"Si todo es violencia, nada es violencia": Martín Aguirre sobre la idea de “penalizar discursos de odio”

El director de la Redacción de El País habló del “peligro” que supone “para una sociedad libre” la “falta de capacidad de tolerar el pensamiento que no nos gusta”.

“Yo creo que hay que penalizar los discursos de odio en las redes y en los podios y en los micrófonos. Hay que penalizar los discursos de odio porque a algún lugar van a parar”, expresó la legisladora Blanca Rodríguez días atrás en rueda de prensa.

Las declaraciones de Rodríguez generaron debate político y el propio Frente Amplio salió a respaldarla y rechazar la “campaña de descalificación y desprestigio” en su contra.

Aguirre: “Hay hipersensibilidad respecto a determinadas formas de expresión”

El director de la Redacción de El País, Martín Aguirre, pasó como cada miércoles por En Clave País y dedicó su columna de opinión semanal a hablar del debate iniciado por los dichos de la senadora Rodríguez.

“Hay un tema que está muy arriba de la mesa en los últimos meses, y no solo en Uruguay, que es una hipersensibilidad respecto a determinadas formas de expresión y una ambición de controlar más el discurso público”, apuntó Aguirre.

“A veces se pierde un poco de vista la relevancia que tiene la la libertad de expresión en la sociedad y se banaliza un poco esta manera de asociar el discurso con la violencia, ¿no? (...) La violencia es un tema objetivo, la violencia es cuando viene un anormal en una Facultad y le mete una cuchillada a una chiquilina; o cuando a vos te pegan en la calle”, agregó.

En Clave País con Malena Castaldi y Martín Aguirre.
En Clave País con Malena Castaldi y Martín Aguirre.
Foto: Darwin Borrelli.

“El discurso es un tema más subjetivo y susceptible de valoraciones. Entonces, la mezcla de esas dos cosas ya es un problema”, enfatizó.

Respecto al pedido de la senadora, el director de redacción de El País recordó que “ya está regulado” por el Código Penal, por ejemplo, el delito de difamación e injurias.

“Y encima nosotros tenemos un artículo en el Código Penal, que es el que define el delito de odio, que también habilita cuando es un caso de incitar al odio por razones de sexo, género, etc”, remarcó.

Para Aguirre, “uno empieza a pensar que lo que hay detrás de todo esto es una intención de controlar o de frenar determinados discursos que no gustan”.

El periodista recordó el valor que da la Constitución a la libertad de expresión que “considera que es tan importante que fluyan libremente las ideas y los pensamientos, que prefiere incluso asumir determinado daño que se puede generar ese discurso, a cambio del beneficio que genera ese intercambio”. “Hay que tener cuidado cuando se dicen esas cosas, porque lo que estás haciendo es coartar de alguna manera el libre flujo de pensamientos e ideas en una sociedad”, aseguró.

“Yo creo que lo que tenemos en el fondo es una hipersensibilidad o una falta de capacidad de tolerar el pensamiento que no nos gusta. Que es muy peligroso para una sociedad libre. (...) Y además en el fondo hay una cuestión de que muchas veces estas ambiciones de controlar el discurso público, por supuesto, que no terminan con las cosas que no nos gusta escuchar, lo único que hacen es taparlas abajo de una piedra y eso se va incubando”, aseguró.

“Si todo es violencia, nada es violencia”

En su columna de opinión, Aguirre apuntó que “es mucho más sano tolerar o entender que hay gente que piensa distinto y aprender a convivir con eso, que pretender regularlo de una manera donde nada más escuches lo que a vos te gustaría escuchar”.

Martín Aguirre, director de redacción de El País
Martín Aguirre, director de redacción de El País
foto: Darwin Borrelli

“Y me llama mucho la atención, porque tradicionalmente este era un discurso que se escuchaba mucho de los sectores más conservadores, que tenían como una ambición de imponer sus valores morales al resto de la sociedad y que de alguna manera usaban el el control del discurso público para eso”, agregó.

"Parecería que todas las cosas que no le gusta a determinada gente escuchar es un acto de violencia que merece ser regulado. Y yo creo que cuando pasa eso, si todo es violencia, nada es violencia", lamentó.

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