Millones de personas padecen el síndrome de apneas e hipopneas del sueño (SAHS), un trastorno que provoca interrupciones repetidas de la respiración mientras la persona duerme. Estas pausas respiratorias reducen la oxigenación del organismo y generan microdespertares constantes que afectan la calidad del descanso.
Especialistas en medicina del sueño advierten que esta enfermedad no solo provoca somnolencia diurna, sino que también incrementa el riesgo de problemas cardiovasculares, alteraciones metabólicas y accidentes de tránsito.
Qué es la apnea del sueño y cómo afecta la salud
El SAHS es considerado un importante problema de salud pública debido a sus consecuencias físicas y cognitivas. Investigaciones médicas indican que las personas con apnea del sueño pueden experimentar fatiga crónica, dificultades de concentración y menor capacidad de reacción.
Además, estudios científicos relacionan este trastorno con:
- Hipertensión arterial
- Enfermedades cardiovasculares
- Mayor riesgo de accidentes cerebrovasculares
- Diabetes y trastornos metabólicos
- Accidentes de tráfico por somnolencia
La prevalencia de este trastorno es más frecuente en hombres, aunque también afecta a mujeres y personas jóvenes.
Las limitaciones del tratamiento con CPAP
El tratamiento más utilizado para la apnea obstructiva del sueño es la CPAP (presión positiva continua en la vía aérea), una máquina que mantiene abiertas las vías respiratorias mediante aire a presión.
Aunque la eficacia del dispositivo es alta cuando se utiliza correctamente, expertos señalan que muchas personas abandonan el tratamiento por incomodidad o dificultades para adaptarse a la mascarilla.
Por ese motivo, la comunidad médica comenzó a prestar mayor atención a alternativas permanentes, especialmente en pacientes que no toleran la CPAP o buscan soluciones definitivas.
La cirugía de avance bimaxilar gana relevancia
Entre las opciones quirúrgicas más efectivas aparece la cirugía de avance bimaxilar, un procedimiento utilizado para corregir la obstrucción de las vías aéreas.
La intervención consiste en adelantar el maxilar y la mandíbula mediante cortes precisos en los huesos faciales. Ese desplazamiento permite ampliar el espacio de la garganta y mejorar el flujo de aire durante el sueño.
Según investigaciones y especialistas en cirugía maxilofacial, este procedimiento puede resolver el problema respiratorio en un alto porcentaje de pacientes con apnea del sueño severa.
Además de mejorar la respiración nocturna, algunos estudios indican que la cirugía puede producir cambios estéticos faciales asociados a un efecto similar al de un lifting facial.
Qué pacientes pueden someterse a esta cirugía
Los expertos aclaran que no todas las personas con ronquidos son candidatas al procedimiento. El diagnóstico debe confirmar la presencia de SAHS mediante estudios específicos del sueño.
También señalan que factores como la obesidad influyen directamente en la elección del tratamiento. En muchos casos, la primera recomendación médica incluye:
- pérdida de peso,
- cambios en el estilo de vida,
- reducción del consumo de alcohol,
- mejora de hábitos de sueño.
La recuperación de la cirugía requiere varias semanas de adaptación y una dieta blanda temporal, aunque ofrece la posibilidad de corregir la enfermedad de manera permanente. Especialistas remarcan además que existe una diferencia importante entre los ronquidos comunes y la apnea del sueño: no todas las personas que roncan padecen este trastorno, aunque prácticamente todos los pacientes con apnea presentan
ronquidos durante el descanso.