¿Es mejor dejar una luz encendida durante la noche o permitir que el gato duerma a oscuras? La respuesta está relacionada con la biología y el comportamiento de estos animales. Aunque suelen adaptarse a la vida doméstica, los felinos conservan características heredadas de sus antepasados silvestres que influyen en sus períodos de actividad y descanso.
Los gatos no son estrictamente nocturnos, sino crepusculares: sus momentos de mayor actividad suelen concentrarse al amanecer y al anochecer. Este patrón está vinculado con sus hábitos de caza, ya que la luz tenue les ofrecía condiciones favorables para detectar presas y desplazarse.
Por eso, muchos gatos buscan lugares tranquilos, apartados y con poca iluminación para dormir. Sin embargo, no existe una única condición de luz adecuada para todos los ejemplares: sus preferencias también dependen de su personalidad, su entorno y sus hábitos.
La capacidad visual de los felinos está adaptada para desenvolverse con poca luz. Esta característica les permite orientarse en condiciones de iluminación tenue, aunque no significa que puedan ver en una oscuridad absoluta. Hay tres aspectos de su anatomía ocular que ayudan a explicar esta capacidad:
- Los bastones de la retina. Estas células fotorreceptoras son especialmente sensibles a la luz tenue y permiten captar información visual cuando la iluminación es escasa.
- El tapetum lucidum. Esta capa de tejido situada detrás de la retina refleja la luz que atraviesa el ojo y contribuye a mejorar la visión en condiciones de poca iluminación. También es responsable del brillo que se observa en los ojos de los gatos cuando reciben luz en la oscuridad.
- La necesidad de un mínimo de luz. Aunque ven mejor que los humanos en ambientes poco iluminados, los gatos no pueden orientarse visualmente en ausencia total de luz.
Estas adaptaciones les permiten moverse con facilidad durante el amanecer y el anochecer, pero no implican que necesiten dormir siempre a oscuras. Lo importante es que dispongan de un lugar donde puedan descansar sin interrupciones y elegir las condiciones que les resulten cómodas.
El entorno doméstico puede adaptarse para favorecer el descanso de los felinos. Los especialistas en comportamiento animal y los veterinarios recomiendan prestar atención a varios factores.
- Ofrecer lugares tranquilos y protegidos. Las camas cerradas, los túneles y los rincones apartados permiten que el gato se refugie y se sienta seguro. Es conveniente que tenga distintas opciones para elegir según el momento del día.
- Evitar la iluminación artificial innecesaria durante toda la noche. Mantener luces intensas encendidas de forma prolongada puede interferir con los ritmos biológicos. Siempre que sea posible, conviene respetar la alternancia natural entre el día y la noche, sin necesidad de mantener la casa completamente a oscuras si eso no resulta práctico.
- Permitir el acceso a la luz natural durante el día. Muchos gatos disfrutan de descansar cerca de una ventana donde reciben sol. Estos espacios pueden resultarles agradables y ofrecerles oportunidades para observar el exterior. Es importante que también tengan la posibilidad de retirarse a la sombra si sienten demasiado calor.
- Respetar sus horarios de actividad. Como suelen estar más activos al amanecer y al anochecer, algunos gatos pueden jugar, correr o pedir atención en esos momentos. Incorporar sesiones de juego durante el día y especialmente antes del descanso nocturno puede ayudar a organizar sus rutinas.
La alternancia entre luz y oscuridad interviene en la regulación del ritmo circadiano, el ciclo biológico que organiza distintas funciones del organismo a lo largo de aproximadamente 24 horas. Entre los procesos vinculados con este ritmo se encuentra la producción de melatonina, una hormona relacionada con el ciclo sueño-vigilia.
La iluminación del ambiente es una de las señales que ayudan a sincronizar ese reloj interno. Por eso, mantener una rutina relativamente estable y ofrecer condiciones adecuadas de descanso puede contribuir al bienestar del animal.
De todos modos, no es necesario apagar todas las luces ni impedir que el gato duerma durante el día. Los felinos distribuyen su descanso en varios períodos y pueden dormir muchas horas a lo largo de la jornada. Observar sus preferencias y sus cambios de comportamiento es una buena manera de detectar si algo está interfiriendo con su descanso.
Con base en El Tiempo/GDA