Delincuente que huyó tras intento de rapiña a estación de servicio llegó a un acuerdo: irá 22 meses a prisión

Fue rastreado gracias a una tobillera electrónica que portaba por una denuncia de violencia doméstica; su acompañante se encuentra grave tras recibir un disparo de un policía.

Rapiña en estación de servicio en Ruta 102
Rapiña en estación de servicio en Ruta 102 y Garzón culminó con un delincuente baleado y que se encuentra grave.
Foto: captura de video de Telenoche (Canal 4).

Un joven de 23 años fue condenado mediante acuerdo abreviado a cumplir con 22 meses de prisión por el intento de rapiña a una estación de servicio en el barrio Colón. Su acompañante se encuentra grave tras haber recibido un disparo en la cabeza por parte de un policía retirado que se encontraba en el lugar. Los delincuentes fueron rastreados gracias a que ambos portaban tobilleras electrónicas por denuncias de violencia doméstica.

El episodio ocurrió durante la madrugada del pasado lunes, en la intersección de la calle Garzón y Ruta 102. Sobre las 06:00, los dos jóvenes intentaron cometer una rapiña en una estación de servicio. Según informó la Jefatura de Policía de Montevideo, allí se encontraban un policía jubilado de 53 años, quien se enfrentó a los delincuentes con un arma e hirió a uno de ellos en la cabeza, y un funcionario de la Guardia Republicana, que también intervino con su arma de reglamento.

Si bien uno de los rapiñeros (el que luego recibió el disparo) ingresó al local e intentó llevarse el dinero de la caja, la maniobra no tuvo éxito e intentaron escapar. Fue en este momento que el policía jubilado hirió a uno de ellos. El restante consiguió huir, aunque luego fue localizado y es el que ahora fue condenado por la Justicia.

Tras conversaciones de la Fiscalía de Flagrancia de 14to Turno con el abogado Bruno Terra, llegaron a un acuerdo abreviado por el cual el hombre —quien conducía la moto— fue enviado a prisión y allí estará durante 22 meses, acusado de un delito de rapiña agravada en grado de tentativa.

Según pudo saber El País con fuentes del caso, ninguno de los delincuentes contaba con antecedentes penales —al margen de violencia doméstica—. El ahora condenado trabajaba en una empresa de seguridad. "Lo hicieron bajo los efectos de psicofármacos, específicamente de ketamina", dijeron los informantes.

Uno de los elementos clave para la investigación fue que ambos portaban tobilleras electrónicas por violencia doméstica. Esto facilitó el trabajo a los investigadores, quienes pudieron trazar su recorrido previo y posterior al hecho. Si bien la casa del ahora condenado fue allanada, allí solo encontraron la indumentaria que utilizó durante la rapiña.

Fuentes del caso relataron a El País que en medio del episodio el joven perdió su tobillera, por lo que llamó a la Dirección de Monitoreo Electrónico (Dimoe) para que se la volvieran a colocar, explicando que la había perdido. Dimoe volvió a colocársela, todavía sin saber que había sido uno de los partícipes de la rapiña.

Luego de que se haya retirado (ya con el dato de que había participado de este episodio), lo llamaron desde el organismo para pedirle que se hiciera presente en una seccional policial ya que tenía pendiente una citación. Fue en ese momento que lo detuvieron.

Por otra parte, el delincuente herido en la cabeza se encuentra internado grave y se aguarda por su recuperación para efectuar la orden de detención en su contra.

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