Redacción El País
La lengua suele pasar desapercibida en los controles de salud cotidianos, pero su aspecto puede decir mucho más de lo que parece. Cambios en el color, la textura o la superficie —como puntos rojos intensos, grietas, llagas o infecciones— pueden funcionar como señales de alerta temprana de desequilibrios nutricionales, afecciones locales e incluso problemas sistémicos.
Desde hace siglos, distintas tradiciones médicas han observado la lengua como una ventana al estado general del cuerpo. En la medicina ayurvédica, por ejemplo, se utiliza el Jivha Pariksha, o diagnóstico por la lengua, una práctica que analiza su color, humedad, presencia de fisuras, manchas o marcas dentales para detectar posibles desequilibrios internos.
La medicina occidental también reconoce su valor clínico. El otorrinolaringólogo Elián García Pita, del Hospital Italiano, explica que la lengua y la cavidad oral pueden ser asiento de múltiples patologías. “Pueden presentarse alteraciones congénitas o adquiridas, infecciosas, inflamatorias e incluso neoplásicas”, señala, y destaca la importancia de observarla con atención durante el examen físico.
Qué pueden indicar los puntos rojos en la lengua
La presencia de pequeños puntos rojos en la lengua no siempre es motivo de preocupación, ya que corresponden a las papilas gustativas. Sin embargo, cuando estas manchas se ven más intensas de lo habitual o aparecen de forma marcada, pueden estar asociadas a distintos cuadros.
Según la especialista en medicina ayurvédica Sol Sananes, una lengua excesivamente roja, en lugar de rosada, puede reflejar deficiencias nutricionales. Si las manchas son muy intensas, eso indica un desequilibrio. Por ejemplo, cuando se concentran en la punta de la lengua, pueden asociarse a problemas cardíacos, explica.
Entre las causas más frecuentes se mencionan déficits de vitamina B12, ácido fólico y hierro, nutrientes clave para el correcto funcionamiento del organismo.
Además de los puntos rojos, existen otras manifestaciones en la lengua que pueden orientar un diagnóstico médico. Las grietas o fisuras suelen corresponder a la llamada lengua fisurada. García Pita aclara que, en muchos casos, se trata de una simple variación anatómica sin mayor relevancia clínica, aunque en otros puede estar asociada a trastornos genéticos o patologías poco frecuentes.
Las llagas, ampollas o pequeñas burbujas pueden tener orígenes diversos. Pueden ser lesiones traumáticas, infecciosas, inducidas por medicamentos o formar parte de enfermedades ampollosas, detalla el especialista. Desde la mirada ayurvédica, Sananes agrega que también pueden relacionarse con el consumo excesivo de alimentos ácidos o picantes y con situaciones de estrés crónico. Las infecciones por hongos, especialmente la candidiasis oral, son otra alteración habitual.
Los profesionales coinciden en que cualquier cambio persistente en el color, la forma, la textura o la movilidad de la lengua debe motivar una consulta médica u odontológica. La mala higiene bucal, el uso indiscriminado de antibióticos y las enfermedades que generan inmunosupresión pueden favorecer la aparición de infecciones y otras patologías.
En base a OGlobo/GDA
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