¿Por qué tu bebé hace pausas frecuentes o se incomoda al tomar la teta? El rol de la obstrucción nasal

Creen que es un problema de agarre o de leche, pero la razón por la que se suelta del pecho es otra: señales que muestran que tu bebé no se alimenta bien por tener la nariz tapada y cómo ayudarlo.

Madre bebé lactancia
Madre amamanta a su bebé.
Foto: Magnific.

Un bebé que se desprende repetidamente del pecho, realiza numerosas pausas durante la toma o tarda mucho más de lo habitual en alimentarse puede estar enfrentando diferentes dificultades. Aunque los problemas de agarre y la producción de leche suelen ser algunas de las primeras cuestiones que se analizan, existe otro factor que también puede influir: la congestión nasal.

Durante los primeros meses de vida, los bebés dependen en gran medida de la respiración nasal, especialmente mientras se alimentan. Por eso, cuando las fosas nasales están congestionadas, la coordinación entre respirar, succionar y tragar puede resultar más difícil.

La doctora Pilar Hoyos, pediatra, señala que este aspecto puede pasar inadvertido para muchas familias. “Muchas veces los padres creen que las dificultades durante la lactancia están relacionadas únicamente con el agarre o la producción de leche. Sin embargo, la congestión nasal también puede influir”, explica.

Al alimentarse, los bebés deben coordinar varios procesos de manera simultánea: succionar, tragar y respirar. Un adecuado flujo de aire a través de la nariz puede facilitar esta coordinación. De acuerdo con investigaciones publicadas sobre respiración y alimentación infantil, la respiración nasal tiene un papel relevante durante las primeras etapas de la vida. Cuando existe una obstrucción, el bebé puede interrumpir con mayor frecuencia la toma para respirar o experimentar dificultades para alimentarse con comodidad.

Un estudio publicado en la revista CoDAS, dedicada a investigaciones sobre comunicación, audiología y deglución, también analizó la relación entre el flujo respiratorio nasal y determinados aspectos de la posición de la lengua y los labios, estructuras que intervienen durante la alimentación. Esto no significa que toda dificultad durante la lactancia tenga su origen en la congestión nasal, pero sí que este es uno de los aspectos que conviene tener en cuenta al observar el bienestar del bebé.

Madre y bebé
Bebé recién nacido junto a su mamá.
Foto: Freepik.

Los cambios en la forma en que un bebé se alimenta pueden tener múltiples explicaciones. Sin embargo, algunos comportamientos podrían coincidir con la presencia de una obstrucción nasal. Entre ellos se encuentran: se desprende frecuentemente del pecho durante la toma, realiza numerosas pausas para respirar, tarda más tiempo de lo habitual en alimentarse, parece incómodo mientras intenta succionar y presenta dificultades para descansar debido a la congestión.

La presencia de estos signos no permite establecer por sí sola la causa del problema. Por eso, si las dificultades persisten, es recomendable consultar con el pediatra y, cuando sea necesario, con un profesional especializado en lactancia.

Cuando un bebé presenta congestión, mantener las fosas nasales limpias puede contribuir a que respire con mayor comodidad. Sin embargo, el tratamiento adecuado dependerá de la edad del niño y de la causa de la congestión. Por esta razón, antes de utilizar cualquier producto o procedimiento, especialmente en bebés pequeños, es conveniente seguir las indicaciones de un profesional de la salud.

Una toma prolongada o las interrupciones frecuentes no necesariamente indican un problema respiratorio. Las dificultades en la lactancia pueden estar relacionadas con múltiples factores, entre ellos el agarre, la posición del bebé, el flujo de leche o determinadas condiciones de salud. Por eso, observar al bebé de forma integral resulta fundamental.

Con base en El Tiempo/GDA

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