María Luisa López Grigera cumplió 100 años el pasado 21 de septiembre en Sevilla, España, donde reside. Filóloga hispano-argentina y catedrática emérita de la Universidad de Michigan, dedicó gran parte de su vida al estudio, la lectura y la escritura. En una entrevista con el diario español ABC, publicada el 11 de octubre, compartió algunas de las costumbres que acompañaron su trayectoria y un consejo médico que recibió hace cuatro décadas.
Según relató, un médico estadounidense le recomendó mantener el cerebro bien organizado como una forma de favorecer la longevidad. Desde entonces, procuró aplicar esa idea tanto en su trabajo como en su vida cotidiana.
La lectura y la escritura ocuparon un lugar central en su vida. A lo largo de los años reunió una biblioteca de miles de ejemplares, aunque actualmente conserva una colección más pequeña en su casa de Sevilla. Afirma conocer la ubicación de cada libro y continúa consultándolos con frecuencia.
Para López Grigera, leer, escribir y aprender son actividades que permiten mantener la mente activa a lo largo del tiempo.
Una alimentación basada en productos naturales
La filóloga también destacó la importancia que le asigna a la alimentación. Según explicó, procura consumir productos naturales, evitar los alimentos muy procesados o excesivamente condimentados e incluir verduras, alimentos frescos y proteínas de origen animal y vegetal en cantidades moderadas.
Su criterio no consiste en eliminar alimentos, sino en prestar atención a las porciones. Asegura que come de todo, pero de manera medida, especialmente cuando se trata de proteínas.
Entre sus gustos personales también figura el vino. López Grigera contó que disfruta ocasionalmente de una copa de Albariño, un vino blanco de origen gallego, en celebraciones. Aunque actualmente bebe principalmente agua, considera que el vino formó parte de su vida y lo menciona al hablar de su longevidad.
“Creo que este vino me ayudó a llegar hasta donde estoy”, expresó en la entrevista con ABC.
Su testimonio, sin embargo, no demuestra que el consumo de vino contribuya a vivir más años. Se trata de una apreciación personal, que no permite establecer una relación causal entre esa costumbre y haber alcanzado el centenario.
El valor de los vínculos y la historia personal
Además del conocimiento y la alimentación, López Grigera valora las conversaciones con su sobrina, catedrática de Derecho en Madrid, con quien mantiene un vínculo cercano.
La centenaria reconoce que el paso del tiempo le ha traído dificultades de movilidad, pero mantiene una mirada serena sobre su vida y no considera que llegar a los 100 años sea un mérito exclusivamente personal.
Al reflexionar sobre su longevidad, también menciona la genética, la libertad de pensamiento que recibió de sus padres y una trayectoria dedicada al conocimiento.
Su experiencia reúne hábitos y circunstancias personales que marcaron su vida durante un siglo. La actividad intelectual, una alimentación basada en productos naturales, el cuidado de las porciones y los vínculos familiares forman parte de su relato, sin que sea posible atribuir a uno solo de esos factores la explicación de su longevidad.
En base a El Tiempo/GDA