Acciones y ventas en caída: ¿qué pasa con los autos eléctricos chinos?

Intensa competencia destruye márgenes de beneficio, los subsidios gubernamentales están desapareciendo y los acelerados ciclos de producción indican que es difícil mantener el liderazgo por mucho tiempo

Exportaciones de China
Buick cars are seen before being loaded onto a ship for export at the port in Yantai, in China’s eastern Shandong province on December 7, 2023. Chinese exports rose in November for the first time in seven months, officials said December 7, as the country navigates a troubled recovery from the Covid-19 pandemic. (Photo by AFP) / China OUT, vehiculos estacionados cerca de barco para su exportacion en el puerto de Yantai, en la provincia oriental de Shandong, China, el 7 de diciembre de 2023, exportacion de autos
STR

Tras una década de lucha por consolidarse en la industria automotriz, la marca de autos eléctricos BYD ha superado a Tesla y se convertió en el mayor fabricante de vehículos eléctricos del mundo. Las ventas de la compañía se están expandiendo rápidamente en Europa y Latinoamérica, y pronto podrían abrirse nuevos mercados potencialmente lucrativos como Canadá.

Sin embargo, los inversores se muestran reacios a aceptar el ascenso de BYD, desde un fabricante de baterías poco conocido hasta la cima del segmento de rápido crecimiento del mundo automotriz. Las acciones de la compañía han caído aproximadamente un 40% desde su pico del mes de mayo de 2025, lo que la convierte en una de las empresas más afectadas en una ola de ventas generalizada de acciones de vehículos eléctricos chinos que se aceleró la semana pasada después de que las compañías reportaran bajas cifras de ventas en enero.

Víctimas del éxito

La intensa competencia está destruyendo los márgenes de beneficio, los subsidios gubernamentales están desapareciendo y los ciclos de producción más rápidos significan que ninguna empresa puede mantener el liderazgo por mucho tiempo.

BYD es un ejemplo emblemático de cómo las empresas chinas de vehículos eléctricos se están convirtiendo en víctimas de su propio éxito. El mercado nacional, impulsado en parte por subsidios gubernamentales, ha crecido rápidamente, pero las empresas chinas están «maximizando el número de personas para quienes tiene sentido» comprar uno, afirmó John Paul MacDuffie, profesor de la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania.

Las ventas se concentran en las grandes ciudades, donde la infraestructura de carga está más desarrollada, mientras que poseer un vehículo eléctrico simplemente no es práctico en gran parte del resto del país.

Ahora, BYD y otros fabricantes de automóviles deben convertir a los compradores ocasionales en clientes habituales, construyendo el tipo de relaciones de marca a largo plazo en las que se han basado los fabricantes de automóviles más consolidados.

«BYD ha crecido tan rápido que se está quedando sin nuevos clientes nacionales», afirmó MacDuffie.

Cargador de auto eléctrico.
Cargador de auto eléctrico.
Foto: Unsplash

Los desafíos del mercado chino de vehículos eléctricos comenzaron a aflorar el mes pasado. Tras crecer un 28% el año pasado, las entregas de vehículos eléctricos de BYD en enero cayeron alrededor de un 33% con respecto al año anterior. Esto enmarcado en un realidad donde las ventas totales de vehículos eléctricos nuevos cayeron casi un 20%, según la Asociación China de Fabricantes de Automóviles.

BYD no respondió a una solicitud de comentarios. La compañía atribuyó la disminución a la débil demanda interna, según un comunicado publicado en WeChat.

La desaceleración del crecimiento coincide con una reducción de los subsidios del gobierno chino. Durante años, Pekín eliminó su impuesto del 10% sobre la compra de autos nuevos. Pero este año, lo volvió a imponer a la mitad de la tasa original. Se espera que el impuesto completo regrese después de 2027.

Otro factor es la constante afluencia de nueva competencia. En 2025, cerca de 400 modelos de vehículos eléctricos estaban a la venta en China, más del doble que en 2019, según JATO, una firma de investigación de mercado automotriz. Más de 100 de ellos se lanzaron en los últimos dos años.

Scott Kennedy, asesor principal del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, un grupo de expertos en Washington, afirmó que la industria estaba entrando en un período de guerra. El número de fabricantes de automóviles tendrá que reducirse de cientos a solo un puñado para que la industria sea sostenible a largo plazo, afirmó.

La feroz competencia entre los fabricantes de automóviles ha llevado los precios a una espiral descendente conocida en China como «involución», en la que las empresas siguen recortando costes y añadiendo características solo para sobrevivir, incluso cuando esto perjudica los resultados generales.

Los fabricantes de automóviles construyeron enormes fábricas y lanzaron un nuevo modelo tras otro, apostando a que el volumen eventualmente compensaría la disminución de las ganancias.

 

Industria diferente

El país está construyendo un nuevo tipo de industria automotriz, afirmó Tu Le, analista de transporte y tecnología, una que se parece menos a Detroit y más a Silicon Valley.

Los ciclos automotrices ahora se asemejan a los de la electrónica de consumo, con nuevos modelos y cambios de características cada año. Si bien la camioneta de la serie F de Ford Motor ha sido el vehículo más vendido en EE.UU. durante los últimos 40 años, el primer puesto en China en los últimos años lo han ocupado BYD, Geely o Tesla.

Cuando las preferencias cambian tan rápido, las fábricas construidas para épocas de auge no se reducen tan rápido, dejando un exceso de capacidad.

Sobran autos

Mike Smitka, experto en la industria automotriz y profesor emérito de la Universidad Washington and Lee, estimó que el 40% de la capacidad de producción automotor de China estaba sin utilizar.

Estas fábricas inactivas han contribuido aún más a un exceso de nuevos modelos. Las empresas pueden encargar a fábricas existentes la fabricación de sus automóviles en lugar de establecer sus propias plantas. Un ejemplo es Huawei, el gigante chino de las telecomunicaciones, vende numerosos vehículos eléctricos, pero no los produce él mismo.

Pero incluso bajo presión, los fabricantes de automóviles chinos representan una amenaza para los fabricantes estadounidenses, que están redoblando su apuesta por las camionetas y los vehículos utilitarios deportivos (conocidos por su sigla SUV) a gasolina, en lugar de seguir invirtiendo en vehículos eléctricos. Ford y Stellantis, por ejemplo, registraron pérdidas multimillonarias tras reducir sus planes de vehículos eléctricos este año. Incluso Tesla cedió su ventaja inicial en vehículos eléctricos a BYD el año pasado.

Hasta ahora, los aranceles del 100% han mantenido a los vehículos eléctricos chinos fuera de EE.UU..

Pero Le afirmó que era solo cuestión de tiempo. El resto del mundo ya ha comenzado la transición hacia la electricidad, pero «Estados Unidos simplemente no ha recibido esa notificación todavía».

Uber impulsa nuevos puntos de carga

Uber anunció que ofrecerá incentivos a otras empresas para instalar cargadores de vehículos eléctricos en EE.UU. y Europa, lo que podría impulsar un segmento del mercado automotor que se ha visto afectado por los recientes cambios en las políticas estadounidenses.

La compañía afirmó que garantizará que los cargadores instalados en los barrios donde sus conductores viven o recogen pasajeros se utilicen durante un tiempo mínimo.

Uber afirmó que esperaba impulsar la construcción de nuevas estaciones en ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Boston, San Francisco, Londres, París y Madrid. A pesar de las dificultades que afronta en EE.UU., el número de puntos de carga en las ciudades de ese país aumentó un 30% el año pasado, especialmente en los últimos tres meses del año, coincidiendo con el período en el que las ventas se desplomaron.

Aaron Krolik
The New York Times

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

The New York Times

Te puede interesar