Santiago Oitaben lo tenía bien claro: si algún día le tocaba ser padre, la música iba a estar presente en la vida de su hijo desde muy chiquito. Es por eso que al poco tiempo de nacer León, el 28 de marzo del año pasado, salió en busca de una academia que lo recibiera.
“Me decían que era muy chico, que recién lo tomaban con 4 años”, cuenta a Domingo, y agrega que también le pasó de encontrar lugares donde las condiciones locativas no eran las adecuadas para un bebé.
No se resignó. Lo habló con su esposa Karina Pacheco y ambos decidieron lanzarse a la aventura de crear Úsica, un espacio pensado para que “bebés, niños y adultos compartan tiempo de calidad, jueguen, canten, exploren y creen recuerdos que los acompañarán toda la vida”.
“Yo soy empresario del rubro inmobiliario, o sea, hago edificios, parques logísticos… nada que ver con esto”, dice. La que estaba más cerca de un emprendimiento de estas características era Karina, que es psicoanalista y tiene algunos estudios vinculados a los niños.
Lo primero que hicieron entonces fue recurrir a Micaela Machado, una docente especialista en el tema, con 15 años de trabajo en jardines. “Es terapeuta de Gestalt, lo cual le da una sensibilidad súper interesante para el manejo de los talleres”, explica el empresario.
Lo siguiente fue contactar al estudio Toro Arquitectos para que se ocupara de acondicionar el local de Pocitos (Cavia 3087) desde cero. “En Úsica no hay un enchufe en toda la planta baja; todas las esquinas tienen protección; el aire acondicionado no apunta a la zona en la que están los bebés; el salón de juego está separado del lugar donde dejamos el calzado, la ropa y los cochecitos… pensamos mucho todo”, destaca Santiago.
La apertura fue el 1° de agosto pasado, con la expectativa de comenzar con unos ocho bebés… terminaron anotándose 60. “Una locura, estamos con el corazón gigante”, asegura y se sorprende, por ejemplo, de la cantidad de abuelos que participan de los talleres. Pueden ir hasta dos adultos por bebé y es muy común que padres y abuelos se turnen.
Úsica cuenta además con un programa de becas para ayudar a quienes no pueden pagar la cuota. “La idea es tener un 20% de niños becados. Estamos en contacto con centros CAIF y con alguna fundación vinculada a inmigrantes porque Karina es inmigrante (es brasileña) y mis abuelos también”, comenta. Lo recaudado por becas se donará a fundaciones vinculadas con primera infancia.
“No hay que dejar que la llama con la que nacemos se apague. Yo creo que la música no se aprende, sino que se olvida. Como jugar, no lo aprendemos, sino que nos volvemos adultos aburridos porque dejamos de hacerlo”, resume Santiago.
Talleres de 45' con seis niños
Los talleres de Úsica son de 45 minutos, una vez por semana. “Es un lapso razonable para una clase con bebés, ni poco ni mucho”, explica Santiago Oitaben.
Se prioriza la mímica, los juegos con las manos, y no tanto el uso de grandes instrumentos. “Lo más normal es que sean dinámicas con telas, con pelotas. Tenemos, por ejemplo, al oso Usi, que es como la mascota del local y a los bebés les encanta”, añade.
Los grupos se arman separando a los bebés por edades: de 0 a 18 meses y de 18 a 36 meses (máximo 6 niños por taller). Cada niño puede ir acompañado de hasta dos adultos, que no tienen por qué ser los mismos siempre, se pueden turnar.
Los talleres son en horarios que van desde los martes de tarde, pasando por miércoles, jueves y viernes de mañana y de tarde, hasta los sábados de mañana. La idea es que cada bebé tenga su horario, pero en caso de no poder concurrir por alguna eventualidad, puede recuperar esa clase en alguna otra hora.
También se busca que se mantenga en un mismo grupo durante al menos un trimestre aunque ya haya superado la edad límite. “Queremos que se vayan haciendo amiguitos porque creemos que eso es muy importante para ellos, para sus rutinas”, destaca Santiago.
La primera clase es de prueba y más del 90% confirma que sigue. “Es un índice altísimo”, destaca. Por lo general hay más grupos de 0 a 18 meses (60%) porque los más grandes ya empiezan a concurrir a jardines o a colegios.
La idea es que el año que viene Úsica abra también en Parque Miramar, Malvín y Palermo.
“Superó ampliamente nuestras expectativas. Esto prueba que en Uruguay hay niños y hay padres con ganas de hacer cosas con ellos”, concluye.