La trayectoria de los principales indicadores es mixta, pero se destacan algunas mejorías leves En esta nota nos proponemos realizar una breve actualización de la situación económica de los hogares, sus expectativas y las implicancias sobre el consumo privado, luego de transcurrido un semestre desde nuestro anterior análisis sobre el tema.
Consumo privado
El principal componente de la demanda agregada mostró registros de crecimiento relativamente favorables en la segunda mitad del año pasado, aunque mostró cierta desaceleración. Así, de acuerdo con la última información de cuentas nacionales, el consumo privado aumentó 2,3% interanual en el tercer trimestre y 1,9% en el cuarto, completando una expansión de 2,1% durante 2025. En términos desestacionalizados, el consumo ha mostrado también menor ritmo de crecimiento, pasando de crecer 0,9% en el tercer trimestre de 2025 a 0,6% en el cuarto trimestre del año pasado, consolidando la desaceleración respecto a años anteriores.
Ingresos
Luego de la leve recuperación real que evidenciaron durante 2024, los ingresos de los hogares se desaceleraron durante 2025, y cerraron con un incremento de 1,5% en promedios (durante 2024 habían crecido 2,6%). En lo que refiere a los ingresos salariales, se observa un comportamiento similar. Tras haber crecido 2,6% real en promedios durante 2024, los salarios mostraron una clara desaceleración, para cerrar 2025 con una expansión de 1,1% en promedios. Sin embargo, la tasa de crecimiento en los últimos meses, punta a punta, se ha ubicado en torno de 2%, reflejando el efecto del fuerte descenso de la inflación a fines del año pasado y a comienzos de este año.
Como veremos, esta aceleración puede ser uno de los factores que explican la mejora de las expectativas de las familias.
Empleo
La tasa de empleo, que había superado el 60% a fines del año pasado, mostró una leve reducción a principios de año, para ubicarse en 59,8%. Sin embargo, la medición desestacionalizada muestra una recuperación en los últimos meses, pasando de 59,6% a fines del año pasado a 59,8% en los últimos registros, como se observa al final de la serie del gráfico 3.
Mientras tanto, la tasa de actividad, que refleja la proporción de personas que están dispuestas a trabajar, continúa estable desde hace más de un año. Así, los ocupados no han mostrado grandes cambios en las últimas mediciones. Más allá de las variaciones recientes, el mercado laboral muestra algo estancado, con escaso dinamismo, pero sin destrucción significativa de empleos.
Comercio
Del lado de la oferta, la evolución ha continuado siendo de sistemática desaceleración, a partir de los datos que surgen de la encuesta de actividad económica trimestral que elaboramos con la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay. En efecto, luego de haber crecido 4,5% real en el tercer trimestre de 2024, el mayor registro desde que se aplica la nueva metodología, los datos posteriores fueron siempre menores. Así, los guarismos de finales del año pasado mostraron una expansión real de las ventas de 1,5% en el tercer trimestre y de 0,9% en el cuarto, registros claramente menores a los observados en los trimestres previos.
En particular, han sido notorias las desaceleraciones en las ventas de algunos rubros que comercializan bienes no durables.
Recaudación
Mientras tanto, la recaudación del IVA mostró un registro favorable en marzo, creciendo 5,5% real interanual. Este resultado marcó una reversión respecto a los datos previos. En efecto, este indicador de actividad había mostrado retrocesos reales desde octubre del año pasado a febrero de este año, aunque con caídas cada vez menores en los primeros meses de 2026. Dado que sólo contamos con un registro favorable, habrá que esperar al menos al dato de abril para confirmar si se trató de un dato aislado o un cambio de tendencia.
Confianza
La confianza del consumidor se ha mantenido estable, en torno al nivel de neutralidad. Los indicadores de expectativas, que mostraron un ajuste fuerte durante 2025, como resultado del natural desinfle post electoral, se han estabilizado e incluso en algún caso han mostrado cierta mejoría en las últimas mediciones. Adicionalmente, se observó cierto avance leve en la evaluación que hacen los consumidores sobre su situación económica actual, que fue en parte compensada por un ajuste notorio de la predisposición a la compra de bienes durables. El primer movimiento puede atribuirse a cierta estabilidad en el mercado laboral con salarios acelerándose levemente. El segundo resultado, está en parte asociado a la suba del tipo de cambio observado durante el verano, tanto a partir de la implementación de una política monetaria más expansiva como a la tensión geopolítica derivada del conflicto en medio oriente. Es esperable que el mayor nivel del tipo de cambio continúe incidiendo negativamente en la predisposición a la compra de durables repercutiendo, al menos, en el ritmo de crecimiento del consumo de estos bienes en el segundo y tercer trimestre.
Demanda
Los indicadores prospectivos sobre demanda de los consumidores continúan mostrando resultados mixtos. En efecto, por un lado, el indicador sobre situación económica en el corto plazo, que evalúa la situación y perspectivas del país, la situación personal y si la economía está en recesión, “en estos días”, mostró una leve caída en nuestra medición de marzo, ubicándose en 42 puntos.
En esta línea, la propensión a reducir gastos del hogar también mostró un leve deterioro. Sin embargo, las propensiones al consumo para el próximo trimestre mostraron leves aumentos. Entre éstas, se destacaron las observadas en rubros diversos como indumentaria, no durables y algunos servicios como restaurantes. Adicionalmente, estos avances estuvieron en línea con la leve mejora de la situación económica personal a tres meses.
Suma
Los datos reseñados vienen comportándose como era de esperar, mostrando en general una tónica de pérdida de dinamismo. Sin embargo, se observaron leves mejorías en algunos indicadores en las mediciones realizadas sobre fines del primer trimestre, que contrastan con la situación algo más desfavorable prevaleciente a fines del año pasado. La caída de la inflación y la estabilidad del mercado laboral, que contribuyen a sostener el avance de la masa salarial real, pueden estar explicando estos resultados. De todas formas, estas mejoras son muy leves y posiblemente se revertirán, por lo que no esperamos un cambio en la tendencia de desaceleración del consumo. Finalmente, los efectos negativos de los eventos internacionales de las últimas semanas no están aún incorporados plenamente en los indicadores y en las expectativas analizadas. A partir de todo lo anterior, esperamos entonces que el consumo privado continúe perdiendo dinamismo en forma gradual en los próximos trimestres.
-El autor, Alejandro Cavallo, es Director de Consultoría Económica en Equipos Consultores.