Madonna lleva más de cuatro décadas como una de las figuras más reconocidas de la música y, a los 68 años, continúa con giras y grandes espectáculos. Para sostener ese ritmo, la artista mantiene una exigente preparación física y una alimentación que, según contó en distintas entrevistas, fue cambiando con el paso del tiempo.
La cantante explicó que sigue una alimentación macrobiótica, basada en productos integrales, ecológicos y de temporada. En una entrevista concedida en junio de 2026, antes del lanzamiento de su álbum Confessions II, reconoció que durante el último año modificó de manera importante su rutina porque ya no tiene “20 años”.
Aunque continúa haciendo ejercicio con regularidad, las exigencias acumuladas durante décadas de actividad física la llevaron a introducir cambios. Bailar durante años con tacos altos, correr sobre el pavimento y practicar yoga ashtanga tuvieron consecuencias sobre sus articulaciones.
Una de sus rodillas resultó particularmente afectada por los entrenamientos y las extensas giras. La propia artista contó que esa rodilla “no tiene cartílago”.
“Hasta hace un año, saltaba en trampolines, hacía ejercicios cardiovasculares de baile y sometía mis articulaciones a lo que un médico llamaría sobrecarga. Ya no puedo hacer eso”, señaló.
Una rutina de ejercicios adaptada
El entrenamiento actual de Madonna es diferente al que realizaba años atrás, aunque mantiene una actividad física intensa. Entre sus ejercicios se encuentran la bicicleta, el entrenamiento en circuito de alta intensidad y el baile, además de salidas en bicicleta al aire libre.
El cambio responde, según explicó, a las nuevas necesidades de su cuerpo y a la necesidad de preservar su movilidad después de años de exigencia física.
La alimentación ocupa otro lugar central en su rutina. Entre los alimentos que forman parte de su dieta se encuentran los cereales integrales, las verduras, las legumbres, los frutos secos, las semillas y el pescado.
También consume arroz y quinoa, además de verduras como brócoli, calabaza y zanahoria. A la vez, mantiene alejados de su alimentación a los productos ultraprocesados.
Qué incluye su alimentación macrobiótica
La dieta macrobiótica que sigue la cantante se basa en principios de equilibrio entre el yin y el yang aplicados a los alimentos. Este enfoque fue desarrollado por el filósofo japonés George Ohsawa.
En lugar de concentrar la alimentación en pocas comidas abundantes, Madonna suele distribuirla a lo largo del día en cinco o seis comidas ligeras.
Entre las bebidas que consume aparecen el té de jengibre, la yerba mate y el agua de coco, mientras evita aquellas opciones con alto contenido de azúcar.
A lo largo de los años, la artista ha sostenido una rutina exigente para acompañar su carrera. Sin embargo, sus declaraciones más recientes muestran que la estrategia también consiste en adaptar el entrenamiento y la alimentación a las necesidades que plantea cada etapa, en lugar de mantener sin cambios las exigencias físicas de décadas anteriores.
En base a La Nación/GDA