En promedio, las mujeres viven más años que los hombres en prácticamente todos los países del mundo. Aunque esta diferencia varía entre poblaciones, numerosos estudios coinciden en que responde a una combinación de factores biológicos, sociales y conductuales, más que a una única causa.
Los investigadores señalan que la biología establece una parte importante de esta diferencia, pero que los hábitos de vida, el acceso a la atención sanitaria y el contexto social también influyen de forma decisiva.
Estudios muestran que los hombres presentan con mayor frecuencia conductas asociadas a un mayor riesgo de muerte prematura, como el consumo de tabaco y alcohol, la exposición a trabajos peligrosos y una mayor mortalidad por accidentes y violencia.
Además, suelen acudir con menor frecuencia a controles médicos preventivos, lo que puede retrasar el diagnóstico y tratamiento de algunas enfermedades. La magnitud de estas diferencias cambia entre países, lo que refleja el importante papel del entorno social y sanitario.
Los científicos también han identificado diferencias biológicas que podrían contribuir a la mayor longevidad femenina. Los estrógenos parecen ejercer un efecto protector sobre el sistema cardiovascular antes de la menopausia y participan en numerosos procesos relacionados con el metabolismo y el sistema inmunitario, aunque no explican por sí solos la diferencia de esperanza de vida entre hombres y mujeres.
Por otra parte, investigaciones estudian el posible papel de la testosterona tanto en algunos procesos metabólicos como en conductas de mayor riesgo, aunque este sigue siendo un campo de investigación activo.
Otra de las hipótesis más aceptadas es la denominada "hipótesis del cromosoma X". Las mujeres poseen dos cromosomas X, lo que permite compensar parcialmente algunas mutaciones perjudiciales, mientras que los hombres disponen de una única copia. Los biólogos evolutivos también investigan cómo distintas estrategias reproductivas y de inversión energética pudieron favorecer diferencias en la longevidad entre machos y hembras de numerosas especies.
Vivir más no siempre significa vivir con mejor salud
Aunque las mujeres suelen vivir más años, también pasan una mayor proporción de su vida con enfermedades crónicas no mortales, como osteoporosis, dolor musculoesquelético o algunas enfermedades autoinmunes. Por ello, los especialistas señalan que la esperanza de vida debe analizarse junto con la calidad de esos años vividos.
En cualquier caso, coinciden en que factores modificables como la alimentación, el ejercicio, el sueño, el abandono del tabaco y los controles médicos periódicos siguen siendo determinantes para mejorar la salud y la longevidad tanto en hombres como en mujeres.
Con base en El Tiempo/GDA
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