Crimen en balneario Solís: confirman condena al cerebro del plan que salió mal y terminó en homicidio

Alquiló una casa y un vehículo, e ideó una maniobra para secuestrar a la víctima y robarle droga; utilizó a dos personas en situación de calle.

Balneario Solís
El balneario Solís fue testigo en el último mes de dos hechos que impactaron a los vecinos.
Foto: Ricardo Figueredo

A fines de 2023, el balneario Solís se vio sacudido por una serie de episodios de violencia que llevaron a vecinos a movilizarse para pedir mayor presencia policial. El mayor detonante fue el asesinato de un hombre, que fue encontrado muerto dentro de un auto estrellado contra una columna.

En los últimos días, el Tribunal de Apelaciones confirmó la condena de quien organizó el plan detrás de ese hecho: un hombre de 55 años, con un largo historial delictivo, que ideó lo que inicialmente iba a ser un secuestro para robar droga, pero que terminó en asesinato.

El condenado había pasado más de la mitad de su vida en prisión. En 2002 fue sentenciado por homicidio y recuperó la libertad en 2022. Poco después cometió un hurto y, tras salir nuevamente, mantuvo vínculos con el mundo criminal, muchos de ellos forjados durante su reclusión.

A través de esos contactos fue que pactó la compra de droga con un vendedor y organizó que dos hombres —sus secuaces— fueran a buscar la sustancia. Según la sentencia a la que accedió El País, tuvo un "rol logístico esencial”, aunque no participó directamente en el homicidio.

Fue quien contactó al vendedor, alquiló la casa en Solís donde se realizaría el encuentro y gestionó, mediante un intermediario, el alquiler de un auto que se utilizaría para facilitar la fuga. También asignó tareas y proporcionó armas a sus cómplices.

El plan original era reducir al vendedor, atarlo y robarle la droga. Sin embargo, el encuentro no salió como esperaban: el hombre llegó acompañado. Tras una discusión dentro de la vivienda, los dos cómplices comenzaron a disparar. El vendedor logró escapar corriendo, pero su acompañante fue herido de muerte. Alcanzó a subir a su auto e intentar huir, pero murió antes de lograrlo, y el vehículo terminó chocando contra una columna.

Tras el ataque, los agresores huyeron hacia Ruta 10 y llamaron al organizador, que los esperaba en las inmediaciones para ayudarlos a escapar hacia Canelones. “Apurate, dale que ya está pronto”, le dijo uno de ellos.

GPS, telas y testigos: las claves de la investigación

La investigación reunió distintos elementos que permitieron reconstruir el caso. Una de las piezas clave fue el testimonio de la dueña de la casa alquilada, quien aportó los datos del organizador de la maniobra, ya que este le había enviado su cédula al hacer la reserva.

El vehículo utilizado en la fuga, aunque había sido alquilado por un intermediario —a quien se le pagó con pasta base— contaba con GPS. Ese registro permitió ubicar al organizador en Solís, mostrando que recorrió la zona del crimen y luego se dirigió hacia Canelones.

Además, cámaras del Peaje Solís contradijeron la versión de la defensa, que sostenía que el hombre había viajado solo “a descansar”: las imágenes mostraron que no estaba solo en el vehículo.

Además de la declaración de testigos y cámaras, otros elementos fueron claves para entender los detalles de la investigación. Uno de ellos fue el hallazgo de trozos de tela, con los cuales se presume que pensaban maniatar al vendedor de la droga.

En un allanamiento posterior realizado en la vivienda del ahora condenado se encontraron 117 gramos de cocaína y envoltorios con marihuana, lo que derivó también en una imputación por tenencia de estupefacientes no para consumo.

Por estos hechos se lo condenó como partícipe extraño de un delito de homicidio muy especialmente agravado —figura que refiere a quien interviene en el delito sin ejecutarlo directamente— y otro de tenencia de estupefacientes no para consumo a 20 años de penitenciaría.

La defensa del hombre apeló el fallo de la jueza de Maldonado Gabriela Azpiroz, asegurando que este "estuvo solo en todo momento" y que nunca tuvo contacto con los otros involucrados. Además, dijo que la sentencia tuvo un "error jurídico sustancial y manifiesto", y que la droga fue hallada en el allanamiento "en un domicilio compartido, sin elementos de comercialización".

El Tribunal de Apelaciones Penal de 1er Turno ratificó la sentencia de primera instancia y descartó los argumentos de la defensa. "Si expresamente no quiso estar personalmente en la transacción de la droga, con quien conocía y envió a dos desconocidos, tomó el riesgo de que sus secuaces hicieran lo necesario para hacerse de la droga sin pagar su valor", sentenciaron los ministros.

También cuestionaron la versión de los dos autores materiales —ya condenados—, quienes afirmaron haber llegado a Solís en ómnibus, no recordar la empresa y no conocer al organizador. Para el Tribunal, ese relato resultó poco creíble, dado que ambos acudieron a una casa alquilada por el propio condenado.

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