Situado bajo el edificio más alto del mundo, el Dubai Mall suele ser un lugar de compras muy concurrido donde los ricos pueden adquirir relojes Rolex, bolsos Hermès y zapatos Ferragamo. Incluso pueden gastar US$ 80.000 en un huevo Fabergé.
Dubái se ha consolidado como el motor de crecimiento más importante para el sector minorista en la región. La mitad de las ventas de artículos de lujo en Medio Oriente provienen de los Emiratos Árabes Unidos, y la mayoría de esas transacciones se realizan en Dubái, estima el banco de inversión Morgan Stanley.
Pero un mes después del inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, apenas había compradores en el extenso centro comercial situado a los pies del Burj Khalifa. Hacia el mediodía, un pequeño grupo de residentes, con bolsas de Louis Vuitton llenas de sus nuevas adquisiciones, miraba a través de los escaparates vestidos y zapatos de taco alto. La mayoría de las tiendas estaban abiertas, pero vacías.
Los ataques procedentes de Irán han empañado en parte el aura protectora de Dubái, una ciudad promocionada durante décadas como un refugio seguro, lujoso y con ventajas fiscales para la élite mundial en una región convulsa. Los ataques con drones dañaron el Aeropuerto Internacional de Dubái y provocaron un incendio en el lujoso hotel Burj Al Arab, donde una suite puede costar más de US$ 20.000 por noche. El turismo se paralizó y los viajeros varados buscaron desesperadamente formas de evacuar.
La guerra ha generado una crisis para las marcas de lujo en Dubái. Un informe de la firma de investigación de renta variable y corretaje Bernstein Research estima que las ventas de artículos de alta gama en Medio Oriente se reducirían a la mitad en marzo debido a una drástica caída en el número de visitantes extranjeros.
«Si la duración es limitada, Dubái podría recuperar su antiguo esplendor, y esto solamente sería un pequeño revés», consideró Luca Solca, analista de Bernstein Research con sede en Ginebra. En cambio, «si la guerra continúa, entonces no sería así», matizó la experta.
Millones en riesgo
El panorama comercial de Dubái está dominado por dos centros comerciales de lujo: el Dubai Mall y el Mall of the Emirates. En ellos se encuentran muchas de las principales casas de moda europeas, como Chanel, Gucci y Saint Laurent, y juntos reciben a más de 140 millones de visitantes al año.
Según fuentes cercanas a la empresa, ejecutivos del sector en Europa y Estados Unidos han expresado su preocupación de que una guerra prolongada pueda poner en peligro miles de millones de dólares en ventas de artículos de lujo.
«No sabemos qué pasará, pero esperamos que sea breve», comentó Andrea Guerra, CEO de Prada, que tiene cuatro boutiques de moda en Dubái, a los inversores en una teleconferencia este mes, mientras los ataques iraníes se intensificaban en los países del Golfo, incluidos Bahréin, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos.
Medio Oriente representa una pequeña parte de las ventas de artículos de alta gama a nivel mundial; sin embargo, el fuerte gasto en la región ha impulsado el mercado global del lujo, mientras que las ventas se estancaron en Asia y Europa durante los últimos dos años.
Chalhoub Group, un distribuidor de artículos de lujo con sede en Dubái, declaró el año pasado que el sector era «imparable», con ventas en la región del Golfo que aumentaron un 6% hasta alcanzar casi US$ 13.000 millones en 2024.
Más aperturas
Los conglomerados de lujo como LVMH Moët Hennessy Louis Vuitton llevan años cultivando relaciones en Dubái. En 2014, Bernard Arnault, presidente de la compañía y una de las personas más ricas del mundo, viajó a los Emiratos Árabes Unidos para una recepción con el gobernante de Dubái, Mohammed bin Rashid Al Maktoum. Desde entonces, LVMH ha abierto más tiendas en los shoppings y el aeropuerto de Dubái, y prevé inaugurar un resort Cheval Blanc en una isla privada cercana.
Los promotores inmobiliarios planean construir tres nuevos centros comerciales en el emirato en los próximos años, entre ellos Dubai Square, una enorme ciudad cubierta cuya inauguración se prevé para 2028 con un costo cercano a los US$ 50.000 millones. El plan incluye una red de transporte integrada y carriles interiores para vehículos eléctricos.
Mientras los ataques iraníes se extendían por la región este mes, los líderes emiratíes visitaron el Dubai Mall, en un intento por proyectar calma mientras los residentes veían las interceptaciones de misiles desde sus hogares. Un video publicado por la oficina de prensa oficial de Dubái mostraba al presidente de los Emiratos Árabes Unidos, Mohammed bin Zayed Al Nahyan, y al príncipe heredero de Dubái, el jeque Hamdan bin Mohammed Al Maktoum, caminando frente a las tiendas y saludando al personal.
Para los pocos compradores que acudieron al centro comercial en los últimos días, reinaba una sensación de normalidad en medio del caos. Rachel Duzan, una expatriada pakistaní que dirige una empresa de eventos, quería un sombrero de playa de Dior, pero le dijeron que no tenían porque se habían suspendido los envíos al país. Decidió comprar un bolso de Jacquemus en su lugar.
«Sé que no debería estar de compras. Pero no puedo evitarlo», se excusó Duzan.
Ciudad que atrae a bolsillos ricos
Las marcas de lujo se vieron atraídas por Dubái por la presencia de residentes adinerados dispuestos a gastar grandes sumas en artículos de alta gama. Un informe de Visa de 2025 reveló que aproximadamente 1 de cada 9 residentes de Dubái realizaba al menos una compra de artículos de lujo cada tres meses, una proporción mayor que la de quienes viven en Nueva York, Londres, París o Singapur.
Los turistas también representan un importante gasto. Los Emiratos Árabes Unidos han experimentado un crecimiento récord en el turismo en los últimos años, y el gobierno ha invertido en infraestructura y ha impulsado campañas de marketing para atraer a más viajeros. El año pasado, Dubái registró un aumento del 5% en el número de visitantes internacionales que pernoctaron en la ciudad, alcanzando casi los 20 millones.
Kim Bhasin y Omnia Al Desoukie
The New York Times