Se imaginó con 85 años buscando al amor de su vida, lo hizo novela y eso lo ayudó a sobrevivir a la pandemia

El actor y dramaturgo Franklin Rodríguez publicó "Lloraré, pero merecerá la pena", novela con la que combatió el encierro del covid. La presentó en España y además se lanzó a acompañar viajes culturales.

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Franklin Rodríguez.
Foto: Estefanía Leal.

Cuando la pandemia llegó al Uruguay, Franklin Rodríguez quedó encerrado solo en su casa. Ponía el informativo a las siete de la tarde para escuchar al presidente Luis Lacalle Pou dar los datos del día y se deprimía cada vez más. “Tenía a mis hijas lejos, en España”, recuerda. Se le ocurrió entonces que la forma de encontrar motivos para seguir adelante era escribir. Fue así que comenzó a gestarse Lloraré, pero merecerá la pena, la novela que lanzó este año y que le salvó la cabeza.

“¿Por qué no escribo una historia de amor?”, fue la pregunta que se hizo en ese entonces si bien le resultaba raro el tema en medio de lo que el mundo estaba atravesando. “Pero era la única manera de sobrellevar lo que me pasaba”, dice.

El problema para él era separarse de la cantidad de historias de amor que ya había y muy bien escritas.

“Fue ahí que se me ocurrió escribir una historia imaginándome cómo sería yo con 85 años, un personaje que no existe porque me faltan 22 años para cumplirlos”, cuenta.

La siguiente pregunta que se planteó fue: “¿Qué pasaría si cuando tengo 85 años se me ocurre salir a buscar el amor de mi vida?” Aclara que, si bien el protagonista está inspirado en él, no existe en su vida un amor pendiente que quedó por el camino. “Inventé todo”, afirma y agrega que se divirtió mucho imaginándose en el futuro. “Nunca escribís en primera persona vos ya grande, es rarísimo. Me escribí de esa manera y metí muchos personajes de humor”, apunta.

Lloraré, pero merecerá la pena trata sobre Álvaro, que por un lado y a pedido de su madre debe revelarle a su padre —que vive en una residencia de ancianos— que durante su matrimonio ella amó en secreto a otro hombre. Y por otro lado y ante esta noticia, debe cumplir el deseo de su padre de ir en busca de un amor que quedó trunco hace 60 años.

“Me gustó mezclar la historia antigua con la moderna y salió esta especie de road movie, de historia de carretera, que es un reencuentro entre un padre y un hijo que me hizo muy bien a mí porque me hubiera encantado que eso me hubiese pasado con mi padre. Yo no tuve tiempo de despedirme de él y tampoco él se hubiera animado a una locura semejante como esta”, reconoce sobre su propia historia.

Para Franklin esta novela no fue solo “salvarse” de la pandemia, sino también darle un cierre a cosas que quedaron abiertas en su vida. “Muchas veces recurrís a la ficción para cerrar lo que en la vida real no pudiste cerrar”, reflexiona.

Pero en aquel momento no la terminó de escribir. El covid se fue apagando, la gente fue saliendo a la calle con más confianza y la novela quedó por el camino.

“Un día, en setiembre del año pasado, me levanté a las 4 de la mañana con la pesadumbre de saber que no había terminado la historia. Me puse frente a la computadora, pero no me salía nada”, relata.

Se le ocurrió entonces ir en busca de esas cuadernolas que le pedían a sus hijas en el liceo y de las que ellas usaban solo las primeras hojas, y empezó a escribir allí.

“Terminé el libro en unas ocho horas. Me dolía la mano porque había perdido la costumbre de escribir a mano, pero lo brutal fue haberla terminado. Fue como cerrar parte de mis cosas”, confiesa.

La mandó a editoras a las que pudiera interesarle y de Cantabria, España, a donde suele ir porque por esa zona viven sus hijas, Tantín Ediciones decidió publicarla.

“Fue maravilloso porque nunca pensé que iba a salir de fronteras y escribir una novela, que tampoco es mi métier, no soy un hombre de novelas”, dice a pesar de tener otras publicadas y un premio de la Intendencia de Montevideo por una de ellas.

La presentó este año en España ante un público que no era uruguayo y que lo sorprendió por lo mucho que sabía de nuestro país. “Me hablaron de Quiroga, de Onetti, por supuesto que de Benedetti y también de Galeano y de Idea Vilariño”, comenta.

Las repercusiones han sido muy buenas, el autor ha recibido muchos mensajes por Instagram, tanto de gente de acá como de España. Acostumbrado al retorno inmediato de lo que es una obra de teatro, no imaginó que con una novela pudiera ocurrir algo similar.

Hoy la coloca en el estante de su biblioteca, junto al resto de sus libros, y siente orgullo. “Quedarán para la posteridad, para mis nietos, o no. Se venderán al mejor postor, no sé. Lo que importa es lo que uno escribe para sentirse bien y ahí es donde yo me siento contento con lo que se dice de mi novela. Muy contento”, celebra.

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Franklin Rodríguez.
Foto: Estefanía Leal.

De viaje

No fue esta la única sorpresa que se llevó Franklin este año. Con una agencia de viajes decidió organizar viajes de un fin de semana a Buenos Aires para realizar la Ruta del Teatro o la Ruta del Tango, que incluyen obras o espectáculos relacionados con la temática, además de paseos por lugares como la librería De Ávila, la más antigua de la capital argentina, o la confitería La Ideal.

“Realmente ha sido todo un hallazgo para mí porque no pensé que podía hacer eso y que podía funcionar tampoco. Lo largamos un día y al otro teníamos un grupo completo de 40 personas”, cuenta de las parejas, grupo de amigos o simplemente personas solas que no tienen con quién viajar y que se suman a la propuesta.

También realiza una en una bodega de Canelones, la Ruta del Vino, que insume un día y en la que el actor interpreta una parte de El Lazarillo de Tormes entre barricas, la escena en la que le roba el vino al ciego. La próxima Ruta del Vino será el 22 de noviembre (la información está en los Instagram @elsitioespaciocultural y @franklinrodriguezteatro).

Está previsto hacer la Ruta del Jazz y la gran apuesta es para febrero del año que viene, con la Ruta del Teatro en España. “Vamos a ver teatro, pero también vamos a visitar unos pueblos rarísimos que nadie conoce para hacer un trayecto de cultura y acercamiento”, detalla y añade que esta nueva faceta le está gustando mucho porque “es un lugar de encuentro y de diálogo en esta época donde nos alejamos tanto por el celular y por las tecnologías. Charlar y encontrarnos es algo único”.

Es así que ha decidido que de ahora en más esta actividad forme parte de su rutina laboral. “Voy a dedicarme también a los viajes, que para mí son como actuar y estrenar porque cada vez son 30 o 40 personas con las que tenés que hacer el trabajo de conocerte”, reflexiona.

Por supuesto que el autor sigue activo y ya tiene pronta una obra de teatro para estrenar en 2027, mientras que el escritor está en pleno proceso de elaboración de una novela en Santiago de Compostela basada en la historia real del último barco que llegó de Barcelona a Latinoamérica con españoles que escapaban del franquismo. “La estoy escribiendo sin mucho apuro. Cuando esté pronta veremos quién la quiere ver, si interesa, y sino quedará para mí”, dice.

Para Franklin lo importante es intentar, buscar otras formas de comunicarse y lanzarse a la experimentación. “No me conformo solo con lo que hago en teatro, sino que busco por otro lado. A veces me sale, a veces no, pero probar es lo que me hace levitar en esta vida, y eso es lo interesante”, asegura.

"Lloraré, pero merecerá la pena"

Un libro editado en España y distribuido por su propio autor

Lloraré, pero merecerá la pena comienza con un encargo familiar aparentemente sencillo que pronto se convierte en un dilema de profundas consecuencias.

¿Es siempre preferible conocer la verdad? ¿Tenemos derecho a alterar el pasado de otra persona cuando ya no puede cambiarlo? ¿Cuánto silencio puede soportar una familia antes de que aquello que nunca se dijo termine reclamando su lugar?

Son algunas de las interrogantes que plantea la novela de Franklin Rodríguez publicada por la española Tantín Ediciones, editorial independiente fundada en 1983 en Santander y dedicada hace más de cuatro décadas a la edición de libros de narrativa, ensayo, historia, patrimonio y cultura.

En Uruguay se consigue a través del Instagram del autor @franklinrodriguezactor. “No he logrado que me lo distribuyan en Uruguay. Es rarísimo, pero no importa. La gente me escribe y yo les hago llegar el libro, y de verdad me funciona bárbaro”, asegura.

Cabe destacar que la relación de Franklin con España, y particularmente con Cantabria, ha tenido distintos episodios. Ha trabajado y presentado espectáculos en Santander, donde ha mantenido vínculos con espacios teatrales como la Sala Miriñaque, y ha recibido el reconocimiento del público por su trabajo interpretativo.

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"Lloraré, pero merecerá la pena", novela de Franklin Rodríguez.

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