Redacción El País
Mover el cuerpo al ritmo de la música no es solo una actividad recreativa: la evidencia científica sugiere que bailar con frecuencia se asocia a un menor riesgo de demencia. Un estudio de referencia observó que las personas que bailan más de una vez por semana presentan hasta un 76% menos de probabilidades de desarrollar demencia en comparación con quienes lo hacen de forma esporádica.
Según los investigadores, el baile reúne varios de los factores más relacionados con la longevidad y el envejecimiento saludable: actividad física, estimulación cognitiva, equilibrio, coordinación motora, creatividad y conexión social.
Por qué bailar estimula el cerebro más que otros ejercicios
Si bien actividades como caminar o nadar también muestran beneficios para la salud cerebral, sus efectos no resultan tan marcados como los asociados a la danza. Esto se debe a que el baile exige al cerebro realizar múltiples tareas simultáneas: seguir el ritmo musical, recordar pasos o coreografías, orientarse en el espacio, coordinar movimientos y, en el caso del baile en pareja, interactuar socialmente.
Esta combinación convierte al baile en un ejercicio aeróbico con un fuerte componente de entrenamiento cognitivo, algo clave para la prevención del deterioro cognitivo.
Un seguimiento prolongado para evitar sesgos
Para comprender mejor la relación entre actividad física y demencia, los investigadores realizaron un estudio de largo plazo con hombres y mujeres de entre 75 y 85 años, evaluando su función cognitiva, salud general y estilo de vida durante décadas.
Este extenso período de observación permitió reducir el sesgo habitual en este tipo de investigaciones, ya que las personas en etapas tempranas de demencia tienden a abandonar actividades complejas como el baile antes de recibir un diagnóstico formal.
Beneficios adicionales del baile en adultos mayores
Más allá de su impacto sobre la salud mental, la danza también aporta beneficios físicos concretos. Un análisis de múltiples estudios encontró que las actividades basadas en el baile social se asocian con una reducción significativa del riesgo de caídas, además de mejoras en el equilibrio y la fuerza muscular, especialmente en la parte inferior del cuerpo.
Por este motivo, algunas clínicas ya incorporan la danza terapéutica como complemento en el tratamiento de trastornos del movimiento, como la enfermedad de Parkinson.
La música también juega un papel clave
Incluso sin bailar, la música puede ser una aliada del cerebro. Escuchar música con regularidad se ha vinculado a un menor riesgo de demencia, ya que estimula la memoria, las emociones y determinadas funciones cognitivas. Algunos géneros musicales, además, ofrecen un desafío mental particularmente enriquecedor.
No hay una solución única para prevenir la demencia
Los especialistas coinciden en que no existe una fórmula mágica para prevenir la demencia. Se trata de una condición multifactorial influida por la genética, el estilo de vida, la alimentación, el estrés y el entorno. Sin embargo, incorporar actividades placenteras como bailar, caminar o escuchar música puede contribuir de forma significativa a mantener la salud cerebral a lo largo del tiempo.
La clave, subrayan los expertos, es que el movimiento y el cuidado del cerebro no se vivan como una obligación, sino como una fuente de disfrute y bienestar.
En base a O Globo - GDA
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