El consumo de batidos de proteína, barras proteicas y polvos de proteína se ha vuelto cada vez más frecuente entre los adolescentes que buscan aumentar la masa muscular o mejorar el rendimiento físico. Sin embargo, incorporar estos productos sin orientación profesional puede generar dudas sobre sus posibles efectos secundarios y consecuencias para la salud.
Un estudio publicado en 2023 en la revista Anales de Pediatría, titulado "Prevalencia, hábitos de consumo y complicaciones de los suplementos nutricionales proteicos en adolescentes", analizó a 263 estudiantes de seis colegios de Sevilla, España. El 10,64 % de los participantes consumía suplementos de proteínas y, entre ellos, el 18,51 % reportó algún efecto negativo.
Por otra parte, una revisión científica publicada en abril de 2026 en la revista Quality in Sport, titulada "Los efectos del consumo de suplementos proteicos en adolescentes: impacto en la salud y el desarrollo", examinó los posibles riesgos de estos productos durante esta etapa. La investigación abordó cuestiones como la salud renal, el acné y los cambios en los hábitos alimentarios.
Qué deben tener en cuenta los adolescentes
- Necesidades nutricionales: los requerimientos de proteínas varían según la edad, el crecimiento y la actividad física.
- Orientación profesional: es importante evaluar si realmente necesitan estos suplementos proteicos.
- Composición: conviene revisar los ingredientes y la procedencia de cada producto antes de consumirlo.
- Alimentación equilibrada: los preparados no deben desplazar las comidas habituales ni reducir la variedad de nutrientes de la dieta.
Las proteínas son esenciales para el crecimiento y el mantenimiento de los tejidos, pero no se encuentran únicamente en los suplementos. Los huevos, el pescado, los lácteos, las carnes y las legumbres también aportan este nutriente y pueden formar parte de una dieta variada.
Posibles efectos secundarios de los suplementos de proteína
- Acné: algunos suplementos derivados del suero de leche podrían favorecer la aparición del acné o agravarlo en ciertas personas.
- Problemas renales: el consumo elevado de proteínas requiere especial precaución en quienes tienen enfermedades renales previas. En estos casos, es importante consultar a un profesional de la salud antes de incorporar suplementos.
- Desequilibrios alimentarios: reemplazar comidas por batidos de proteína puede reducir el consumo de fibra, vitaminas y otros nutrientes necesarios para el desarrollo.
- Ingredientes añadidos: algunos productos contienen azúcares y otras sustancias que conviene revisar en la etiqueta antes de consumirlos.
A estos factores se suma la influencia de las redes sociales, donde los contenidos sobre entrenamiento y apariencia física pueden impulsar a los jóvenes a buscar resultados rápidos. Por eso, es importante evitar que incorporen suplementos de proteína únicamente por recomendaciones de internet o sin conocer sus ingredientes y posibles efectos.
Ante este panorama, se recomienda evaluar las necesidades nutricionales de cada adolescente antes de recurrir a estos productos. Un profesional de la salud o de la nutrición puede determinar si la alimentación habitual cubre los requerimientos asociados al crecimiento y al ejercicio físico.
En definitiva, los suplementos de proteína pueden ser útiles en situaciones específicas, pero no son indispensables para todos los jóvenes ni garantizan mejores resultados físicos. La prioridad debe ser una alimentación variada y equilibrada que favorezca el desarrollo y el bienestar durante la adolescencia.