Alberto Brause es montevideano y tiene 50 años. Tras desempeñarse en multinacionales en Uruguay y el exterior, hace cinco meses se incorporó a Schneck, industria nacional que este 2026 cumple 90 años.
Valora ser parte del proceso de transformación de la empresa, que ha incorporado profesionales externos a la familia fundadora para fortalecer la gestión y generar oportunidades de negocio. Considera que el gran desafío para una compañía con tanta historia pasa por mantener la vigencia de sus marcas en un mercado «hipercompetitivo». La confianza de los consumidores, la capacidad de adaptación de la empresa y la innovación son pilares para lograrlo, afirma.
Brause está casado, es padre de tres hijos y un aficionado al tenis.
–Hace pocos meses asumió como gerente general de Schneck. ¿Qué aspectos de su experiencia previa en el mundo corporativo aplica hoy a su rol en la firma?
Mi formación es en empresas; tengo un MBA de la MIT Sloan School of Management en Estados Unidos (EE.UU.). En ese país estuve seis años en Mars, una multinacional de chocolates y productos para mascotas. Después vine a Uruguay: estuve tres años en UPM y casi 12 en Darnel, una empresa que también trabaja en retail con envases para alimentos de consumo masivo. Definitivamente, traigo muchas de las experiencias que adquirí trabajando en multinacionales y empresas familiares, porque Darnel es una empresa familiar que también -al igual que hoy Schneck- estaba pasando por un proceso de transición de una generación a otra.
–Este año Schneck cumple su 90° aniversario. ¿Qué espacio tiene la innovación en una empresa con tanta trayectoria?
Celebrar 90 años es un hito muy importante. Uno puede mirar un poco lo que fuimos, lo que nos trajo hasta acá como una compañía tan querida en Uruguay, pero también es una oportunidad para enfocarnos en lo que queremos hacer hacia adelante. No necesariamente lo que nos trajo hasta acá es lo que efectivamente vamos a hacer siempre. Porque 90 años no son solo una trayectoria, sino también una señal de vigencia. Lo que pude ver estos cinco meses como gerente general es una empresa con fortalezas claras: marcas consolidadas, una calidad súper reconocida, cercanía con los clientes y buena organización. Somos 250 colaboradores en Schneck, una compañía que ha evolucionado a lo largo del tiempo. Hay una muestra bien concreta de que mantenerse vigente no es algo automático. El hecho de que Schneck siga siendo relevante tiene que ver con algo muy importante como la capacidad de adaptación y de tomar decisiones a veces incómodas. Es importante destacar que el directorio -que hoy está compuesto por miembros de la tercera generación, o sea nietos del fundador- ha decidido dar un paso importante y combinar la fuerte presencia familiar con profesionales externos a la familia, como Pablo Cabán (gerente comercial), que está en la empresa hace dos años y medio, o yo. Mantener vigentes a nuestras marcas en un mercado tan exigente es el principal desafío que veo. Schneck está dando este paso importante que es acompañar la transición de la tercera a la cuarta generación con la contratación de profesionales no familiares para agregar valor. La innovación marca un eje súper importante en mi gestión, no solamente a nivel de productos, sino también en la forma de entender el negocio, en cómo anticiparnos a las tendencias y cómo responder a un consumidor cada vez más exigente.
–¿Esa apertura promueve la captación de oportunidades de negocio?
Lo que potencia es la capacidad de la empresa de evolucionar de forma sana sin perder su esencia. El hecho de que haya nueve miembros de la familia Schneck en distintos roles -empezando por el directorio, donde son tres- demuestra que la empresa no va a perder esa esencia. En definitiva, no se sostienen las marcas solo por su nombre, sino por su reputación construida en todos estos años. Trabajamos pilares muy fuertes como la mejora continua y la profesionalización de la gestión, que es la forma que tiene Schneck de encarar los desafíos. Siempre buscamos dar esos pasos porque es un mercado hipercompetitivo. Hay muchos jugadores en el mercado, por eso la mejora continua es clave.
–¿Qué elementos evalúan a la hora de innovar en productos?
La innovación es clave porque continuamente tratamos de presentar nuevos elementos al mercado, a nivel de productos y procesos. Permanentemente estudiamos el mercado, comparándonos tanto a nivel local como internacional. Un aspecto muy importante es fortalecer nuestra marca Schneck, que tiene una impronta muy fuerte en el mercado local. La confianza es clave, sobre todo hacia el consumidor. Hoy vivimos en un contexto en el que cualquiera de nosotros puede comprar cualquier producto en segundos, desde cualquier parte del mundo, con un par de clics. La confianza se construye con un trabajo permanente, con la calidad de lo que presentamos al mercado y con la confianza de que son productos que elegimos para nuestras propias familias. En ese sentido, Schneck tiene un valor enorme. Es la marca que eligieron nuestros padres para compartir con nosotros y la que hoy nosotros elegimos compartir con nuestros familiares y amigos. Esa confianza es un eje clave cada vez que tomamos la decisión de presentarle un producto nuevo al mercado. La marca es parte de la vida cotidiana de los uruguayos y la entendemos como parte incluso de la identidad uruguaya, y eso lo cuidamos como un tesoro. La confianza nos garantiza poder seguir vigentes. Y eso no es algo que lo diga yo, sino algo que ha validado el mercado. Por ejemplo, hace un par de meses, Grupo Disco Uruguay nos eligió como proveedor del año entre todos sus proveedores. Es un reconocimiento súper importante que refleja la consistencia en la calidad y la confianza construida a lo largo del tiempo. Otro eje importante, y que hace a la fuerza de la empresa, es la gente. El equipo de Schneck es una fortaleza.
–¿Qué significa para la empresa seguir creciendo: ganar nuevos mercados, vender más, diversificar o exportar?
Hacia adelante los desafíos son bien claros. Schneck tendrá que seguir siendo vigente y compitiendo de forma sólida tratando de atraer nuevos consumidores. También hay que tener en cuenta que hay mucha presión sobre los costos. Incluso si miramos el proyecto de ley para mejorar la competitividad que el gobierno acaba de presentar, hay un foco puesto sobre los costos, en bajar el costo de vida en Uruguay. Para una fábrica nacional, eso implica tener una mirada muy exigente sobre la cadena de valor. Además, siempre hay nuevas demandas a nivel de calidad, eficiencia e incluso de sostenibilidad. Conjugar todos esos desafíos y seguir desarrollando marcas y productos relevantes para el mercado nacional es muy importante. Si bien también tenemos como foco la exportación, Schneck tiene una fortaleza enorme en el mercado local. Exportamos algún producto puntualmente, por ejemplo, hamburguesas a Centroamérica y a México, pero no son líneas de negocio constantes.
–¿Piensan lanzar próximamente productos nuevos?
Tenemos dos fábricas. Una es la de chacinados, donde fabricamos toda la línea de frankfurters, la línea de fiambres y una línea vegetal de hummus, que está teniendo un éxito interesante. La otra es la fábrica de congelados, donde se producen principalmente las hamburguesas y milanesas. Siempre vamos incorporando productos nuevos. Por ejemplo, lanzamos una línea kassler (es carne de cerdo), que está teniendo también una prominencia interesante. Vamos innovando dentro de esas categorías con productos que entendemos que pueden ampliar la propuesta de Schneck y que tienen validez dentro de nuestro portafolio.
–¿Observa alguna nueva tecnología que pueda impactar en la industria alimenticia?
No hay una en particular. Nosotros velamos por la eficiencia energética y lo hacemos a través de sistemas que permiten producir más, pero con menos necesidad de energía. La semana pasada viajé a San Pablo para participar en una feria del rubro alimenticio y allí se ve mucha maquinaria europea, también china con componentes alemanes o italianos. Hay una globalización importante, y Schneck cuenta con equipamiento de primer nivel, que podría tener cualquier fábrica de chacinados o congelados en Europa, EE.UU. o Asia. Pero no solo a nivel de la tecnología avanza lo productivo, sino también a nivel comercial. Estamos viendo cambios muy acelerados en el e-commerce, que tiene sus pros y sus contras. Se vende cada vez más comida pronta, por delivery, pero se necesita una cadena de distribución y frío compleja. Por otro lado, vemos cambios en el modelo self-service en supermercados, que hoy muestra una tendencia a vender más productos envasados al vacío. Por ejemplo, ya no se pide tanto el chorizo en gancho o los fiambres feteados en el momento. Esos también son cambios tecnológicos que influyen.
–¿Cómo repercuten esos cambios en los hábitos de consumo en la estrategia comercial de Schneck?
Funcionalmente, necesitamos que nuestros alimentos sean más rápidos y fáciles de preparar. Hay una necesidad de productos de muy buena calidad que se adapten a nuestra vida y que no tengan porciones muy grandes, porque queremos evitar tener que tirarlos. En ese sentido, Schneck juega un partido muy importante a nivel de retail, pero también entendemos que tenemos productos bien interesantes para el canal gastronómico y Horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías). Queremos crecer en distintos canales comerciales que nos permitan tener un footprint (huella) mayor en el mercado local. El retail sigue siendo el principal, pero el gastronómico está en crecimiento. A nivel de pedidos online tenemos un potencial de crecimiento para llegar con una oferta distinta, más específica y que pueda acompasarse con las tendencias de los consumidores.
«Uruguay es caro; eso nos obliga a revisar la operativa»
–Hablaba de los costos del país. ¿Cómo ve a Uruguay como centro de producción?
Uruguay es un país que exige. Es caro para vivir y eso implica tener que revisar constantemente nuestra forma de operar para ser lo más eficientes posible. Es un desafío que enfrentamos todos los días, al igual que nuestros competidores. Ahí radica el cómo Schneck se mantiene vigente con su portafolio de productos: hacemos un esfuerzo enorme por mantener ese equilibrio y posicionarnos de tal manera que los consumidores uruguayos sigan prefiriendo nuestros productos.
–¿Qué papel juega la tecnología en su cadena productiva?
La tecnología es clave. Adaptarse, sobre todo para plantas productivas como las nuestras, que tienen maquinaria de última generación, implica viajar al exterior continuamente e incorporar nuevas tecnologías. Schneck tiene un equipamiento súper moderno. Algunos equipos implican ganar eficiencia dentro de la línea de producción o generar una automatización puntual que nos permite producir de forma más competitiva. Algo que me impresionó desde que llegué a la empresa fue el nivel de inversión en maquinaria.
Schneck cuenta con 250 empleados directos en Uruguay
- La firma uruguaya cuenta con un portafolio de 200 artículos con distribución propia de alcance nacional y llegada a los 19 departamentos.
Apuntes de carrera
1936
Carlos Schneck funda Schneck junto a su esposa María, motivado por la creciente demanda de embutidos generada por la ola de inmigrantes europeos.
2000
Se inaugura la planta de congelados donde se fabrican actualmente hamburguesas, milanesas y albóndigas Schneck.
2023
La empresa inaugura la línea vegana/vegetariana de productos Schneck.
2025
Se da la instalación de dos líneas nuevas para envasado automático de chorizos Schneck.
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