El gigante del café Starbucks anunció el cierre de 250 tiendas con bajo rendimiento en Estados Unidos esta semana. Los locales afectados, que representan cerca del 1% de los 18.000 restaurantes de la compañía en ese país, no cumplieron con los niveles de experiencia del cliente esperados o no alcanzaron las expectativas financieras, según declaró el director de operaciones, Mike Grams.
La empresa incurrirá en gastos de reestructuración por US$ 300 millones derivados de los cierres, relacionados con la finalización de los contratos de arrendamiento y las prestaciones a los empleados.
Starbucks ha reportado un aumento en la afluencia de clientes y en las ventas de sus tiendas durante varios trimestres gracias al plan de reestructuración diseñado por el CEO, Brian Niccol, quien se unió a la compañía en 2024. El ejecutivo ha abordado una larga lista de quejas de los clientes, desde largos tiempos de espera para obtener bebidas hasta la falta de asientos en las cafeterías.
Cerrar tiendas con bajo rendimiento ha sido una estrategia habitual de Niccol. Hace un año, Starbucks clausuró más de 600 tiendas con resultados deficientes. También orquestó la venta del 60% de sus operaciones minoristas en China, que habían lastrado el desempeño de la compañía, a una firma de capital privado en una operación valorada en US$ 4.000 millones.
Como parte de su estrategia de recuperación, Starbucks está realizando inversiones masivas, desde la contratación de personal adicional hasta la mejora de la tecnología para que los clientes reciban sus lattes y refrescos más rápidamente.
«Las mejoras están devolviendo los asientos, la calidez y la personalidad a nuestras cafeterías. Y nos aseguramos de que cada cafetería se gane su lugar», escribió Niccol en un mensaje a la empresa el mes pasado.
Pero esas inversiones han presionado las ganancias. Como resultado, Niccol busca recortar US$ 2.000 millones en costos anuales de Starbucks para 2028.
Julie Cresswell