teniendo una respuesta "parcial" con la medicación que está recibiendo actualmente, aunque aseguró seguir padeciendo ansiedad "sobre todo vinculado al aislamiento".
"No se constataron en el periciado elementos clínicos psiquiátricos que le den riesgo inminente para si o para terceros, por lo que carece de indicación de internación psiquiátrica", concluyó el perito.
Luego de analizar los distintos elementos, el juez Islas destacó que a pesar de que la defensa asegura que el delincuente tuvo un deterioro mental reciente, el tratamiento psiquiátrico y los padecimientos son de "larga data" y "en general con relación a su consumo de sustancias estupefacientes".
Islas también destacó que los habeas corpus deben reservarse para casos en los que existan “torturas y otros tratamientos crueles o condiciones de reclusión violatorias de la dignidad de la persona humana”.
"Se cumplieron las formalidades por parte de ASSE en relación a su atención médica y del INR, autoridad competente para decidir dónde debe cumplir la prisión preventiva el imputado", concluyó para no hacer lugar al recurso.
La defensa apeló y actualmente espera por la definición de un Tribunal. Además, durante la última audiencia, los abogados aseguraron haber presentado un recurso administrativo contra la resolución del Ministerio del Interior que crea el Protocolo de Alto Riesgo, que rige las condiciones de reclusión de Fernández Albín.
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