Hay una escena que se repite todos los días en Montevideo: alguien llega a una parada, observa la calle buscando el ómnibus y, casi al mismo tiempo, mira el celular para saber cuánto falta. Si el coche no aparece, empieza la incertidumbre. ¿Conviene esperar? ¿Hay otra línea? ¿Será más rápido hacer una combinación?
Estéfano Bargas (23) conoce esa escena como usuario. También conoce las pequeñas frustraciones que vienen después. Aplicaciones que funcionan lento, información que no siempre es precisa, funciones que faltan o anuncios que interrumpen justo cuando uno necesita saber qué ómnibus tomar. En lugar de resignarse a tener varias aplicaciones instaladas, decidió hacer otra.
Bargas estudia Ingeniería Eléctrica en la Udelar, trabaja profesionalmente como programador y desde hace meses desarrolla AhiVoy, una aplicación de transporte público que ya superó los 40.000 usuarios. La propuesta busca concentrar en un solo lugar información que hasta ahora suele estar dispersa: ómnibus en tiempo real, recorridos, horarios, planificación de viajes, tarifas y algunas funciones específicamente pensadas para el sistema uruguayo.
“La idea nació de mi propia experiencia como usuario del transporte público y también de la de amigos y compañeros”, cuenta a Domingo. El diagnóstico apareció rápidamente: “Todas las aplicaciones disponibles de transporte público siempre tienen alguna cosita que está mal”, ya sea porque “son lentas, les falta alguna función, no son precisas o te ponen anuncios muy invasivos”.
Bargas no comenzó escribiendo el código inmediatamente. Primero se dedicó a repasar las reseñas de las aplicaciones que ya estaban disponibles. Buscó allí las quejas de los usuarios y trató de convertirlas en una lista de cosas para resolver. “Traté de agarrar toda esa frustración y solucionarla de una, en una sola app”, explica.
Así nació la idea de AhiVoy: una herramienta que permite poner un origen y un destino y saber cómo llegar, qué ómnibus tomar y cuánto cuesta cada tramo. Pero también una aplicación hecha “desde acá”, con particularidades que difícilmente pueda ofrecer una herramienta pensada para otro mercado. “Está desarrollada en Uruguay y para el uruguayo, con funciones que son locales”, aclara.
Una de ellas es la integración con la STM. Desde la aplicación se pueden consultar datos de la tarjeta y recargarla, además de conocer los precios según el tipo de tarjeta. El sistema también calcula tarifas y permite buscar la combinación más barata para llegar de un punto a otro, tomando en cuenta transbordos y modalidades de boleto.
Crecimiento meteórico. El proyecto empezó a desarrollarse en diciembre del año pasado. Y en marzo se lanzó una primera versión beta. La cautela era lógica: una aplicación de transporte no puede darse el lujo de equivocarse demasiado. Si ofrece un dato incorrecto, alguien puede perder el ómnibus, llegar tarde o quedar esperando en una parada equivocada.
“Yo pensé que me iba a costar encontrar usuarios que la prueben”, recuerda. Sin embargo, más de 200 personas se ofrecieron como “conejillos de indias” para aquella primera versión. Los comentarios empezaron a llegar y Bargas comenzó a corregir, ajustar y agregar funciones. Hace algo más de dos meses llegó la versión oficial para Android e iOS. El crecimiento fue rapidísimo: hace tres semanas tenía 3.000 usuarios y al cierre de esta edición contaba con 40.000.
En ese proceso, los pasajeros se convirtieron también en una suerte de equipo de prueba distribuido por la ciudad. Bargas recibe mensajes y correos electrónicos con observaciones sobre el funcionamiento de la aplicación. Para él son especialmente útiles quienes utilizan habitualmente los ómnibus suburbanos, porque es una parte del sistema que le resulta más difícil comprobar personalmente.
“Yo trato de probarla todo el tiempo”, cuenta. Pero no puede estar en todas partes. Por eso, cuando un usuario encuentra una parada mal ubicada o detecta que falta una, puede marcarlo directamente desde el celular. “Eso también ayuda a ir mejorando la aplicación de a poco”, dice.
En Montevideo y Maldonado.
AhiVoy funciona en Montevideo y también ofrece información de los servicios de Maldonado y Punta del Este. En esa zona del país permite seguir en vivo los ómnibus de CODESA, Maldonado Turismo y Micro Ltda. Pero mientras que las paradas aparecen en el mapa, el alcance es más limitado porque no existe allí una fuente única de datos como el STM. “En Maldonado tenés que entrar a las páginas de cada compañía, sacar los datos, ver cómo publican los GPS y tratar de meterlos en la aplicación”, explica.
En Montevideo, en cambio, la información está unificada y eso facilita el desarrollo. La app permite seguir los ómnibus en tiempo real, planificar recorridos y consultar horarios. También guarda horarios y trayectos para que buena parte de sus funciones pueda utilizarse sin conexión.
Hay otro detalle que Bargas tuvo presente desde el comienzo: la publicidad. AhiVoy no es completamente ajena a los anuncios, pero busca evitar aquellos que interrumpen la experiencia. “Tiene publicidad, pero no la que se encaja en toda la pantalla”, explica. En su lugar, aparecen pequeños banners.
La aplicación es gratuita y se sostiene principalmente con una versión Pro, que elimina completamente los avisos y suma herramientas para quienes utilizan el transporte público todos los días. Entre ellas están los widgets, las alertas más detalladas y las “Rutinas”: el usuario puede establecer, por ejemplo, que durante la semana necesita llegar a determinado lugar a cierta hora y la aplicación le avisa cuándo conviene salir y qué ómnibus está por llegar.
Nada de esto formaba parte de un plan empresarial elaborado desde el comienzo. Bargas llegó al proyecto desde la programación. Estudia Ingeniería Eléctrica desde 2021, pero desde chico se interesó por las computadoras y aprendió a programar por su cuenta. Trabaja como programador y AhiVoy es su primera app de este tipo, la cual pretende seguir puliendo.
También busca empresas que quieran acompañar el crecimiento del proyecto mediante acuerdos comerciales. Pero, por ahora, AhiVoy conserva algo del espíritu con el que nació: una pregunta bastante simple y, al mismo tiempo, difícil de responder. “¿Qué tan difícil puede ser hacer una aplicación que ande bien?”, se preguntó Bargas aquel día.
La respuesta terminó ocupando meses de programación, miles de líneas de código y -hasta la fecha- más de 40.000 teléfonos.