Un dolor intenso no siempre indica que exista una lesión grave. Sin embargo, es frecuente interpretar cualquier molestia como una señal de alarma, una reacción que puede aumentar el miedo y, en algunos casos, dificultar la recuperación. Así lo explica Daniel Sanjuán Sánchez, fisioterapeuta y autor de "Tu cuerpo no está roto. Fisioterapia de andar por casa" (Larousse).
Según el especialista, uno de los errores más habituales es relacionar de forma automática la intensidad del dolor con la gravedad del problema. “Si tienes un dolor muy intenso, que además te incapacita, es normal pensar que está ocurriendo algo grave. Pero la intensidad del dolor no siempre guarda una relación directa con la gravedad del problema”, explica. Como ejemplo, menciona algunos dolores de espalda que pueden limitar mucho los movimientos durante varios días sin que exista una lesión importante.
Sanjuán también advierte que el miedo puede convertirse en una dificultad añadida. “Muchas veces, no entender qué nos está pasando añade además otra batalla: la preocupación, el miedo y la interpretación que hacemos de ese dolor”. Por eso, comprender qué sucede en el cuerpo y cómo se manifiestan los síntomas también forma parte del abordaje del dolor.
Los mitos sobre el dolor y la salud musculoesquelética
Entre las creencias erróneas que encuentra con frecuencia en consulta está la idea de que alguien debe “recolocar” periódicamente la espalda o el cuello. “Las manipulaciones articulares pueden utilizarse como herramienta para aliviar síntomas, pero eso no significa que haya una vértebra fuera de sitio que tengamos que volver a colocar”.
Algo similar ocurre con las contracturas musculares y la búsqueda de la llamada postura perfecta. “Probablemente sea más importante poder cambiar de posición, moverse y no permanecer durante horas exactamente en la misma postura”, señala. En lugar de intentar mantener una única posición ideal durante todo el día, variar la postura y hacer pausas para moverse puede resultar más útil.
El fisioterapeuta también propone reducir la alarma que pueden generar diagnósticos como las hernias discales o la artrosis. “Una hernia puede ser importante si está relacionada con síntomas claros”, afirma. Sin embargo, recuerda que algunas pruebas de imagen muestran alteraciones en personas que no sienten dolor ni tienen limitaciones. “Hay veces que algo duele y no existe una lesión grave detrás. Y creo que también tenemos que aprender a convivir con esa cierta incertidumbre”.
Cuando aparece un dolor de espalda, rodilla u hombro, Sanjuán identifica dos respuestas extremas que pueden ser poco convenientes: ignorar la molestia durante semanas o dejar de moverse por completo. “Me duele, así que no me muevo”, resume. No obstante, advierte de que “ese reposo excesivo puede acabar dificultando la recuperación en muchos problemas musculoesqueléticos”.
Fuerza, movimiento y descanso para cuidar el cuerpo
Para cuidar el cuerpo y ayudar a prevenir molestias, el experto resume su recomendación en tres pilares: “Fuerza, movimiento y descanso. Con esas tres cosas ya tendríamos muchísimo ganado”.
Realizar ejercicio de fuerza, mantenerse activo durante el día y procurar un buen descanso son, a su juicio, herramientas importantes para cuidar la salud musculoesquelética. El objetivo no es ignorar el dolor ni forzar movimientos que lo agraven, sino evitar que el miedo lleve automáticamente a abandonar toda actividad.
La aparición de un dolor nuevo, persistente o que empeora merece una valoración adecuada, especialmente si se acompaña de otros síntomas preocupantes. La idea central es que la intensidad del dolor, por sí sola, no permite determinar con certeza la gravedad de una lesión: comprender el cuadro y recibir orientación profesional ayuda a decidir cómo actuar.