"El Chivito Magma es un estallido de sabor". La frase no es una opinión de un comensal en una red social sino que lo publicó el sitio Campeonato de España de Bocatas al elegir el chivito, el tradicional plato uruguayo, como el mejor bocadillo de Asturias (y uno de los 15 mejores de España). Detrás de la preparación está el restaurante Vesta Restobar y Pizzería, cofundado en 2023 en Gijón por los uruguayos Agustín Bermejo (chef), su hermano Federico, su madre Eleonora Cauteruccio y su pareja, Elio Martucci.
El proyecto gastronómico abrió en 2023 y surgió de una inquietud personal de Agustín, quien en diciembre de 2016 y con tan solo 18 años, decidió mudarse a España para probar suerte en su carrera gastronómica. Oriundo de Montevideo, ya de niño rondaba la cocina de su madre y cuando en su adolescencia tuvo que optar por estudiar, eligió la cocina. Según comentó a El Empresario, quiso hacer la UTU, pero los cursos de gastronomía en Montevideo le quedaban muy lejos. Entonces, de la mano de su abuela, se mudó a Atlántida a los 14 años para cursar la UTU.
Ahí estuvo dos años, luego se anotó en el Instituto Crandon de gastronomía por dos años más, hasta que, a sus 18 años decidió seguir su carrera en el exterior.
Sueño español
Su primer destino fue Navia, pequeño pueblo de 3.000 habitantes en Asturias, donde vivía una prima lejana de su madre que lo invitó a probar suerte. Pero a los pocos meses falleció y debiómudarse a Gijón a empezar de nuevo. «Mandé muchos currículum, comencé a trabajar en un restaurante japones y a los pocos meses me llamaron restaurante con estrellas Michelin del reconocido chef Nacho Manzano. Comencé como ayudante de cocina», recordó, y destacó que ahí, hizo carrera y llegó a segundo jefe de cocina, hecho que le permitió trabajar al lado de chefs de Japón, Suiza e Inglaterra, remarcó. «Estuve 5 años alimentándome de los mejores cocineros de España, de todos lados, de Inglaterra, de Suiza, de Japón, China, pasaban muchos cocineros y ahí crecí mucho", reafirmó.
En paralelo, su madre junto a su pareja (en 2019) y su hermano (en 2020) se mudaron a España. Todo iba bien hasta que, en 2020, la pandemia cambió todo para Agustín al impactar directamente al rubro gastronómico. Este golpe, sumado al afincamiento de su familia en España, lo empujaron comenzar a pensar en un emprendimiento propio. Habló con su familia, y luego de estudiar el mercado, en 2023 Vesta Restobar y Pizzería abrió sus puertas. «Fue en un local pequeño, sin empleados, ni gran capital y el plan era cocinar algo básico pero con un toque de alta cocina». Por un lado optó por la pizza napolitana a la que le sumó infusiones de trufa blanca y tinta de calamar. Pero como quería darle un toque «uruguayo» el local, sumó el «chivito» uruguayo pero con toque gourmet. «Pensamos, si para nosotros es muy rico en España tiene que gustar», dijo Agustín.
Pero en el primer fin de semana no fue nadie.
Como en la semana lograban vender algo, decidieron cerrar sábados y domingo y concentrarse en el horario de almuerzo entre semana. Durante meses, apenas empataban en las cuentas.
Según explicó Federico, el punto de inflexión llegó en noviembre de 2023 cuando se presentaron en el campeonato a la mejor pizza de España. «Ganamos como la mejor de toda Asturias y entre las 15 de España. Una semana después del anuncio el local empezó a llenarse. Cambió por completo de una semana a la otra», aseguró. Además, sumó su madre, en esa época, en el Sporting de Gijón jugaba Giovanni Sartorio Cauteruccio, con quien la familia tiene parentesco y de su mano, los futbolistas empezaron a frecuentar Vesta. Las ventas crecieron y en 2024 deben irse a un local más grande. Este es otro punto de inflexión.
En junio de 2024 se mudaron a un local histórico de la ciudad, que ocupaba Las Candelas, la primera pizzería de Gijón, con 70 años de historia. «Los dueños eran una familia que tampoco quería alquilarle a una cadena, entonces nos eligieron porque vieron en nosotros su mismo espíritu familiar y de trabajo», comentó su madre.
Hoy el local tiene capacidad para 90 comensales, 10 empleados, y armaron una sala con el sol celeste uruguayo enmarcado. De hecho, la carta rinde homenaje a lo mejor de la cocina italiana y uruguaya: risotto de asado con helado de parmesano, postre chajá, milanesa y langostinos envueltos en panceta ahumada denominados «del cabo» porque la inspiración del plato le llegó a Agustín en una visita al Cabo Polonio.
Hoy el chef, su madre y su pareja (responsables del salón y la operación) viven en Gijón, mientras que Federico (gestiona las finanzas) está en Madrid. En enero, cuando baja el ritmo de trabajo, la familia aprovecha para viajar a Uruguay y visitar abuelos y amigos, y volver a conectar con su país.
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