El romero es una planta aromática habitual en la cocina, pero también tiene un lugar en las rutinas caseras de cuidado personal. Una de las formas de incorporarlo es preparar una infusión, dejarla enfriar y aplicarla sobre el cabello después del champú. La práctica suele recomendarse como un complemento para aportar brillo, mejorar la sensación del cuero cabelludo y sumar un paso sencillo a la rutina de higiene del pelo.
La propuesta gana visibilidad especialmente en los meses de primavera y verano, cuando algunas personas perciben cambios en el cabello asociados a la transición de estación, la exposición al sol y la sequedad. Sin embargo, conviene distinguir entre las propiedades conocidas de la planta y los beneficios capilares que todavía necesitan mayor respaldo científico.
El romero es una planta originaria de la región mediterránea que contiene compuestos antioxidantes. También aporta distintas sustancias vegetales y pequeñas cantidades de vitaminas y minerales. Sus propiedades han despertado interés en el ámbito del cuidado capilar, aunque eso no significa que todos los efectos que se le atribuyen estén comprobados cuando se aplica en forma de infusión.
Entre los beneficios que suelen mencionarse está la posible estimulación de la circulación sanguínea en el cuero cabelludo. También se le atribuyen efectos antibacterianos y antifúngicos, por lo que se lo presenta como una alternativa para contribuir al equilibrio de la piel y aliviar molestias como la picazón o la descamación.
Otro de los argumentos a favor de su uso es su contenido de antioxidantes, compuestos que ayudan a proteger frente al daño causado por los radicales libres. En cuanto al aspecto del pelo, algunas personas recurren a la infusión para conseguir una sensación de mayor suavidad y brillo.
No obstante, no hay evidencia suficiente para afirmar que el té de romero aplicado sobre el cabello evite la aparición de canas, frene la caída o garantice un crecimiento más rápido. Tampoco debe confundirse el uso de una infusión casera con el de preparados específicos de romero que hayan sido evaluados en estudios.
La preparación requiere pocos ingredientes y puede hacerse en casa. Para obtenerla, se recomienda seguir estos pasos:
- Calentar medio litro de agua hasta que hierva y retirarla del fuego.
- Incorporar entre tres y cuatro ramitas de romero fresco o seco.
- Tapar el recipiente y dejar reposar la mezcla entre 10 y 30 minutos.
- Colar el líquido y esperar a que se enfríe por completo.
- Pasarlo a un envase limpio, preferentemente con atomizador.
La infusión debe conservarse en la heladera y, al tratarse de una preparación casera sin conservantes, es conveniente descartarla si cambia de olor o aspecto. La recomendación difundida para esta receta es utilizarla dentro de los tres a siete días.
Para aplicarla, se vierte sobre el cuero cabelludo y el largo del cabello después del lavado habitual con champú. Se puede acompañar con un masaje suave, utilizando las yemas de los dedos durante dos o tres minutos. La propuesta no requiere un enjuague posterior.
Quienes lo recomiendan señalan que, tras algunas semanas, podría percibirse una mejor sensación en el cuero cabelludo y cambios en la apariencia del pelo, como mayor brillo o facilidad para peinarlo. Sin embargo, no hay plazos establecidos científicamente para observar esos resultados ni garantías de que se produzcan.
Como ocurre con cualquier producto aplicado sobre la piel, el romero puede provocar irritación o reacciones en algunas personas. Si aparecen picazón, enrojecimiento o molestias, conviene suspender su uso. La infusión puede ser un recurso sencillo para quienes disfrutan de incorporar preparados naturales a su rutina, pero sus posibles efectos deben mantenerse en perspectiva.
Con base en El Tiempo/GDA