Allegados dieron el último adiós a Juan, el repartidor asesinado en el Centro; su agresor fue enviado a prisión

Mientras familiares y amigos partían desde la funeraria, en el juzgado estaba siendo imputado el homicida; podrá enfrentar entre cuatro a dieciocho años de prisión.

Caravana de repartidores de Pedidos Ya por asesinato de compañero. Cementerio del Norte.
Caravana de repartidores de Pedidos Ya por asesinato de compañero. Cementerio del Norte.
Foto: Ignacio Sánchez.

La ciudad fue testigo este miércoles por la tarde de decenas de repartidores en una caravana a bocinazos. Detrás, familia, amigos y excompañeros de Juan Carlos, venezolano de 62 años asesinado tras un incidente de tránsito en el Centro, se movilizaban pidiendo justicia. Al mismo tiempo que los allegados se trasladaban de la funeraria al cementerio, en un juzgado a pocos minutos de allí, su agresor era enviado a prisión preventiva.

La caravana empezó a las 14:30 en Avenida Rivera y Mario Cassinoni y tuvo como destino el Cementerio del Norte.

Cuanto más avanzaba la multitud, más personas se sumaban. En su mayoría eran otros repartidores que decidieron acercarse a mostrar su solidaridad. Mientras más se acercaban al cementerio, las bocinas bajaban. Algunos de los que acompañaban el coche funerario sumaron mensajes en la parte trasera de sus motos. “Paz a su alma, hasta luego”. “Justicia por Juan, compañero, padre y querido amigo”.

Adelante, el auto que transportaba el cuerpo de Juan. Atrás, tres autos de la funeraria en los que iba la familia.

Al llegar, la emoción no demoró en exteriorizarse. El ataúd fue retirado del auto y colocado para que los seres queridos dieran su último adiós. Muchas personas comenzaron a llorar en ese momento, otras nunca dejaron de hacerlo.

Los hijos de Juan penaron a su padre sobre el féretro. Su esposa trató, sin éxito, de mantener la compostura. El llanto, con crudeza, desesperación y enojo, reflejaba a una familia destruida tras una muerte trágica y violenta. La mujer reconoció a la multitud que la rodeaba y expresó: “Gracias por acompañarnos a todos”.

La tristeza se normalizó, el llanto se pausó, hasta que el ataúd fue retirado. Luego, uno de los hijos decidió hablar, en voz baja y quebrada, y pidió “que se haga justicia” por su padre.

“Muchas gracias a todos los que vinieron, los que dieron un abrazo, una palabra. Se los agradezco un montón”, alcanzó a decir. “Estamos a la orden, todo el equipo y todos los muchachos”, manifestó por su parte Juan Pintos, vocero del sindicato de los repartidores de la empresa, quien lo abrazaba. Muchos de los trabajadores se tomaron su tiempo para dar su pésame.

El silencio funerario comenzaba a diluirse para dar paso a las conversaciones. “¿Fue a (prisión) preventiva?”. La reciente imputación del homicida no demoró en ponerse sobre la mesa. Incluso, muchos preguntaban si había recibido algún castigo la mujer que acompañaba al agresor. Mientras en el Cementerio del Norte surgían preguntas, en el juzgado ubicado en la calle Juan Carlos Gómez se gestaban las respuestas.

Familiares de Juan, el repartidor asesinado.
Familiares de Juan, el repartidor asesinado.
Foto: Ignacio Sánchez.
De Plaza Independencia a Fiscalía

"Justicia por Juan. Compañero, padre y querido amigo", decía una hoja impresa y pegada en las mochilas de reparto de la mayoría de los presentes. El mensaje iba acompañado de una foto del hombre sonriente.

Otros mensajes hacían referencia a su personalidad. "Un hombre humilde y trabajador que fue arrebatado injustamente de nuestras vidas a causa de una violencia sin sentido", decía otro de los carteles.

Algunos presentes portaban mensajes que hacían referencia al caso de Ismael Alonso, repartidor de una pizzería que fue asesinado a disparos en Villa Española a fines de 2025: "A Ismael le dispararon, a Juan lo apuñalaron".

Agresor podrá enfrentar hasta 18 años de prisión

El juez de 39mo Turno, Oscar Pereyra, aceptó formalizar la investigación contra del homicida de Juan Carlos. El matador fue rastreado por la Policía a través de cámaras de videovigilancia y detenido en la noche del lunes.

El agresor tiene 30 años y no contaba con antecedentes penales. Luego del hecho, tras ser detenido por agentes policiales, declaró haber tenido un incidente de tránsito en el que dijo haber sido herido. Un médico forense lo revisó y constató que no tenía lesiones, por lo que su relato carecía de sentido.

Pero eso no fue lo único que quitó consistencia a su declaración. Al ser consultado sobre el objeto con el que agredió a la víctima, el hombre dijo haber tomado un destornillador que tenía en el auto. La autopsia luego pondría en evidencia que esto no fue así, ya que, por el tipo de herida, no es posible que haya sido ocasionada con un destornillador. El arma homicida no ha sido encontrada hasta el momento, aunque se presume que fue un cuchillo.

Debido a la agresión que terminó con la vida del repartidor, la Fiscalía de Homicidios de 3er Turno (ahora encabezada por Andrea Mastroianni) solicitó la formalización por el delito de homicidio a título de dolo eventual (no tuvo la intención de matar pero pudo haberlo previsto). En la audiencia judicial, a la que asistió El País, también se determinó que cumplirá con prisión preventiva por 100 días mientras continúa la investigación.

En caso de mantenerse la calificación jurídica, el delito imputado tiene una pena mínima de cuatro años de prisión y una máxima de 18.

Un "roce" desencadenó la agresión

El episodio que volvió a poner sobre la mesa la escalada de violencia en la sociedad ocurrió en la noche del lunes. Los involucrados manejaban por la calle Cuareim cuando Juan hizo una maniobra para adelantar a otro vehículo, por lo que se cruzó por delante del auto del agresor. Esto despertó el malestar del ahora imputado, que volvió a superarlo. Según relató Mastroianni durante la audiencia, al frenar en un semáforo en rojo la moto "rozó levemente al auto".

El conductor utilizó esta excusa para bajar y confrontar a Juan, que según testigos intentaba "bajar el tono" de la discusión, llegando a disculparse. Cámaras del lugar muestran que el ahora imputado pateó la moto e intentó agredir a Juan, que se defendió con su casco. Luego, el agresor volvió al auto, tomó un arma blanca y apuñaló a la víctima.

Segundos después volvió a subir a su auto y huyó. En el medio, según el relato fiscal, se cambió la ropa para intentar ocultar su participación en el hecho. Su recorrido fue seguido a través de cámaras de videovigilancia, hasta que una hora y media después fue detenido a pocos metros de donde había ocurrido el incidente que dio lugar al homicidio.

Tras ser conducido a una seccional policial, dijo haber sido víctima de un incidente de tránsito, que había sido agredido y que quería radicar una denuncia. Si bien aseguró que lo hirieron físicamente, el médico actuante no constató lesiones. "Lo hizo con el fin de dar un relato exculpatorio", aseguró la fiscal.

Si bien la defensa del hombre dijo "no compartir" el relato de los hechos, se allanó a la formalización. Sí se opuso a la medida cautelar, aunque no tuvo éxito.

Junto al hombre ahora imputado iba una mujer (su pareja), quien podría ser indagada por el delito de omisión de asistencia, aunque hasta el momento no hay novedades.

Por otra parte, Juan continuó consciente durante varios minutos tras haber sido agredido. Fue asistido por vecinos y comerciantes, quienes llamaron a la Policía y lo ayudaron con sus pertenencias. Al llegar los funcionarios, les manifestó su versión de lo sucedido, aunque minutos después, tras ser trasladado al Hospital Maciel, falleció.

La abogada de los familiares de Juan Carlos, Libia Solorzano, habló tras la audiencia y dijo que ya consultó a Fiscalía sobre la posibilidad de imputar a la pareja del agresor. Además, consideró que debe aplicarse un agravante por el uso de arma blanca.

Además

Juan Pintos, vocero sindical de los repartidores de PedidosYa, dijo a El País que “toda la fe está depositada en las instituciones del Estado” y que están esperando “la máxima sentencia para este tipo de homicidios”.

“Hay situaciones que ocurren diariamente, ya sea si te lanzan el carro para trancarte el paso o si se molestan porque lo sobrepasas. La razón de por qué en ocasiones nosotros llevamos ese tipo de conducción es porque la aplicación nos da un rango de tiempo para movernos y llegar hasta el sitio. No es porque nosotros queramos ni porque conducimos así”, explicó.

Según el sindicalista, no llegar a tiempo genera que “la aplicación te pausa y pierdes una o dos semanas de trabajo”. Desde la empresa, en múltiples oportunidades han asegurado que esto no es así y que no existe un "ranking" o "clasificación" de repartidores según su rendimiento.

“El llamado más importante a toda la comunidad es por el estado de violencia que están viviendo los montevideanos. Tiene que bajar un poco y procurar un poco más de tolerancia. La sociedad viene en degradación, Montevideo hace unos años atrás no era así. Este es un pueblo divino, la gente aquí es espectacular. Se están viendo unos actos de violencia que no eran comunes”, agregó Pintos.

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