A sus 41 años, LeBron James está listo para escribir un nuevo capítulo en su extensa y prolífica carrera en la NBA. El astro, cuatro veces campeón de la liga, se unirá a los Philadelphia 76ers a partir de la próxima temporada.
El desembarco de James dispara las posibilidades de la franquicia de pelear el título, según periodistas y analistas de la NBA. Los Sixers no ganan un anillo desde 1983 y la última vez que jugaron las finales fue en 2001, de la mano de Allen Iverson. Ahora, el equipo cuenta no solo con el talento del «Rey», sino también con figuras como Joel Embiid, Tyrese Maxey y Jaylen Brown, quien se incorporó en esta offseason procedente de Boston Celtics.
Pero el «efecto LeBron» trasciende la cancha y promete generar un fuerte impacto en los negocios y la economía de Filadelfia, la principal ciudad del estado de Pensilvania. La llegada de James a los Sixers podría generar entre US$ 250 millones y US$ 430 millones en actividad económica, a través del incremento del gasto en entradas, hoteles, restaurantes, retail, transporte, turismo y otros negocios locales, estima la firma de consultoría The Boyd Company.
La proyección además contempla un mayor interés de los medios por los Sixers, nuevas oportunidades de patrocinio y un incremento del gasto de los visitantes tras el fichaje de James.
«Lebronomics»
Filadelfia espera vivir un auge deportivo y económico similar al que históricamente experimentaron las ciudades en las que jugó la estrella: Cleveland, Miami y Los Ángeles. Por ejemplo, los Cleveland Cavaliers registraron un aumento del 115% en su valor como franquicia durante la primera etapa del «Rey» en el equipo; los ingresos del Heat crecieron de US$ 188 a US$ 364 millones durante su estadía de James en Miami, y los Lakers superaron los US$ 500 millones en facturación en los años que el astro defendió la franquicia.
Las primeras señales de este fenómeno ya son visibles. El precio promedio de una entrada para un partido de temporada regular de los Sixers era de US$ 63, mientras que el ticket más económico para el debut como local del equipo en la pretemporada se cotiza en US$ 283, aunque ni siquiera está asegurado que James dispute ese encuentro.
Como era previsible, grandes cadenas de equipamiento deportivo como Fanatics y pequeñas tiendas de merchandising en Filadelfia, reportaron que los productos de LeBron -especialmente las camisetas con el número 23, a US$ 149,99- se agotaron en una primera tanda.
La decisión sobre el nuevo equipo de LeBron mantuvo en vilo a la NBA, incluido el comisionado de la liga, Adam Silver, quien esperó su definición para terminar de diseñar, junto a las cadenas de televisión, el calendario de partidos con transmisión nacional. Tras confirmarse su llegada a los Sixers, la franquicia pasará de 14 a 34 juegos televisados para todo Estados Unidos.
A esta altura de su carrera, el dinero ya no es el principal motor para James, quien firmó con el equipo de Pensilvania un contrato a dos años a cambio de US$ 8 millones (ver aparte).
«No voy por dinero. No voy por mi familia», afirmó el jugador al oficializar su decisión. «¿Para qué juego realmente en este momento? Sigo queriendo sacrificarme. Sigo queriendo trabajar. Sigo queriendo esforzarme. Sigo queriendo competir, ganar y tener la oportunidad de sentir que gano otro campeonato».
La mayor estrella de la NBA de los últimos desde hace 15 años quiere demostrar su vigencia y retirarse por todo lo alto.
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