Para la ginecóloga Mónica Lotero, conocer el propio cuerpo es clave para diferenciar los cambios habituales de aquellos que requieren atención médica.
Uno de los mitos que cuestionó la especialista es que las mujeres deben aprender a convivir con cualquier molestia durante el ciclo.
Los dolores intensos durante la menstruación o la ovulación, así como los casos severos de síndrome premenstrual, pueden interferir con la vida cotidiana.
“Tú debes llevar tu ciclo menstrual de una forma que te deje vivir”, explicó Lotero.
Por eso, cuando los síntomas impiden realizar normalmente las actividades diarias, la recomendación es consultar con un profesional de la salud.
También existen dudas sobre el uso de productos menstruales. Según la ginecóloga, no hay una edad determinada que, por sí sola, contraindique el uso de tampones o copas menstruales. Haber iniciado o no relaciones sexuales tampoco determina si pueden utilizarse.
“Tú puedes usar un tampón cuando tú quieras, así tengas 11 años y te pueda venir la menstruación”, afirmó.
Otras creencias que persisten
Entre los mitos cotidianos recopilados por Nosotras también aparece la idea de que no se debe lavar el cabello durante el período. Sin embargo, la marca señala que no existe una razón para evitar hacerlo.
Algo similar ocurre con el ejercicio. Caminar, nadar, practicar yoga o Pilates puede ayudar a aliviar algunos cólicos y mejorar el estado de ánimo, por lo que menstruar no significa que haya que suspender toda actividad física.
Tampoco existe evidencia que confirme que menstruar aumente el riesgo de sufrir un ataque de tiburón. La cantidad de sangre menstrual que llega al agua es pequeña y no se ha demostrado una relación entre ambas situaciones.
Entender el ciclo toma tiempo
Conocer el propio ciclo menstrual tampoco ocurre de un día para otro. Lotero explicó que pueden requerirse entre tres y seis meses para comenzar a identificar patrones y reconocer determinados cambios.
Incluso después de varios años pueden aparecer nuevas experiencias que permitan comprender mejor la relación entre las diferentes etapas del ciclo, los síntomas y las emociones.
La educación menstrual continúa siendo otro desafío. Según la Encuesta Global de Higiene y Salud de Essity citada en la iniciativa ‘Para cada fase, un color’, el 55 % de las personas consultadas afirmó tener conocimientos sobre menstruación, mientras que solo el 40 % de los padres aseguró haber hablado alguna vez del tema con sus hijas.
La iniciativa, presentada por Nosotras y Masglo, busca ampliar la conversación sobre el ciclo menstrual mediante distintos colores de esmaltes como recurso visual para representar sus fases.
Conocer el cuerpo y observar sus cambios permite reconocer aquello que forma parte de la experiencia habitual y detectar cuándo una molestia puede requerir valoración profesional.
En base a El Tiempo/GDA