Las enfermedades dermatológicas de los perros están entre los motivos de consulta más frecuentes en la práctica veterinaria. La picazón, el enrojecimiento de la piel, las infecciones de oído y la pérdida de pelo pueden tener distintas causas y, cuando aparecen de manera recurrente, requieren determinar qué está detrás de esos síntomas.
El rascado constante, el lamido excesivo de las patas o las molestias en la piel pueden parecer problemas menores al comienzo, pero identificarlos y establecer su origen permite indicar un tratamiento adecuado y evitar que se conviertan en una dificultad persistente.
La médica veterinaria Carolina Figueroa señala que el rascado permanente y las alteraciones de la piel son señales que los responsables de las mascotas no deberían pasar por alto. Para determinar cómo abordarlas, explica, es necesario establecer si el origen está vinculado con parásitos, factores ambientales o la alimentación.
Pulgas, ambiente y alimentación
Entre las alergias más frecuentes en los perros se encuentran la dermatitis alérgica provocada por la picadura de pulga, las alergias ambientales y las alergias alimentarias. Estas últimas son menos habituales, pero pueden generar síntomas similares a los de otras enfermedades dermatológicas, lo que hace necesario contar con un diagnóstico veterinario.
Las pulgas constituyen una de las principales causas de reacciones alérgicas en los perros. En algunos animales, una sola picadura puede provocar una respuesta exagerada del sistema inmunitario, con picazón intensa, irritación y lesiones en la piel.
Para prevenir estas reacciones es importante mantener al día los tratamientos antiparasitarios y realizar controles veterinarios periódicos.
Los perros también pueden reaccionar frente a elementos presentes en su entorno, como polvo, polen, algunas plantas y ácaros. En estos casos, la alergia suele manifestarse a través de una picazón que se repite, especialmente en zonas como las orejas, el rostro y las patas.
Como estos posibles desencadenantes forman parte del ambiente cotidiano de las mascotas, identificarlos y establecer un manejo adecuado puede ser clave para controlar los síntomas y cuidar su calidad de vida.
Las alergias alimentarias, por su parte, pueden resultar particularmente difíciles de identificar porque sus manifestaciones pueden confundirse con las de otros problemas dermatológicos.
Según explica Figueroa, la forma de determinar si existe una alergia de este tipo es realizar una dieta de eliminación bajo supervisión veterinaria. El proceso puede extenderse durante unas ocho semanas y permite comprobar si existe una relación entre la alimentación y los síntomas que presenta el animal.
Las señales que conviene no pasar por alto
Hay determinados signos que pueden indicar que el perro atraviesa un problema dermatológico. Entre ellos se encuentran:
- Picazón persistente.
- Lamido excesivo de las patas.
- Rascado frecuente.
- Infecciones recurrentes de oído.
- Caída de pelo o cambios en la calidad del pelaje.
Cuando estas manifestaciones aparecen de forma reiterada, la recomendación es consultar con un veterinario para determinar su causa y establecer el tratamiento correspondiente.
Además de tratar el origen específico de la alergia, el cuidado de la piel incluye medidas preventivas como mantener un adecuado control de los parásitos externos, ofrecer una alimentación completa y equilibrada y consultar tempranamente ante cualquier signo de irritación.
La alimentación adaptada a las necesidades de cada mascota también puede contribuir al cuidado de la salud de la piel. La especialista señala que este órgano funciona como una barrera protectora frente al entorno y que, para cumplir esa función, requiere nutrientes específicos, entre ellos ácidos grasos omega 3 y 6, zinc, aminoácidos y antioxidantes.
Una nutrición adecuada a las necesidades de cada perro puede contribuir, de este modo, a mantener la barrera cutánea y favorecer una piel saludable a lo largo de las distintas etapas de su vida.
En base a El Tiempo/GDA