Cuando Nima Gabbay decidió vender su casa de tres dormitorios y dos baños en San Francisco por US$ 2,9 millones el mes pasado, su anuncio describía los imponentes techos de 3 metros de altura, la cocina revestida de mármol Calacatta, las claraboyas con control remoto y el garaje extragrande para dos coches.
El inversor y promotor inmobiliario de 51 años también añadió una cláusula inusual: aceptaría acciones de OpenAI o Anthropic como pago por la vivienda.
Según Gabbay, dos empleados de OpenAI se presentaron poco después para ofrecer parte de sus acciones a cambio de la propiedad. Uno ofreció más de US$ 1 millón por encima del precio de venta, pero al parecer infló el valor de sus acciones de OpenAI. El otro se retractó cuando la tecnológica solicitó salir a bolsa el mes pasado, y decidió conservar las acciones.
Finalmente, Gabbay optó por un tercer comprador del sector tecnológico, y prevé que la venta se cierre esta semana. Según explicó, no podía revelar los términos de la transacción ni la identidad del comprador porque había firmado un acuerdo de confidencialidad.
«Ahora mismo hay una especie de fiebre del oro en San Francisco», señaló Gabbay. Vender la casa era «una oportunidad para adquirir acciones y ser parte del entusiasmo que genera la salida a bolsa de estas empresas».
Incluso antes de que OpenAI y Anthropic salgan a bolsa, estas empresas de inteligencia artificial -con sede en San Francisco y a la cabeza del auge de la IA- están distorsionando el mercado inmobiliario de la ciudad. Los vendedores exigen acciones previas a la salida a bolsa como forma de pago, los precios de las propiedades se disparan porque los compradores apuestan a que lo que paguen de más hoy les parecerá barato mañana, y los propietarios están desalojando a los inquilinos para vender sus viviendas en un mercado más dinámico.
Estas maniobras buscan adelantarse a la ola de riqueza que se avecina cuando OpenAI y Anthropic, valoradas cada una en casi US$ 1.000 millones, salgan a bolsa. Sus ofertas públicas de venta (OPV), sumadas a la reciente salida a bolsa de SpaceX, la empresa de Elon Musk, podrían crear más de 16.000 millonarios y más de 20 multimillonarios, según Sacra, una firma de investigación de mercado.
Según Joel Goodrich, agente de Coldwell Banker Global Luxury, las ventas de viviendas en San Francisco con un precio superior a los US$ 10 millones ya se han duplicado en los últimos seis meses en comparación con el año anterior.
Mike Simonsen, economista jefe de Compass Real Estate, comentó que el mes pasado se vendieron 44 viviendas a precios que superaron en al menos US$ 1 millón su precio de venta inicial. En lo que va del año, se han registrado 144 ventas de este tipo, frente a las ocho del primer semestre de 2025. Actualmente hay menos de 600 viviendas en el mercado
-incluidas casas unifamiliares y apartamentos-, un 40% menos que el promedio de San Francisco de la última década, según Compass.
El mercado está tan frenético que una casa de seis dormitorios, siete baños y 532 metros cuadrados (m2) en el barrio de Cow Hollow, con vistas al puente Golden Gate y a Alcatraz, se vendió por US$ 15 millones en mayo, casi el doble del precio de venta de US$ 7,9 millones, según John Caruso de Sotheby’s International Realty.
Jóvenes millonarios
Incluso en una ciudad que vivió el auge de las empresas puntocom a finales de la década de 1990 y las importantes ofertas públicas de empresas como Google (2004), Facebook (2012) y Uber (2019), los agentes inmobiliarios y los gestores de patrimonio afirmaron no haber visto nunca nada parecido.
«Hay una histeria generalizada en este momento», dijo Pete Rodway, un agente de Compass que trabaja principalmente en el mercado de lujo.
Según comentó, uno de sus clientes, empleado de OpenAI, se apresuraba a comprar una casa de US$ 5 millones para adelantarse a «otras 1.000 personas que van a tener un presupuesto de US$ 30 millones».
Garret Spiecker, empleado de Citizens Private Bank y autodenominado «terapeuta financiero» para personas que han amasado una fortuna repentinamente, afirmó haber asesorado a decenas de empleados de OpenAI y Anthropic sobre cómo desenvolverse en el mercado inmobiliario. Les sugirió comprar propiedades a través de fideicomisos para proteger su privacidad, especialmente en viviendas con un valor superior a los US$ 5 millones.
«En este ciclo, que difiere de algunos de los otros, muchas de estas personas son muy jóvenes y se enriquecen muy rápidamente», analizó.
Anthropic y OpenAI, que aún no han fijado fechas para sus salidas a bolsa, declinaron hacer comentarios.
Los profesionales de la tecnología que no trabajan en OpenAI ni en Anthropic han acelerado sus planes para comprar viviendas. Sam Rosenstein, de 31 años, ingeniero de software en la empresa Databricks, y su pareja, Michelle Huang, también de 31 años, que trabaja en ventas tecnológicas, se lanzaron al mercado esta primavera en parte porque querían cerrar un trato antes de la avalancha de riqueza generada por la IA, según declaró Huang.
«Existía la aceptación general de que ese momento llegaría tarde o temprano», sostuvo.
Su urgencia aumentó cuando el casero de Rosenstein decidió vender su propiedad de alquiler para aprovechar el alza del mercado. Pero la competencia por una vivienda era tan feroz que una casa por la que la pareja ofreció US$ 600.000 más del precio de venta en abril terminó vendiéndose por aproximadamente US$ 900.000 más.
En mayo, Rosenstein y Huang adquirieron una casa de cuatro dormitorios y dos baños en el barrio de Hayes Valley por US$ 2,1 millones, ofreciendo US$ 385.000 por encima del precio de venta.
«Cuando hicimos la oferta por la casa, el vendedor nos respondió que podíamos pagar lo que habíamos ofrecido o pagar menos, pero a cambio de 60 horas de consultoría en IA para un proyecto personal», dijo Rosenstein. «Es lo más extraño que nos ha pasado». Rechazaron el descuento de US$ 10. 000.
Al igual que Gabbay, otros vendedores de viviendas están intentando descaradamente conseguir acciones de OpenAI y Anthropic.
En mayo, Vijay Chattha, de 49 años, un emprendedor tecnológico, puso a la venta su casa de vacaciones de tres habitaciones en la región vinícola del condado de Sonoma, a una hora en coche de San Francisco, con un descuento de US$ 500.000 sobre el precio de US$ 2,5 millones si el comprador pagaba con acciones de Anthropic.
«Creo que Anthropic va a crecer más rápido que el mercado inmobiliario, así que ¿por qué no hacer un intercambio?», dijo Chattha. Añadió que ya tenía acciones de OpenAI y quería usar la operación para adquirir una participación en Anthropic.
La casa de vacaciones, que ahora se ofrece a la venta por US$ 2,35 millones, aún no se ha vendido. Pero Chattha afirmó que no se desanimaba. Su próximo plan es poner a la venta un condominio en San Francisco, también para obtener acciones de IA.
La casa que se hizo viral
En abril, Storm Duncan, de 56 años, fundador del banco de inversión tecnológico Ignatious, puso a la venta discretamente su mansión de 404 m2 con cuatro dormitorios y cinco baños en la cercana Mill Valley, California, que cuenta con una piscina infinita y vistas al horizonte de San Francisco, a través de una página de la plataforma LinkedIn que creó exclusivamente para su casa, cuyo valor estimó en aproximadamente US$ 8 millones.
Duncan envió mensajes directos a empleados e inversores de la tecnológica Anthropic con la esperanza de intercambiar la vivienda por acciones.
Según el empresario, el anuncio se viralizó después de que alguien de Khosla Ventures, una firma de capital riesgo que ha invertido en Anthropic y OpenAI, filtrara la publicación de LinkedIn. Poco después, el California Post publicó un artículo sobre la propiedad.
Duncan retiró el anuncio, aunque afirmó que seguiría considerando la operación si surgiera la oportunidad adecuada. Según explicó, Anthropic se centra exclusivamente en desarrollar un producto excelente.
Emmy Martin
The New York Times
-
OpenAI, Anthropic y SpaceX: el trío de superpotencias tecnológicas que prepara su salida a bolsa
La historia de OpenAI, de proyecto sin ánimo de lucro a gigante tecnológico
Dejó su trabajo en OpenAI, creó su propia inteligencia artificial y se volvió millonaria en pocos años
¿Quién es Sam Altman? El empresario detrás de ChatGPT, la inteligencia artificial de OpenAI
SpaceX convierte a Elon Musk en el primer billonario: ¿a cuánto asciende el patrimonio del magnate?
Los ganadores y perdedores de la inteligencia artificial: la industria que factura miles de millones pero aún busca ganancias