Son pequeñas, dolorosas y pueden volver incómodos gestos tan cotidianos como comer, hablar o tragar. Las úlceras bucales son lesiones frecuentes que pueden aparecer en distintas zonas de la boca y que, en la mayoría de los casos, se curan sin necesidad de tratamiento en una o dos semanas.
Estas llagas pueden aparecer en la lengua, las encías, el paladar y la cara interna de las mejillas o los labios. Suelen tener forma redonda u ovalada y un centro blanco, amarillo o gris, rodeado por una zona enrojecida e inflamada. El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) recomienda consultar con un médico o dentista cuando las lesiones no desaparecen después de tres semanas, presentan características inusuales o empeoran.
Entre las lesiones que pueden aparecer en la cavidad oral se encuentran las úlceras aftosas y las traumáticas. Las úlceras aftosas son pequeñas lesiones que se desarrollan en el interior de la boca. No son contagiosas, aunque pueden provocar dolor y dificultar actividades como masticar, hablar o tragar.
Por otro lado, las úlceras traumáticas se producen cuando la mucosa oral —el tejido que recubre el interior de la boca— sufre algún daño. Pueden aparecer como consecuencia de mordeduras accidentales, cortes, quemaduras por alimentos o bebidas calientes, o el contacto con alimentos duros y elementos que irritan o lastiman la zona.
También existen situaciones cotidianas que pueden favorecer la aparición de estas lesiones, como tener un diente quebrado o con un borde afilado, utilizar prótesis dentales mal ajustadas, llevar frenillos o morderse accidentalmente los labios, la lengua o la cara interna de las mejillas. El consumo de tabaco de mascar también figura entre los factores mencionados por el NHS.
La mayoría de las úlceras bucales no representa un problema grave y desaparece espontáneamente. No obstante, hay algunas características que conviene no pasar por alto. Según el NHS, es recomendable consultar con un profesional si la lesión dura más de tres semanas, es diferente de las que la persona tuvo anteriormente, tiene un tamaño mayor al habitual o aparece cerca de la garganta.
También es importante buscar atención si la llaga sangra, aumenta el dolor o presenta enrojecimiento, ya que estos cambios podrían indicar una infección. Aunque en la mayoría de los casos las úlceras son benignas, una lesión persistente en la boca puede ser una señal de cáncer oral. Por eso, no conviene atribuir automáticamente una llaga que no se cura a una afta común ni postergar su evaluación.
Si la lesión es leve y evoluciona con normalidad, hay algunas medidas que pueden ayudar a reducir las molestias mientras desaparece. Entre las recomendaciones se encuentran:
- Hacer enjuagues con agua fría o con agua salada.
- Chupar paletas de hielo para aliviar temporalmente la zona.
- Utilizar un cepillo de dientes de cerdas suaves.
- Recurrir a analgésicos para controlar el dolor, según corresponda.
- Mantener una alimentación sana y equilibrada.
También es conveniente evitar los alimentos picantes, muy salados, ácidos o duros, así como las bebidas demasiado calientes, porque pueden irritar la lesión y aumentar las molestias.
Con base en El Tiempo/GDA