Sobre la mujer y la salud: escuchar las señales del cuerpo y recuperar hábitos para una vida más plena

Una reflexión sobre la importancia de escuchar las señales del cuerpo y recuperar hábitos saludables, actividad física, descanso, alimentación, meditación y contacto con la naturaleza.

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Solange Gerona*
El cuerpo tiene per se una inteligencia y conciencia propia. Pero, mientras permitamos que esté regido por creencias limitantes o por esa desconexión o aceleración con la que funcionamos cotidianamente, desoyendo la información que nos da, podemos llegar a ignorar desde pequeños malestares, incomodidades físicas, dificultades para dormir, incapacidad de foco y atención en las tareas cotidianas y problemas de memoria, hasta el extremo de dolores generalizados y enfermedades consolidadas.

Muchas veces esperamos un resultado mágico, desoyendo parte de la medicina y los equipos de salud, pero no sabemos qué hacer de nuestra parte para volver a la ecuanimidad y simpleza de hábitos saludables, entornos amables, relaciones constructivas, actividad física adecuada o tiempo suficiente en la naturaleza, para permitir que la mente se apacigüe y podamos sentirnos de vuelta confortables.

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Una técnica que ayuda al bienestar.
Foto: Pixid.

Todo esto es información que podría estar disponible. Aun no la hemos integrado como pilares de la salud. Si no retomamos el camino para que sean principios innegociables en cada uno de nosotros, terminamos siendo una sociedad enferma, con un alto costo en salud. De lo que estamos hablando son medidas de prevención de la salud, de bajo costo y muy alto impacto.

Implica que dialoguemos de qué y cuándo comer, evitando excesos de hidratos de carbono simples, bebidas carbonatadas, alcohol, tabaco, frituras. También, observar los horarios en los que ingerimos qué nutrientes, evitando los procesados para que nuestra comida sea realmente nutritiva.

El buen descanso, la hidratación con agua o infusiones tibias, el consumo de vegetales de manera abundante y variada, la ingesta segura de proteínas y la incorporación de aceite de oliva, preferentemente. Además, la exposición consciente al sol y al aire fresco.

La actividad física es otro pilar fundamental. Se conoce cada vez más que el ejercicio y la generación de masa muscular generan cambios inteligentes a nivel del sistema nervioso central, manteniendo activa la capacidad de asociación y la propiocepción (el conocimiento de dónde están las diferentes partes del cuerpo). También activa la formación y reparación ósea y cambia el humor.

La meditación es otro pilar fundamental de la salud. No solo permite que unos pocos minutos de respiración consciente bajen tremendamente el estrés crónico, sino que también, paulatinamente, genera una armonía interna que perdura más allá de los momentos de meditación.

Yoga, meditación
Niña medita con su mamá.
Foto: Freepik.

Ejercitarnos en una forma de vivir apreciativa y no quejosa también genera un cambio consistente en la percepción, que nos permite vivir más felices en las mismas circunstancias. Eso cambia nuestra vida; no solo la hace más larga o más saludable.

El próximo sábado 12 de setiembre en Escuela de Vida se realizará un conversatorio para profundizar sobre estos temas, con una mirada transformadora, junto a la licenciada Silvina Tocchetti. Por información sobre esta y otras actividades, puede visitarse el sitio web vidaescuela.com.

*Doctora en medicina y jefa del Programa de Trasplante Hepático en Uruguay. Fundadora de Escuela de Vida.

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