Uruguaya se mudó a Irlanda, trabajó en multinacionales, dejó todo para emprender y hoy asesora firmas globales

María «Mía» Castro se instaló en Dublín en 2016, ahí fue parte de Mastercard y Verizon en tareas relacionadas a experiencia de usuario, pero en 2024 apostó a abrir su propia consultora, Ahoy Training

María «Mía» Castro creó su consultora Ahoy Training en Dublín
María «Mía» Castro creó su consultora Ahoy Training en Dublín
Foto: Gentileza Letgarcia

"Hace unos años, conversando con mi abuela y mi tía abuela, les pregunté ‘¿Si creyeran en la reencarnación, ¿qué les gustaría hacer en otra vida?’. Y mi tía abuela me contestó: ‘sería yo de nuevo’. Y me dije: ‘¡Wow, que vida bien vivida a pesar de las tristezas! Quiero que mi vida sea así». María «Mía» Castro tiene esa conversación muy presente todos los días, y en parte es lo que la ha guiado desde su Montevideo natal a Dublín, Irlanda, donde hoy vive junto a su esposoFrancisco Revello y lidera su proyecto Ahoy Training. También es lo que la motiva a aprender temas nuevos todo el tiempo y pasar de diseño gráfico a experiencia de usuario, gastronomía o psicología.
«Con mi empresa hago capacitaciones para organizaciones en temas como liderazgo, trabajo en equipo, soft skills, comunicación y presentaciones de alto impacto. También, sobre experiencia de usuario (UX) y creación de experiencias de aprendizaje, para empresas en Irlanda y otros países de Europa, Asia y América», explicó.

Esta amplitud de habilidades la fue cosechando a lo largo de los años, tanto en la academia como en su trayectoria laboral. En Uruguay se formó en Diseño Gráfico y Comunicación Corporativa en la Universidad ORT, y trabajó en agencias y tecnológicas. Pero siempre con un norte claro: buscar un trabajo que se pudiera hacer desde cualquier parte del mundo. En 2016 llegó el momento. Junto a su esposo decidieron seguir sus carreras en el exterior. Al buscar destinos, eligieron Irlanda. «Quería que fuera un país de habla inglesa. Varios amigos en Irlanda me dijeron que era como el Canadá de Europa, por lo amable de su gente. Además, hay muchas oportunidades en tecnología, diseño, marketing», recordó.

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María "Mía" Castro.

De bits a gastronomía

Castro trabajaba en la tecnológica uruguaya GeneXus, y cuando le planteó a la empresa su ida, le ofrecieron trabajar en forma remota. Aceptó, se fue y así estuvo durante un año. Pero decidir extender su estadía en Irlanda y abrirse camino en Dublín no fue fácil, reconoció. «Fue como empezar de cero, no tenía contactos laborales. Así que mientras conocía gente en tech y diseño, y mejoraba mi inglés, trabajé en cocinas: desde un pequeño coffee shop hasta la conocida francesa Ladurée», repasó.

Fueron unas amigas quienes la introdujeron al mundo del UX, disciplina que reúne diseño, tecnología y psicología. «Me fascinó el enfoque de empatía, de pensar en el usuario, y el trabajo en equipos multidisciplinarios. Ahí sentí que todo mi recorrido tenía sentido», definió. Luego de hacer estudios internacionales, cursos de especialización y muchas meetups, decidió que era hora de trabajar con ese foco. Así, en 2019 logró su primer trabajo en UX en la empresa Smartbox, donde fue diseñadora de experiencia de usuario, pero también en investigación de usuarios (UX Research). «Analizaba experiencias de usuarios españoles y, además, coordinaba y mentoreaba colegas que hablaban italiano y francés para que hicieran entrevistas y pruebas de usabilidad con sus mercados».

Luego de un año, y en plena pandemia, en abril de 2020 aceptó una propuesta de Mastercard, pero en modalidad de contrato temporal por seis meses, en un proyecto de pagos digitales, especialmente impulsando soluciones de «no cash». Su foco estaba en diseño y, sobre todo, en investigación de usuarios. Tras finalizar esa etapa, decidió que era hora de tomarse un tiempo y volver a Uruguay. Regresó, estuvo unos meses y se dedicó a estudiar y seguir formándose. Estudió temas de creatividad, liderazgo, storytelling y accesibilidad, en cursos de varias instituciones internacionales.

Francisco, Sunny y Mia en Irlanda.
Francisco, Sunny y Mia en Irlanda.

Luego de tres meses regresó a Irlanda, donde hizo trabajos independientes hasta que en 2022 ingresó a Deem, tecnológica especializada en gestión de viajes de negocios para empresas. Allí estuvo en el área de investigación y desarrollo, facilitó workshops de innovación, participó en el diseño y la creación de productos digitales y colaboró con equipos internacionales. Además, tras la adquisición de la empresa por Travelport, lideró el área de research de Deem y parte del equipo de innovación de producto.

A fines de 2023, las multinacionales Verizon y Mastercard -esta última le ofrecería un contrato full time- se interesaron en ella. Y si bien comentó que tuvo dudas, finalmente se sumó a Verizon con un contrato por seis meses. Allí estuvo a cargo de la investigación de experiencia de usuarios, pero ya comenzaba a germinar su intención de crear su propio emprendimiento de capacitaciones y consultoría en Irlanda. Así que, en 2024, al término de ese proyecto, creó Ahoy Training. «Mi abuelo, mi papá y mi tía abuela fueron emprendedores. En una charla de la vida que tuve con mi papá, quien tiene su propia empresa, le pregunté si emprender valía la pena, si volvería a hacerlo, y me dijo ‘sin dudas’. Decidí seguir su camino y cuando sea grande, quiero mirar atrás y pensar: ‘¡qué viaje!’», cerró.

El día a día en Dublín
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María "Mía" Castro. La uruguaya se mudó a Dublín con su esposo Francisco Revello, con quien disfruta pasar tiempo en los parques de la ciudad.
Foto: Gentileza María Castro

Al principio, la adaptación en Dublín fue difícil. De hecho, según cuenta Castro, al llegar tuvieron dificultad para encontrar dónde vivir. "El primer mes casi me vuelvo". Otro aspecto a superar son las pocas horas de sol y el frío de ese país. "Llegamos justo en invierno y acpa son 'eternos'. Hay una especie de primavera de dos meses y después seis meses de días grises, amanece a las 8:30 y a las 16:30 ya es de noche".
Sin embargo, logró "aclimatarse" y reconoce que vivir hoy en esa ciudad es muy positivo, sobre todo porque la comunidad es muy cercana. En ese camino, su esposo ha cumplido un un rol clave. “Tenemos una muy buena relación, nos apoyamos mucho. El tener un compañero es fundamental”, confesó.
Sobre sus momentos libres, explicó que disfruta mucho hacer picnic en parques junto a su perrita, pero también de brunch con amigas, clases de pilates, con amistades de muchas nacionalidades: “Nuestro grupo es una mezcla: uruguayos, españoles, irlandeses, argentinos. Me gustan mucho esas charlas uno a uno; creo que lo más lindo de emigrar es armar vínculos nuevos sin perder los de siempre”.

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